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Andros Townsend y el momento en que casi es atropellado

Andros Townsend sabe lo que es vivir momentos duros en el fútbol. Lesiones, cesiones, dudas. Pero nada se parece a lo que le ocurrió en Tailandia: un rulo de césped pasándole literalmente por encima en pleno descanso de un partido.

El atacante de 35 años, ahora en el PT Prachuap de la liga tailandesa, participaba en un simple rondo al descanso cuando la pesada máquina, utilizada para compactar el terreno de juego, irrumpió en la escena y lo arrolló ante la mirada atónita de sus compañeros.

La imagen es brutal. Townsend desaparece bajo el rodillo, los jugadores se llevan las manos a la cabeza, algunos se giran incapaces de mirar. Todo a cámara lenta, pero con la sensación de que el desenlace puede ser dramático.

No lo fue. Contra todo pronóstico, salió casi ileso.

“Mis hijos pensaron que era IA”

En el programa “Piers Morgan's Football Uncensored”, el exdelantero de Tottenham y Everton confesó que todavía le cuesta ver el vídeo.

“Cada vez que lo veo, me encojo, estoy en estado de shock”, admitió. Cuando envió las imágenes a sus hijos, la reacción fue tan moderna como reveladora: pensaron que era un montaje generado por ordenador. “Mis hijos pensaron que era IA. Tuve que explicarles durante los siguientes 10 minutos que era real”.

Townsend no exagera cuando dice que es “horrible” verlo de nuevo, sobre todo por lo que pudo haber pasado. Él mismo detalla que solo una caída en el instante justo evitó una tragedia deportiva.

“Tuve la suerte de caer al suelo en el momento adecuado, así que nada se rompió cuando el rodillo pasó por encima de mí y hoy estoy aquí para reírme de ello y contarlo”, relató.

Un cuerpo lleno de cicatrices… y un susto más

Lo que pasó por su cabeza en esos segundos mezcla miedo y memoria. No era cualquier tobillo. No era cualquier rodilla.

“Pensé que estaba acabado. Estaba sobre mi tobillo, en el que ya me habían operado. Estaba sobre mi rodilla izquierda, en la que ya me habían operado. Pensé: o se rompe mi tobillo izquierdo o se rompe mi rodilla izquierda. Pensé que estaba acabado”, reconoció.

La escena, sin embargo, tuvo un giro casi absurdo: después de unos minutos, pudo levantarse, cojear un poco… y seguir.

“Tuve mucha suerte de poder alejarme cojeando y recuperarme en unos minutos”, explicó.

“Un rodillo no me va a parar”

Lo más surrealista es que Townsend ya había visto las máquinas antes de que todo ocurriera. Estaban ahí, en un lateral del campo, como un mal presagio que nadie supo leer.

“En el descanso íbamos a salir a calentar y vi dos rodillos en el lateral del campo”, recordó. “Pensé: ‘Nunca he visto eso en mi carrera, ¿qué hacen ahí?’. Pero nos llamaron para calentar. No le di más vueltas”.

La siguiente vez que los vio ya no fue de lejos. Fue desde abajo.

“El siguiente momento en que lo vi fue cuando estaba literalmente debajo de él y, por suerte, sin daños graves. Un par de golpes y moratones, pero conseguí irme caminando, por suerte”.

Mientras sus compañeros pedían camilla y médicos, él se negó a dramatizar. Se levantó, se sacudió el susto y siguió el calentamiento.

“Se sorprendieron mucho de que continuara el calentamiento. Me decían que fuera al médico, estaban llamando a la camilla. Pero yo ya he pasado por mucho, he tenido mis reveses, mis problemas de lesiones: un rodillo desde luego no va a impedir que siga, eso seguro”.

Del susto al 3-0… y una broma final

Lo increíble es que, después de todo, Townsend jugó. Entró desde el banquillo en la segunda parte y ayudó al PT Prachuap a cerrar una cómoda victoria por 3-0 ante Pattani. De casi víctima de un accidente insólito a protagonista de un triunfo liguero en cuestión de horas.

El susto no le ha borrado la sonrisa. Al contrario. En redes sociales, el inglés se ha permitido bromear con su experiencia y con viejos tópicos del fútbol británico. Al compartir el vídeo en Instagram, lanzó una pulla cargada de ironía sobre aquellos desplazamientos duros de su etapa en Inglaterra: “Resulta que jugar fuera de casa contra Stoke no era tan malo después de todo”.

De todas las batallas que ha librado Townsend en su carrera, pocas serán tan extrañas como esta. Y, visto lo visto, parece claro que necesitará algo más que un rodillo para sacarlo del campo.