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Allegri analiza la dura caída de Napoli en San Siro

Noche caótica en Milán. Napoli tocó con la mano una victoria de peso y salió de San Siro sin nada. De 0-2 a 3-2 en cuestión de minutos, con un gol de Lautaro Martínez en el 91’ que dejó al equipo de Massimiliano Allegri desplomado sobre el césped y con más dudas que certezas.

El partido parecía bajo control para los visitantes. Matteo Politano abrió el marcador y Rasmus Hojlund amplió la ventaja al inicio de la segunda parte. Dos zarpazos, 0-2, sensación de madurez, de equipo que sabe sufrir en campo del campeón. Pero el campeón no se rinde tan fácil, y el giro llegó justo donde más le duele ahora a Allegri: en la concentración defensiva.

“Un partido divertido para los demás, para nosotros un poco menos”

Al término del encuentro, Allegri no maquilló nada. Ni el resultado ni las responsabilidades.

«Para los espectadores fue un partido divertido, para nosotros un poco menos», admitió el técnico de Napoli. La frase marcó el tono de su análisis. No habló de mala suerte. Habló de un punto de inflexión muy concreto.

«Ganábamos 2-0, luego concedimos un gol demasiado ligero e Inter cambió el ritmo, creándonos dificultades», explicó. Ese tanto reabrió el estadio, encendió a los locales y desnudó la fragilidad de un equipo que no supo enfriar el contexto.

El desenlace fue aún más doloroso. «En el gol decisivo pensamos que el balón había salido y nos paramos, pero el fútbol es así: nosotros pudimos marcar, ellos lo hicieron», resumió Allegri, señalando sin rodeos ese instante fatal de desconexión que permitió a Lautaro firmar la remontada.

Cinco goles encajados en dos partidos: la alarma de Allegri

Más allá de la locura del marcador, el entrenador ve un patrón inquietante. Napoli ha encajado cinco goles en los últimos dos encuentros. Demasiado castigo, demasiadas concesiones.

Allegri insistió en que el problema no pasa solo por el dibujo táctico, sino por algo más básico y, a la vez, más preocupante: la atención y la gestión de la presión cuando el rival sube una marcha.

«Sigue siendo una buena actuación, sobre todo en la gestión del balón», defendió, tratando de rescatar algo del naufragio. Pero la factura de cada error ahora es altísima. «En este momento estamos pagando demasiado por cada error: hemos encajado cinco goles en dos partidos y debemos mejorar, sin pensar que la solución es solo defender dentro del área».

No pidió un repliegue masivo ni un equipo atrincherado. Pidió lucidez. Y tiempo. «Estamos solo en la tercera jornada, la condición crecerá. Ahora debemos mantener la calma y pensar en la Champions League», remató, apuntando al próximo gran examen continental.

Vergara convence, Alisson deja dudas

En medio del golpe anímico, Allegri también se detuvo en los nombres propios. Quiso subrayar quién respondió y quién todavía está lejos de su mejor versión.

Antonio Vergara fue uno de los señalados… para bien. El técnico destacó su papel en el centro del campo, una de las pocas notas positivas de la noche. «Vergara jugó muy bien como mediocentro izquierdo, con intensidad y calidad», elogió.

El contraste llegó con Alisson Santos. Titular y sobre el césped durante 80 minutos, no terminó de convencer al entrenador en la gestión de balón. «Alisson, en cambio, debe gestionar mejor algunos balones, porque en estos partidos cada jugada pesa», advirtió Allegri. No fue una condena, sí una advertencia. El contexto también cuenta: «Viene de una lesión larga y todavía necesita encontrar su mejor condición».

El relevo por Benoit Badiashile buscaba solidez en el juego aéreo. No la encontró. O no la encontró a tiempo.

Cambios sin premio y dos goles de cabeza

Allegri también fue preguntado por sus ajustes finales. El italiano descartó que sus decisiones desde el banquillo fueran el detonante del desastre.

«No influyeron. Puse a Badiashile para ayudar en los balones aéreos, pero el fútbol no tiene lógica y encajamos dos goles de cabeza», lamentó. La frase refleja bien la frustración: el plan parecía claro, el resultado fue justo el contrario.

El detalle es demoledor para un equipo que ya había identificado la pelota parada y el juego aéreo como puntos sensibles. Y que, pese a ello, volvió a caer por arriba en el tramo decisivo.

Seis puntos de desventaja y un mensaje: “Inter es el favorito”

La derrota agranda la brecha. Tres jornadas y ya hay seis puntos de distancia entre Napoli e Inter. Un golpe temprano en la clasificación, más psicológico que definitivo, pero que obliga a mirar hacia arriba con cierta incomodidad.

Allegri, sin embargo, se negó a entrar en el terreno de las excusas o del mercado. No quiso refugiarse en lo que falta, sino en lo que tiene que corregir.

«Hablar del mercado ahora no tiene sentido», zanjó, cuando le preguntaron por posibles refuerzos antes del cierre. «Tengo que analizar el rendimiento del equipo».

Y ahí dejó otro mensaje claro, casi un marco para entender la noche: «Inter es el equipo más fuerte de la liga, es el favorito. Estuvimos a la altura del equipo más fuerte».

Napoli se marcha de San Siro con cero puntos, muchas lecciones y una certeza incómoda: puede competir con el campeón, pero si sigue desconectándose en los momentos clave, la lucha por el título se le puede escapar mucho antes de lo previsto.

Allegri analiza la dura caída de Napoli en San Siro