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El Barça busca cerrar a Rodri y Julián Álvarez antes del cierre del mercado

El reloj del mercado corre, pero en los despachos del Barcelona no hay dudas: el objetivo es cerrar a Rodri y a Julián Álvarez antes de que baje la persiana del verano. No hay plan B. No lo contemplan.

Según informa Mundo Deportivo, el club mantiene intacta su hoja de ruta para estas últimas semanas. Quedan poco más de dos y el mensaje interno es claro: se va a por estos dos nombres y no se rastrea el mercado para alternativas en esas posiciones. Confianza total en que las dos operaciones pueden llegar a buen puerto.

Rodri, la vía más avanzada

El caso de Rodri está más encarrilado. Y no tanto por la facilidad de la negociación, sino por algo que en el Barça consideran clave: la voluntad del jugador.

El centrocampista español ya se ha reincorporado al Manchester City tras sus vacaciones, pero en el Camp Nou siguen convencidos de que su deseo es sumarse al proyecto de Hansi Flick. Esa determinación personal sostiene buena parte del optimismo azulgrana.

El problema, como casi siempre, está en los números. El City pide un paquete cercano a los 80 millones de euros. El Barcelona asume que su segunda oferta debe mejorar, pero no está dispuesto a llegar a esa cifra de manera directa. La idea es elevar el valor total mediante bonus y variables, empujando el montante hacia los 70 millones.

El conjunto inglés ya ha rechazado los intentos anteriores del Barça y espera una propuesta más contundente. El futuro del jugador, sin embargo, sigue abierto, y ese margen es el que intenta explotar la entidad catalana.

Según la información citada, en el club trabajan con un horizonte temporal muy concreto: esperan poder dejar la operación Rodri prácticamente cerrada como muy tarde la próxima semana. Es el fichaje que ven más cercano, el que debe marcar el ritmo del final de mercado.

Julián Álvarez, el pulso con el Atlético

Muy distinto es el escenario de Julián Álvarez. Aquí la negociación se empina.

El Atlético de Madrid mantiene una postura dura con el delantero argentino. No se abre, no rebaja condiciones y complica cualquier avance, lo que convierte esta operación en bastante más enrevesada que la de Rodri.

Aun así, en el Barcelona interpretan que el jugador sigue mirando al Camp Nou. Confían en que no ha renunciado a su deseo de vestir de blaugrana. Y en un mercado tan condicionado por los límites económicos, la voluntad del futbolista se ha convertido casi en un arma estratégica.

Julián Álvarez, de 26 años, está decidido a explorar una salida en los próximos días. Su objetivo es encontrar una vía que le permita dejar el Atlético y aterrizar en Barcelona. Ha intentado implicar a Diego Simeone para facilitar su marcha, pero ese movimiento no ha dado el resultado que esperaba. No ha cambiado, eso sí, su deseo de jugar para el Barça.

A estas alturas, el pulso es evidente: la fuerza del jugador contra la firmeza del club rojiblanco. En el Camp Nou asumen que la llave de la operación ya no está tanto en la mesa de negociación como en la insistencia del propio futbolista. Si Julián mantiene la presión, confían en que el tablero pueda moverse.

El Barça ha decidido jugársela con dos grandes apuestas y con un aliado que no se compra ni se vende: la voluntad de los jugadores. La cuestión es sencilla y a la vez decisiva: ¿bastará con eso para cambiar el mapa de su temporada antes del cierre del mercado?