Bellingham analiza el triunfo del Real Madrid ante Inter
Victoria, sí. Exhibición, no. Jude Bellingham salió del césped con los tres puntos en el bolsillo, pero con un mensaje claro: el estreno de Real Madrid en la Champions League ante Inter Milan (2-1) dejó más dudas que brillo.
El centrocampista inglés reconoció sin rodeos que el partido se le atragantó al equipo de Carlo Ancelotti frente al vigente campeón de Italia. “Sufrimos por momentos contra un equipo muy fuerte. Son campeones italianos merecidos”, admitió, subrayando el nivel del rival y la exigencia del duelo.
Un Madrid peligroso a la contra, pero poco contundente
El encuentro se movió muchas veces al ritmo de las transiciones blancas. Bellingham destacó precisamente esos tramos en los que el Madrid sí consiguió hacer daño: “Hubo momentos en los que les hicimos sufrir, sobre todo al contragolpe, cuando estábamos moviendo bien la pelota”.
La sensación, sin embargo, fue de oportunidad desaprovechada. El propio jugador enlazó el partido ante Inter Milan con el de final de la semana pasada frente a Real Betis: mismo guion, mismo problema. “Pasó algo parecido contra Real Betis, cuando no aprovechamos nuestras ocasiones”, recordó. El aviso no es menor: el Madrid genera, pero perdona demasiado.
“Podríamos haber cerrado el partido”
Bellingham fue tajante al analizar el marcador final. El 2-1 supo a corto. “Podríamos haber terminado el partido con un resultado más cómodo. Tuvimos ocasiones, yo incluido”, reconoció. La Champions League, recordó el inglés, no perdona relajaciones: “En la Champions siempre va a haber momentos difíciles”.
El centro del campo funcionó a ráfagas, pero la estructura defensiva sostuvo al equipo en los tramos de mayor apuro. “Encajamos solo un gol y los defensas estuvieron excelentes”, valoró Bellingham, aunque no se quedó ahí. Sabe que los grandes rivales no necesitan demasiado para encontrar grietas: “Los equipos grandes encuentran espacios en nuestra defensa. Y Courtois estuvo brillante”.
No fue un mensaje derrotista, sino un diagnóstico. “No todo fue malo, pero todavía hay margen de mejora. Lo más importante son los tres puntos”, remató, dejando clara la prioridad en un debut europeo: ganar primero, pulir después.
Dos ocasiones claras y un portero inspirado
El inglés también se detuvo en sus propias ocasiones falladas. No las escondió, las explicó. En la primera, se vio ya celebrando: “Pensé que iba a marcar. La primera vez, el portero apareció de repente. El balón me llegó y me dije: ‘Es gol’. Pero lo despejó de repente”.
La segunda fue más confusa, más rápida, más sucia. “Vi el balón un poco tarde y había jugadores en medio. Intenté controlarlo y le pegué bien. Pero otra vez, el portero la salvó de forma magnífica”, relató. Dos disparos, dos intervenciones decisivas del guardameta rival. Y una mezcla de rabia y resignación.
“Es frustrante, porque nos habría facilitado las cosas si hubiera marcado”, admitió. No buscó excusas, solo contexto. Para él, forma parte del oficio: “Es parte del juego. Otro día, esos tiros entrarán”.
El Madrid arranca la Champions con victoria y con la voz de Bellingham marcando el tono: autocrítica, ambición y una advertencia silenciosa. Si este equipo afina la puntería que hoy le faltó, ¿quién lo frena en Europa?






