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Ausencias clave en el Tottenham ante el Everton: Porro y Udogie

El Tottenham Hotspur Stadium recibió a su gente con una sacudida inesperada: en las alineaciones oficiales para el duelo ante el Everton no aparecían ni Pedro Porro ni Destiny Udogie. Ni en el once. Ni siquiera en el banquillo. Dos ausencias de golpe en los laterales y un murmullo inmediato en las gradas.

Ambos habían sido titulares en el frustrante 0-0 del fin de semana anterior ante el Nottingham Forest. Por eso, ver sus nombres borrados por completo de la convocatoria encendió las alarmas. No se trataba de una simple rotación.

El técnico italiano ya había dejado entrever el problema el viernes, en la rueda de prensa previa. No escondió los riesgos. Reconoció que pequeños problemas musculares le obligaban a frenar. Lo dejó claro: con Porro no quería “tomar ningún riesgo”, y con Udogie el criterio era exactamente el mismo. Dos avisos en una frase.

El caso de Porro tiene una raíz clara: carga competitiva. El lateral ha llegado hasta aquí tras un calendario pesado, marcado por la disputa de un Mundial largo, con todo lo que eso implica a nivel físico y mental. El propio entrenador subrayó que, tras un torneo así, la gestión del jugador sería complicada durante la temporada. Y ese peaje ha empezado a notarse.

Con Udogie, el equilibrio es todavía más delicado. En el norte de Londres ya conocen de cerca su fragilidad reciente. La temporada pasada se vio lastrado por múltiples lesiones, un curso a trompicones que el club no está dispuesto a repetir. En Nottingham apenas completó 60 minutos y el cuerpo técnico ha decidido pisar el freno. La consigna es clara: dosificarle “de la mejor manera posible” para no perderle durante meses.

El golpe para la zaga es evidente, pero el vestuario no se instala en el pesimismo. Matheus Fernandes, fichaje estrella del verano por 85 millones de libras, ha puesto voz al nivel de exigencia interna. El centrocampista portugués, llegado desde el West Ham tras una etapa brillante en el este de Londres, mantiene intacta la fe en el proyecto bajo las órdenes de De Zerbi pese al arranque sin victorias.

Fernandes explicó que la energía del técnico fue decisiva para elegir el Tottenham por delante de otras opciones de peso, entre ellas el interés de Manchester United. Habla de crecer, de elevar su techo, de aprovechar un entorno plagado de futbolistas de jerarquía. Está convencido de que, rodeado de “jugadores importantes, con experiencia y mucha calidad”, su propio rendimiento dará un salto respecto a la temporada pasada.

Sin Porro ni Udogie, el foco se desplazó inevitablemente hacia los sustitutos. Archie Gray y Andy Robertson asumieron el reto de sostener el entramado defensivo y, al mismo tiempo, ofrecer amplitud y profundidad por los costados.

Para Gray, adolescente versátil y uno de los movimientos más comentados del mercado tras su salida de Leeds United, el desafío tenía un matiz especial. Ha ocupado varias posiciones desde su llegada, pero enfrentarse a los extremos físicos del Everton supone un examen distinto: menos margen de error, más duelos individuales, más carácter.

En la otra banda, Robertson aportó la experiencia de quien ha vivido todo tipo de batallas en la Premier League. Sobre sus piernas recayó la misión de replicar los automatismos de Udogie: esos desmarques por dentro, las llegadas por fuera, las apariciones en el último tercio que dan aire y sorpresa al ataque.

Entre la gestión milimétrica de las cargas, el cuidado extremo de dos piezas clave y la irrupción de nuevas soluciones, el Tottenham se mueve en una delgada línea: proteger hoy a sus laterales para no pagar un precio mucho más alto cuando la temporada entre en su tramo decisivo.