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Andrea Pirlo se acerca al banquillo de Italia

Andrea Pirlo, hoy técnico del United de Emiratos Árabes, está más cerca que nunca de la selección italiana. No es un simple rumor de verano: en Italia ya se habla de un escenario muy avanzado, casi definitivo.

Según informa “La Gazzetta dello Sport”, Paolo Maldini y Leonardo han girado el timón directamente hacia Pirlo después del no de Pep Guardiola al banquillo de la Azzurra. El proyecto, que nació con la ambición de seducir al técnico del Manchester City, ha cambiado de piel sin perder una idea clave: rejuvenecer el liderazgo de la Nazionale.

Un seleccionador joven para una Italia nueva

La federación italiana busca un entrenador joven, conectado con el fútbol moderno y dispuesto a escuchar, a trabajar en equipo dentro de una estructura técnica más amplia. Ese perfil ha colocado a Pirlo por delante de nombres con más recorrido en los banquillos como Antonio Conte o Roberto Mancini.

La elección no está exenta de debate. A Pirlo se le ha señalado en más de una ocasión por una supuesta falta de carácter para gestionar un vestuario de alto voltaje. Y el de la selección italiana, con su peso histórico y sus jerarquías internas, nunca ha sido un vestuario sencillo.

Ahí entran en escena Maldini y Leonardo. Malagò, presidente del Comité Olímpico Italiano, les ha entregado una cuota decisiva de poder en las decisiones estratégicas sobre el futuro de la selección. Ellos asumirán el papel de escudo y de autoridad, dispuestos a imponer su peso sobre cualquiera que trate de poner en cuestión la figura de Pirlo.

Negociaciones avanzadas y un proyecto “revolucionario”

Las conversaciones con Pirlo han llegado ya a una fase avanzada, siempre según las informaciones del entorno federativo. El técnico, por su parte, está ansioso por embarcarse en un proyecto de corte revolucionario en cuanto reciba la llamada definitiva para dirigir a Italia.

En la Federación Italiana de Fútbol se preparan para un fin de semana de trabajo intenso. El consejo federal se reunirá el próximo martes. Oficialmente, el órgano solo tiene un papel consultivo y no participa de forma directa en la elección del seleccionador, tal y como marcan los estatutos. Pero ese encuentro se perfila como el momento ideal para un anuncio que muchos dan por inminente.

Pirlo firmaría un contrato hasta el Mundial de 2030. Maldini, sin embargo, piensa más allá del próximo gran torneo. Imagina un proyecto de largo recorrido, casi fundacional, que empiece por las raíces del fútbol italiano.

La idea es ambiciosa: reconstruir el sistema desde las categorías formativas, a partir de las edades de 12 y 13 años. Un trabajo de fondo que, según los planes internos, podría prolongarse entre ocho y diez años. No se trata solo de cambiar un seleccionador, sino de reprogramar una cultura futbolística entera.

Dinero, poder y tiempo

En el plano económico, las cifras marcan también un giro. Las estimaciones apuntan a que Mancini habría aceptado un salario cercano a los dos millones de euros por temporada. Pirlo, en cambio, no superaría el millón y medio anual.

La diferencia no es menor. Libera recursos, rebaja la presión económica y encaja con la idea de un técnico que llega más como pieza central de un proyecto colectivo que como estrella absoluta del banquillo.

Ahora todo se concentra en una fecha y en una decisión. Si la federación confirma lo que ya se cocina en los despachos, Italia no solo cambiará de seleccionador. Entregará su futuro inmediato y el de toda una generación a la visión de Andrea Pirlo. La pregunta es clara: ¿está la Azzurra preparada para reconstruirse al ritmo de su antiguo arquitecto en el campo?