Barcelona se prepara para el amistoso en Basilea
Barcelona ya está en Suiza. Mañana, domingo, el equipo de Hansi Flick se mide a la selección de Suiza en Basilea en un amistoso que, sobre el papel, parece un simple test veraniego, pero que el técnico alemán ha cargado de significado: es el primer gran termómetro de sus internacionales tras el desgaste del Mundial y una pasarela para varios canteranos que quieren hacerse un hueco en sus planes.
Vuelven los grandes… con dos ausencias de peso
Según adelantó el diario español Mundo Deportivo, Flick ha llamado a varios de los jugadores que estuvieron en la cita mundialista. No estarán, eso sí, dos nombres clave del centro del campo: Pedri y Gavi, a los que el entrenador ha decidido dar más margen antes de someterlos al ritmo de partido.
En la lista sí aparecen Lamine Yamal, Dani Olmo, Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Gordon y Jules Koundé. Todos ellos tienen vía libre para sumar sus primeros minutos de la pretemporada en un escenario exigente, aunque el resultado sea lo de menos. Lo que interesa es el tono físico, la chispa competitiva y cómo encajan en las primeras ideas de Flick.
El grupo ya ha volado a Suiza y ha quedado concentrado en Basilea, dentro del plan de preparación que el técnico ha diseñado para que el equipo llegue al inicio de curso con las piernas frescas y la cabeza clara. Este amistoso forma parte de esa hoja de ruta: poca carga de riesgo, pero mucha información para el banquillo.
Oportunidad dorada para la cantera
El viaje no es solo cosa de estrellas. Flick ha querido rodear a sus internacionales de juventud y hambre. Entre los que se subieron al avión destaca el portero del filial Eder Aller, que hoy se ejercitó con el primer equipo para cubrir la ausencia de Aron Yaakobishvili, pendiente todavía de que se desbloquee su traspaso a Almería.
A Aller se suma un nutrido grupo de jóvenes que completan la expedición: Álvaro Cortés, Xavi Espart, Jordi Pesquer, Brian Fariñas, Aurián Gorin y Jesse Bissiwu, además del egipcio Hamza Abdelkarim y de Ibrahima Toncara. Nombres aún discretos para el gran público, pero muy presentes en los informes internos del club.
Para ellos, Basilea no es un simple amistoso. Es un escaparate. Un entrenamiento a puerta abierta con el sello del primer equipo, donde cada control, cada carrera y cada duelo pueden acercarlos —o alejarlos— de la élite. Saben que Flick observa cada gesto.
Un examen serio para Flick
El técnico alemán no esconde que el duelo ante Suiza tiene peso en su planificación. Le permite medir el estado real de los internacionales recién reincorporados tras el Mundial y, al mismo tiempo, poner bajo la lupa a los canteranos que empujan desde abajo.
No hay títulos en juego ni puntos en la clasificación, pero sí decisiones futuras: quién entra en la rotación, quién se gana un sitio en las convocatorias del inicio de temporada y quién deberá seguir creciendo en categorías inferiores.
En Basilea, más que un amistoso, Flick se juega claridad de ideas. Y varios futbolistas, su primera gran oportunidad del curso.






