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AS Monaco mantiene liderazgo con empate ante RC Strasbourg

AS Monaco salió vivo de uno de esos campos que desgastan piernas y paciencia. En el siempre incómodo Stade de la Meinau, el equipo de Filipe Luis remontó carácter en mano para rescatar un 1-1 ante RC Strasbourg y mantener su arranque invicto en la Ligue 1, un punto que vale liderazgo tras cuatro jornadas.

Un gol en contra que encendió a Monaco

El partido se torció nada más arrancar la segunda parte. Un infortunio de Sadibou Sane, que desvió el balón a su propia portería, dejó a Monaco por detrás en el marcador y con el ambiente en contra. Gol en contra, dudas, ruido en la grada. Escenario clásico para derrumbarse.

El equipo eligió lo contrario.

Filipe Luis vio cómo sus jugadores daban un paso adelante justo después del golpe. Presionaron más arriba, corrieron más, empezaron a encontrar líneas de pase que antes parecían cerradas. El propio técnico lo reconocería después: el verdadero ritmo ofensivo apareció tras el 1-0.

El misil de Paris Brunner

El premio llegó en el minuto 73. Paris Brunner, hasta entonces más elogiado por su trabajo sin balón que por su brillo en ataque, recibió a unos 25 metros de la portería. Control, mirada rápida y un disparo seco, brutal, directo a la escuadra. Imparable.

Un gol de esos que silencian estadios y cambian partidos.

El alemán no solo firmó el empate. Encarnó la idea que repitió Filipe Luis al final del encuentro: un delantero puede estar teniendo un día discreto, pero si recibe en la zona adecuada, decide partidos. Brunner había pasado el duelo mordiendo, presionando, atacando espacios. Cuando por fin tuvo la pelota donde la quería, la convirtió en oro.

Orgullo… y mucha rabia con el VAR

El punto sabe a carácter, pero no tapa la frustración. Sobre todo por la acción que pudo cambiarlo todo al final.

Matthis Abline cayó dentro del área tras un contacto con Mitchell. El estadio contuvo el aliento, los jugadores de Monaco reclamaron penalti, y el VAR se tomó dos largos minutos revisando la jugada. Al final, silencio en el auricular: nada. Sin intervención, sin pena máxima, sin opción de remontada completa.

Filipe Luis no escondió su enfado. Habló de error humano, sí, pero insistió en que, viendo la repetición, para él la acción es penalti claro. Y fue más allá: pidió que los entrenadores tengan la posibilidad de solicitar revisiones o, al menos, que el árbitro acuda al monitor cuando la revisión se alarga tanto. Si hay dos minutos de duda, argumentó, el colegiado debe mirar la pantalla por sí mismo.

En el vestuario, la sensación era nítida: el equipo se marchó convencido de que le habían negado una oportunidad real de ganar.

Liderato, calma y un Lens en el horizonte

Entre la polémica y el orgullo, hay un dato que pesa: AS Monaco sigue invicto y vuelve a lo más alto de la tabla. Cuatro partidos, ninguna derrota y una respuesta firme en un escenario hostil.

Filipe Luis, sin embargo, pisa el freno a cualquier discurso de título. Repite el mensaje puertas adentro y fuera: temporada larga, un partido cada vez, nada de pronósticos grandilocuentes en septiembre.

El siguiente examen llega pronto. El viernes, en el Stade Louis II, Monaco recibe a Lens con la misión clara: transformar el punto sufrido en Strasbourg en tres que consoliden el liderato. El equipo ya ha demostrado que sabe sufrir. Ahora le toca demostrar si también sabe mandar cuando la presión viene desde arriba de la clasificación.