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Anthony Gordon enciende el debate en su debut con el Barcelona

El estreno de Anthony Gordon con el Barcelona no contó como partido oficial, pero en la grada y en los medios sonó a algo mucho más serio. Primer amistoso, primera mirada quirúrgica de la prensa española al fichaje que llega para ocupar el hueco de Marcus Rashford en el campeón de Liga.

El inglés, recién aterrizado del Mundial con su selección, se enfundó por fin la camiseta azulgrana en el amistoso ante el Basel. Hansi Flick lo lanzó de inicio en un once con aroma a ensayo general, y el equipo respondió con un 5-2 contundente, con tantos de Karim Adeyemi, Hamza Abdelkarim, Lamine Yamal y un doblete de Jesse Bisiwu. El marcador fue amplio; el examen a Gordon, mucho más fino.

Un “game-changer” desde el primer sprint

El diario Sport no se anduvo con rodeos: nota de 7 sobre 10 y una etiqueta clara para definir al ex del Newcastle United: “game-changer”. Para el medio catalán, Gordon arrancó “muy brillante”, atacando con un cambio de ritmo que descolocó a la defensa suiza y dejando claro desde el primer tramo de partido por qué el club apostó fuerte por él este verano.

Sport subrayó dos rasgos que siempre enamoran en el Camp Nou: trabajo sin balón y química rápida con los nuevos compañeros. El inglés presionó, se ofreció, combinó y dio continuidad a las jugadas. No se escondió. Con el paso de los minutos, eso sí, el físico le pasó factura: “perdió fuelle e influencia” hacia el final de la primera parte, una consecuencia lógica tras llegar con la preparación condicionada por el Mundial.

Le faltó solo un detalle para redondear la noche: el gol. Sport fue claro en ese punto: el debut habría sido “brillante” si hubiera coronado su actuación con un tanto antes de marcharse sustituido al descanso.

Curiosidad saciada y primeras pistas para la afición

Mundo Deportivo puso el foco en el contexto: la goleada ante el Basel sirvió, según el diario, para “satisfacer la curiosidad” de una afición ansiosa por ver en acción a sus nuevos fichajes. Gordon compartió delantera con Adeyemi en un tridente comandado por Raphinha como referencia más adelantada. El veredicto general del público, según el rotativo, fue positivo para ambos recién llegados.

En torno al debut del inglés, Mundo Deportivo habló de un “auténtico zumbido” en la previa. Había ganas de ver si el jugador que maravilló en la Champions con el Newcastle —17 goles en 46 partidos la pasada temporada, 10 de ellos en 12 encuentros de Champions— podía trasladar ese impacto a un gigante como el Barça.

Su actuación se definió como una “mezcla de luces y sombras”, pero con balance claramente esperanzador. Otra vez la misma imagen: inicio “brillante”, arrancadas por banda, cambios de ritmo y presencia constante en el juego. El diario destacó su “carácter” y su insistencia en atacar la línea de fondo, además de sus permutas con Raphinha actuando como falso nueve. Para la afición culé, concluyó el medio, fue “un anticipo de lo que les espera.”

Flick afina, las piezas encajan

El análisis de AS se centró más en el tablero que en la pieza individual. Para el diario madrileño, la presencia de Gordon ayudó a mostrar un equipo que “empieza a tomar forma” bajo las órdenes de Hansi Flick. El técnico alemán sigue ajustando su plan, condicionado por la falta de pretemporada completa de varios futbolistas clave, entre ellos el propio Gordon.

Pese a ese hándicap, AS recalcó que “los nuevos fichajes brillaron”. Gordon, junto a Adeyemi y Bisiwu, influyó de manera directa en el desarrollo del partido. El internacional inglés fue descrito como uno de los dos extremos “muy afilados” del equipo, capaces de lanzar “centros peligrosos” de forma constante.

No todo fue perfecto. La delantera, liderada por Raphinha, mostró carencias en la definición: faltó “contundencia y filo” en los metros finales. Aun así, el periódico vio señales suficientes para pensar que los movimientos del tridente ofensivo “pueden ser un arma muy efectiva” para el Barcelona cuando arranque la competición oficial.

Un relevo de peso y una cuenta atrás

Gordon llega al Camp Nou para ocupar el sitio de Rashford, un cambio de perfil que no admite transición blanda. El inglés de 25 años, que pasó tres años y medio en el Newcastle y levantó la Carabao Cup en 2025, aterriza con la etiqueta de fichaje grande y la presión de rendir desde ya en un equipo que viene de ganar la Liga.

Su debut no dejó fuegos artificiales, pero sí algo que en Barcelona se valora tanto como un gol en julio: la sensación de encajar. Ritmo, carácter, trabajo y chispa por fuera. Le falta gasolina y le falta puntería, pero el esqueleto del jugador que deslumbró en Europa está ahí.

Dentro de una semana espera Elche y un estreno de Liga que ya no será un simple ensayo. Si este primer vistazo sirve de guía, la pregunta no es si Gordon se adaptará al Barça, sino cuánto tardará en adueñarse de la banda.