Alemania cae ante Paraguay: el fiasco de Wirtz
Alemania acaba de escribir una de las páginas más desconcertantes de su historia moderna. Eliminada en Boston por Paraguay, 41ª en el ránking FIFA, tras un 4-3 en la tanda de penaltis. Primera derrota en penaltis en un Mundial. Primera desde 1976 a nivel de selecciones. Y en medio del derrumbe, un nombre propio señalado con fuerza: Florian Wirtz.
El mediapunta de Liverpool, fichado por 116 millones, salió del torneo con una asistencia, muchas dudas y el foco crítico apuntando directamente a su espalda. Alan Shearer, desde el programa de Netflix The Rest is Football, no tuvo reparos en ponerle en el escaparate de los grandes señalados.
Un golpe histórico… y lleno de polémica
El guion del partido parecía escrito para una noche rutinaria de Alemania. Pero Paraguay se negó a aceptarlo.
Julio Enciso abrió el marcador en la primera parte, helando a una Alemania que venía de aplastar 7-1 a Curazao y que se veía, al menos, en octavos sin sobresaltos. El tanto encendió a los sudamericanos y llenó de nervios a los de Julian Nagelsmann.
La respuesta alemana llegó desde la zurda de Wirtz. Centro medido, tenso, al área, y Kai Havertz apareció para cabecear y empatar. Un destello de la calidad que se le presupone al jugador de Liverpool, pero que no encontró continuidad cuando el partido pidió jerarquía.
Alemania creyó tener la victoria en las manos cuando Jonathan Tah empujó a gol un balón suelto. El festejo duró segundos. El VAR intervino y los árbitros anularon el tanto por una supuesta falta sobre el portero Orlando Gill. Decisión muy discutida, que dejó a los alemanes descolocados y a los paraguayos con la sensación de que la noche podía ser suya.
El partido se fue a los once metros. Ahí, donde históricamente Alemania no tiembla, se desmoronó.
Havertz falló. Nick Woltemade, delantero del Newcastle, también vio cómo Gill le adivinaba la intención. Paraguay tuvo dos balas para sentenciar: Antonio Sanabria y Fabián Balbuena las desperdiciaron. Alemania respiró. Pero solo un instante. Tah, héroe potencial unos minutos antes, mandó su lanzamiento por encima del larguero. José Canale no perdonó después. 4-3. Paraguay alza los brazos. Alemania, al suelo.
Wirtz, del fichaje estrella al examen público
El análisis posterior no tuvo piedad. Shearer, con la autoridad de quien sabe lo que es vivir y decidir partidos grandes, fue directo al corazón del debate: el rendimiento de las estrellas.
“Sobre el papel tienen calidad, tienen nombres, pero no han cumplido”, apuntó el exdelantero inglés, que incluyó a Wirtz en el grupo de grandes decepciones del torneo. Señaló la mala temporada del mediapunta en Liverpool y enlazó esa irregularidad con su Mundial gris, pese a la asistencia para el gol de Havertz.
En su repaso, Shearer no se quedó solo en Wirtz. Mencionó a Leroy Sané, al que describió como un futbolista lejos de su mejor nivel, y recordó cómo Denis Undav tuvo que entrar para intentar darle algo de energía al ataque. El mensaje de fondo era claro: los nombres pesan, pero no jugaron como estrellas cuando el torneo lo exigía.
Micah Richards trató de matizar, recordando el precio del traspaso de Wirtz y calificándole de “superestrella”, aunque admitió que aún no se ha visto su mejor versión. Para él, criticar el rendimiento es justo; cuestionar la calidad, no. Y puso ejemplos: Havertz, goleador en finales de Champions en 2021 y 2026 y recién coronado campeón de la Premier League; Tah fichado por Bayern Múnich; Antonio Rüdiger, pieza fiable en Madrid; el joven Nathaniel Brown, creciendo a gran velocidad.
La conclusión de Richards fue contundente: esta Alemania sí tiene calidad. Lo que no tuvo fue rendimiento cuando el torneo se volvió serio.
Tres Mundiales seguidos sin llegar a octavos
El golpe no se mide solo en el partido de Boston. Se mide en la secuencia.
Alemania arrasó a Curazao 7-1 en el debut, ganó 2-1 a Costa de Marfil, cayó 2-1 ante Ecuador y se desplomó ante Paraguay en el primer cruce. Tercer Mundial consecutivo sin alcanzar los octavos de final. Para una tetracampeona del mundo, el dato es demoledor.
Nagelsmann, sin embargo, no se escondió ni se mostró dispuesto a abandonar el barco. “Cuando quedas fuera del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, reconoció. Admitió que esta es la tercera eliminación seguida y que Alemania ya no pertenece al grupo de selecciones de primera línea.
El técnico fue consciente del ambiente en su país: “Si hoy hacemos una encuesta en Alemania, la gente no va a hablar bien de mí, obviamente”. Aun así, recalcó que sintió apoyo en la grada y lanzó su mensaje: no piensa dimitir por iniciativa propia. Si la DFB quiere que siga, seguirá. Sabe que muchos piden su salida, pero su intención es continuar si la federación lo respalda.
Voces históricas piden un cambio de rumbo
La resistencia de Nagelsmann no convence a todos. De hecho, entre los exinternacionales alemanes, la paciencia parece agotada.
Thomas Hitzlsperger, en la BBC One, fue especialmente duro. Habló de un equipo que llegó al torneo “con demasiados problemas” y calificó la situación de “inaceptable”. A su juicio, la imagen de Nagelsmann ha quedado seriamente dañada y su gestión en los últimos meses no ha estado a la altura. Con un formato de Mundial ampliado, caer tan pronto es, para él, una mancha enorme en el historial de cualquier potencia.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue en la misma línea. Valoró el conjunto del torneo y concluyó que la eliminación es “merecida” por la manera en que jugó Alemania. Para él, el seleccionador debe afrontar las consecuencias. No habló de matices, habló de final de etapa: “Diría definitivamente que el camino continúa sin Nagelsmann”.
Alemania se marcha a casa con un nuevo trauma mundialista, un seleccionador cuestionado y una estrella de club como Wirtz sometida a un escrutinio feroz. La pregunta ya no es solo cómo ha podido caer ante Paraguay. La verdadera cuestión es cuánto tiempo más puede permitirse una potencia como Alemania vivir tan lejos del lugar que cree que le corresponde.






