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Albion cierra la pretemporada con victoria ante Bologna

Albion se marchó de la pretemporada con algo más que un simple 1-0 ante Bologna en el Amex. Se fue con una pista clara de cómo puede atacar sin dos de sus grandes referencias por banda. Y con otro triunfo en el bolsillo.

El gol llegó en el minuto 59, firmado por Jack Hinshelwood, en el momento justo en que el partido cambiaba de tono. Hasta el descanso, el equipo se había mostrado plano, previsible, con mucha posesión y muy poca mordiente. Todo lo contrario de lo que ocurrió tras la reanudación.

Un falso nueve que encendió las bandas

El punto de giro lo marcó Georginio Rutter. No fue el típico nueve. Ni siquiera el típico falso nueve. Se movió sin descanso hacia la izquierda, recibió pegado a la cal, aguantó de espaldas, giró y atacó por dentro. En una de esas acciones, trabajadísima, protegió el balón en la banda, se metió hacia el carril central y acabó siendo derribado.

La jugada siguió viva. Su pase raso cruzó el área. Diego Gomez la dejó pasar. Parecía que nadie llegaría… hasta que Mats Wieffer apareció a toda velocidad en la frontal. Su disparo, más parecido a un pase medido que a un tiro decidido, se coló hacia el corazón del área, donde Hinshelwood, atento y mirando de reojo la línea de fuera de juego, la desvió a la red.

Ese detalle técnico marcó la diferencia entre un primer tiempo espeso y un arranque de segunda parte mucho más agresivo, con Albion por fin ganando la espalda de los laterales de Bologna, casi siempre Ferdi Kadioglu y el propio Gomez.

Producción por fuera… sin las estrellas

Con Yakuba Minteh sumándose a la lista de lesionados en la que ya estaba Kaoru Mitoma, la gran incógnita era cómo producir peligro por fuera. La respuesta empezó en la izquierda, con Maxim De Cuyper asociado con Kadioglu.

El belga fue el primero en probar al meta Lukasz Skorupski: dos disparos, dos paradas. También dejó un pase filtrado muy fino para que Kadioglu entrara en zona de riesgo. Desde ahí nació otra ocasión clara: un servicio inteligente de Olivier Boscagli terminó en volea de Hinshelwood, bien resuelta por el portero.

Pese a ese volumen de balón en campo rival, a Albion le faltó colmillo en el primer acto. Tocó y tocó, pero sin la sensación de poder romper el partido.

Eso cambió nada más salir del vestuario. El duelo se abrió, ambos equipos comenzaron a llegar con más claridad y las bandas de Albion se activaron de verdad.

Wieffer encontró a Gomez con un pase filtrado que rompió líneas y el corte atrás acabó en otra ocasión de Hinshelwood, esta vez por encima del larguero. Poco después, Gomez volvió a aparecer como asistente y Kadioglu estrelló su remate en el poste. Las zonas exteriores, tan discutidas por las bajas, se convirtieron de pronto en el foco principal de producción ofensiva.

Osman, Yohanna y un aviso por las bandas

La batería de cambios trajo más dinamita abierta. Ibrahim Osman y Zadok Yohanna entraron como extremos más puros y dejaron buenas sensaciones, encarando, atacando espacio y dando amplitud real al ataque.

El mensaje quedó claro: sin Minteh ni Mitoma, las bandas no se van a apagar. Van a cambiar de perfil, de ritmo, quizá de registro, pero seguirán siendo un arma.

Solidez atrás y un nuevo rol para De Cuyper

En el otro área, Bart Verbruggen respondió cuando le tocó. Una parada en cada tiempo ante Nicolo Carbiaghi sostuvo el 1-0 y sumó otra portería a cero en esta pretemporada.

Por delante del guardameta neerlandés, las opciones se acumulan. Luka Vuskovic y Boscagli formaron de nuevo una pareja solvente en la primera mitad, seria en los duelos y limpia en la salida de balón.

Y en la izquierda se dibuja otra pista importante: todo indica que De Cuyper será mucho más que un simple lateral. Sus movimientos, sus apariciones por dentro y su conexión con Kadioglu sugieren que se le pedirá un tipo de amenaza distinta, más creativa, más asociativa, quizá menos de línea de cal y más de sorpresa.

Albion se marcha al viaje a Tromso con una idea clara: incluso sin sus extremos estrella, ha encontrado un nuevo camino por fuera. La cuestión, ahora, es si ese plan alternativo aguantará cuando llegue la competición real.