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El Bayern gana la Telekom Cup: Díaz brilla y Pavlović marca

El Allianz Arena volvió a encenderse en agosto. Nuevo curso, viejos sonidos: el himno, las bufandas en alto y un Bayern Munich que, incluso en pretemporada, juega con la obligación de ganar. Esta vez, en la edición 2026 de la Telekom Cup ante RB Leipzig, el campeón alemán firmó una victoria que dejó buenas sensaciones… y también algunas advertencias.

Díaz abre el camino tras un error grosero

El partido arrancó con un susto. A los dos minutos, Leipzig dispuso de la primera ocasión clara, pero perdonó ante Manuel Neuer. El aviso fue serio: la defensa del Bayern volvió a mostrar problemas para gestionar la velocidad rival cuando el bloque se parte.

El primer golpe, sin embargo, llegó del lado bávaro. Al minuto 14, Tim Binder protagonizó la jugada más contradictoria de su buena tarde. El atacante recortó hacia dentro con decisión, pero en lugar de encontrar a un compañero, regaló el balón directamente a un jugador de Leipzig. El rebote cayó perfecto para Luis Díaz, que no dudó un segundo: control, disparo y gol para el 1-0. Letal dentro del área, el colombiano confirmó que su calidad no admite discusión, aunque el club sabe que no puede exprimirlo hasta el límite toda la temporada.

Antes, el Bayern ya había sufrido su primer contratiempo físico. Konrad Laimer se lanzó a un duelo con David Raum a los ocho minutos, sintió molestias y, tras intentar continuar, pidió el cambio al 10’. Entró Sacha Boey, que volvió a dejar claro por qué se ha ganado elogios durante toda la pretemporada: intenso, fiable, sin complicarse.

Leipzig respondió con intención. A los 18’, Binder se plantó solo ante el portero, pero la jugada quedó anulada por fuera de juego de Arijon Ibrahimović, que se metió en la trayectoria y estropeó la acción. Una escena que resumió el mal momento del joven: cada partido alimenta la sensación de que ni siquiera encaja en un equipo del perfil de Heidenheim, donde ya estuvo cedido.

El ritmo bajó con la primera pausa de hidratación en el 23’, y el juego se reanudó al 26’. El Bayern, con Tim Binder muy activo, siguió buscando el segundo. A los 32’, el atacante se lanzó en eslalon hacia el área, pero Leipzig logró despejar a tiempo. El conjunto visitante respondió con peligro: al 33’, un disparo se marchó rozando el poste, y al 40’ un cabezazo se estrelló en el palo largo. La fragilidad del Bayern ante ataques rápidos y centros laterales volvió a quedar expuesta.

Boey se animó en ataque en el 44’ con un disparo que fue desviado a córner. Poco después, el árbitro añadió dos minutos y el primer tiempo se cerró al 45+3’ con ventaja mínima para los locales y varias notas claras: Binder y Boey al alza, Ibrahimović en caída libre, y una defensa que sigue sufriendo cuando el rival acelera.

Leipzig reacciona, pero Pavlović y Brown marcan la diferencia

La segunda parte arrancó con un latigazo. Nada más sacar de centro, Johan Bakayoko obligó a Neuer a estirarse para evitar el empate. Era el aviso de que el partido no estaba ni mucho menos cerrado.

El intercambio de golpes se intensificó. Al minuto 50, Bakayoko probó suerte en un área y Binder respondió en la otra, sin éxito ninguno de los dos. El encuentro se abrió, y ahí Leipzig encontró su premio: al 52’, Brajan Gruda recortó distancias y puso el 2-1, devolviendo la tensión al Allianz. El Bayern volvía a sufrir con los desmarques y la velocidad en los últimos metros.

La respuesta local llegó con calidad y calma. Al 57’, Aleksandar Pavlović levantó la cabeza en el mediocampo y vio la carrera de Nathaniel Brown por la izquierda. Pase filtrado, con peso y precisión, rompiendo líneas. Brown, lateral de largo recorrido, atacó el espacio, se plantó ante Maarten Vandevoordt y definió con frialdad. Gol. 3-1. Una acción que mezcló talento individual y lectura de juego, y que terminó de inclinar la balanza.

Con el marcador ya más cómodo, el Bayern pudo controlar mejor los tiempos, aunque el problema de fondo no desapareció: el equipo sigue padeciendo cuando el rival le corre a la espalda. En un verano marcado por el regreso paulatino de las estrellas del Mundial y por la vuelta al banquillo de un viejo conocido como Martín Demichelis, la Telekom Cup dejó un mensaje claro: hay base, hay nombres que empujan fuerte en la pretemporada, pero el ajuste defensivo no admite demora.

Binder y Boey salen reforzados. Ibrahimović, no. Y Luis Díaz, una vez más, recordó que su talento puede decidir partidos incluso en agosto. La pregunta es si el Bayern sabrá dosificarlo cuando llegue el invierno y la exigencia ya no permita errores como el de hoy en la zaga.