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Ben Godfrey se une a Rangers para ganar títulos

Ben Godfrey aterriza en Ibrox con una misión clara: devolver títulos a Rangers. El defensa inglés, ex de Everton, llega cedido desde Atalanta con una opción de compra para el próximo verano y un discurso directo, sin rodeos: quiere ayudar al club a “lograr lo que se merece”.

A sus 28 años, Godfrey busca relanzar una carrera que se ha ido frenando por falta de minutos. En las últimas temporadas ha peleado más con la irregularidad que con los delanteros rivales. El curso pasado lo terminó en Dinamarca, cedido a Brondby, donde acumuló 12 partidos en la Superliga y cerró el campeonato en cuarta posición. Correcto, pero lejos del foco que tuvo en la Premier League.

Ahora el escenario cambia por completo. Ibrox, la presión, la exigencia de ganar siempre. Justo lo que el central necesitaba.

“Estoy encantado, muy feliz de estar aquí. Conozco el tamaño del club”, afirmó el antiguo jugador de Norwich City en sus primeras palabras como futbolista de Rangers. No habló de adaptación ni de transición. Habló de ambición. “Tengo muchas ganas de conocer a los chicos y, ojalá, ayudar a este club a conseguir lo que se merece, que son trofeos y momentos emocionantes”.

Rangers le ofrece algo más que un nuevo vestuario: le da la oportunidad de convertirse en pieza importante en una defensa que busca solidez para sostener la pelea por todos los frentes. El club, por su parte, se guarda la opción de hacer el acuerdo permanente si el experimento funciona esta temporada.

Godfrey llega con la etiqueta de jugador con experiencia en la élite, pero también con la urgencia de demostrar que todavía puede ser determinante. El contexto es ideal: un gigante histórico, un estadio que no perdona la apatía y una afición que mide a sus futbolistas por lo que ganan, no por lo que prometen.

Él ya ha dejado claro por dónde va su camino: honor por vestir la camiseta, hambre de títulos y el deseo de convertir esta cesión en algo más duradero. Ahora le toca respaldar esas palabras en el césped, en un lugar donde el margen para esconderse simplemente no existe.