Albert Adomah: 800 partidos y la mentalidad del equipo
No muchos futbolistas llegan a los 800 partidos. Los que lo hacen suelen compartir un rasgo: piensan primero en el equipo y casi nunca en su propio escaparate. Albert Adomah encaja de lleno en ese molde.
El veterano extremo, el “James Milner” de las divisiones bajas inglesas, alcanzó esa cifra monumental el sábado, en la victoria de Walsall por 2-0 ante Port Vale. Un triunfo que coloca al equipo de Lee Grant segundo en League Two, a la estela del líder Barnet. Precisamente el club donde empezó todo para Adomah, en enero de 2008.
Él, sin embargo, prefiere mirar a otro lado. Nada de discursos sobre su legado, nada de epopeyas personales. Lo que le interesa es hablar del gol que sentenció el partido, el segundo tanto de Andy Dallas, y del buen momento de un Walsall que vuelve a ilusionarse tras dos intentos fallidos de ascenso.
“Solo estoy agradecido de que el míster lo haya hecho posible manteniéndome en el banquillo y siguiéndome usando”, confesó a BBC Radio WM. A sus 38 años, el internacional ghanés nacido en Londres sigue sonando igual de sencillo que cuando debutó.
Esta temporada suma cinco apariciones, cuatro de ellas saliendo desde el banquillo. Nada de quejas. Nada de exigencias. Solo una obsesión: seguir disponible.
Un objetivo sencillo: el siguiente partido
Cuando le preguntan por su próximo reto, no habla de récords, ni de despedidas gloriosas, ni de fechas para colgar las botas.
“¿Mi siguiente objetivo? 801 partidos”, responde. “Ese es el siguiente hito. Voy partido a partido. Primero está el equipo, y luego que yo me mantenga lo bastante en forma para jugar los máximos minutos posibles. Mi trabajo es estar disponible, y ojalá este viaje continúe durante mucho tiempo”.
Esa mentalidad le ha acompañado desde que Paul Fairclough le dio su debut con Barnet en Edgar Street, el viejo estadio de Hereford United, en enero de 2008.
“Recuerdo ese primer partido vívidamente. Hereford United contra Barnet. También en League Two. Y marqué”, rememora.
Aquel fue el primero de sus 99 goles ligueros dentro de un total de 109 tantos oficiales. Una cifra que, a estas alturas, bien puede ser otro de esos objetivos silenciosos que guarda para sí.
De Barnet a Walsall: 800 partidos, 22 entrenadores
Casi 19 años después de aquel estreno, Adomah trabaja ahora a las órdenes de Lee Grant en Walsall. Y entre uno y otro han pasado nada menos que 20 entrenadores más.
En Barnet, tras Fairclough, llegaron Ian Hendon y Mark Stimson en tres temporadas antes de que Bristol City llamara a su puerta. En Ashton Gate apenas jugó dos veces con Steve Coppell, que se marchó tras solo dos encuentros en agosto de 2010. Después llegaron Keith Millen, el hoy técnico de Rangers Derek McInnes y Sean O’Driscoll.
Su siguiente parada fue Middlesbrough. Allí lo fichó Tony Mowbray y luego trabajó con Aitor Karanka. Fue en Boro donde disputó sus únicos dos partidos en Premier League, un paréntesis breve antes de volver al Championship.
Aston Villa apareció entonces en su camino. Lo incorporó Roberto Di Matteo, y más tarde jugó para Steve Bruce y Dean Smith. Salió del club sin volver a pisar la Premier, otra vez rumbo a la segunda categoría, esta vez con Nottingham Forest bajo el mando de Sabri Lamouchi. En ese periodo también vivió una cesión de nueve encuentros en Cardiff City, dirigido por Neil Harris.
Cuando Forest y Lamouchi separaron sus caminos en plena pandemia de Covid, en octubre de 2020, Adomah abrió otro capítulo: cuatro años más en Championship con QPR. Primero con Mark Warburton y, después, con una sucesión de técnicos: Michael Beale, Neil Critchley, Gareth Ainsworth y Marti Cifuentes.
El círculo se cerró de nuevo en League Two. Firmó por Walsall con Mat Sadler, y en el Banks’s Stadium también ha trabajado con Darren Byfield antes de la llegada de Grant.
El dato es llamativo: 800 partidos oficiales, ninguno en League One ni en National League. Solo Championship y League Two, con el pequeño paréntesis de esos dos encuentros en Premier con Middlesbrough. Un especialista en las divisiones intermedias, un jugador de barro y calendario interminable.
Un veterano que todavía marca diferencias
Lo más revelador es que Adomah aún se ilusiona como un debutante. Y lo demuestra en detalles. El sábado, en el 2-0 ante Port Vale, participó en el segundo gol, una jugada en la que intervinieron los tres suplentes de Walsall.
“Fue una combinación muy bonita por la derecha entre Chas (Crew) y yo, y una definición maravillosa de Dallo”, explicó. “La golpeó muy bien. En cuanto salió de su pie se veía que iba dentro”.
No habla de su partido 800. Habla de una pared por banda, de un golpeo limpio, de la reacción de la grada. De ganar. Siempre de ganar.
“Es increíble vencer. Y hacerlo delante de nuestros aficionados. Igual que en aquel primer partido con Barnet”.
Del viejo Edgar Street a un Walsall que sueña con salir de League Two, Adomah se mantiene en la misma trinchera: el trabajo silencioso, la disponibilidad permanente y un objetivo tan simple como implacable.
El siguiente partido. El siguiente minuto. El siguiente número en una cuenta que ya va por 800 y que, si depende de él, todavía está lejos de cerrarse.






