El Bernabéu se reabre para Mourinho: comenzamos de cero
El Santiago Bernabéu vuelve a encender sus focos. Real Madrid afronta su segundo partido oficial del curso y el primero ante su gente, en un estadio que ya no reconoce del todo al último equipo que lo pisó: nuevo entrenador, jerarquías removidas en el vestuario y una expectación que roza la curiosidad.
Tras el susto inicial frente a Espanyol en el debut liguero, llega Real Sociedad, en ese duelo de la jornada 1 que quedó aplazado por la vuelta tardía de varias estrellas blancas. Y en la víspera, José Mourinho volvió a ocupar el centro del escenario.
Empezamos de cero
El técnico portugués, de regreso al banquillo del Bernabéu, no maquilló la magnitud del reto cuando le preguntaron por la asimilación de sus ideas.
“Empezamos de cero, aunque no es desde cero, la gente ya tiene sensaciones. Hay voluntad de hacer las cosas bien y de apoyar al equipo”, explicó, marcando el tono de un proyecto que se reconstruye a toda velocidad.
La gestión de cargas, especialmente tras un verano de Mundial, fue otro de los ejes de la rueda de prensa. Mourinho puso un ejemplo claro.
“Hay que hacer bien esta gestión entre no jugar nada y jugar mucho, por ejemplo Cucurella. Le di 30 minutos”. Su mirada, dijo, mezcla datos, sensaciones y el propio feedback del vestuario: “Mi visión se mezcla con los datos y con lo que me dicen los jugadores, el conocimiento que cada uno tiene de sí mismo”.
Vinicius, en el centro del huracán
El nombre de Vinicius Jr. apareció inevitablemente. El brasileño vive bajo un foco permanente, entre insultos, decisiones arbitrales polémicas y un trato que el club considera desigual.
Mourinho no rehuyó el tema. “La reacción del público normal se puede controlar. La relación de Vinicius con la grada rival puede mejorar. Pero las patadas, insultos y agresiones dependen del árbitro”.
Para el técnico, la clave es clara: “Hay que hacer justicia. Es el árbitro quien tiene que proteger a los jugadores y al juego. Se puede trabajar la relación con los adversarios”.
Después, elogió con firmeza al brasileño y denunció el patrón que percibe en el césped. “La temporada pasada vi todos los partidos de Madrid y Barcelona. Pero lo que he visto ahora, en pretemporada, es que hay una diferencia evidente entre Vinicius y otros jugadores”.
A su juicio, se ha instalado una dinámica peligrosa: “Se ha entrado en una dinámica, los rivales saben que pueden. Si hacen falta a Vini, la tarjeta amarilla llega después de hacer diez faltas. Es un trato que no me gusta”.
Recordó también cómo lo veía desde fuera, cuando dirigía a Benfica: “Cuando era entrenador de Benfica, solo me interesaba Benfica. Vini puede tener más control, pero si es una patada y agresión, es expulsión”.
Y pese a su crítica, se mostró confiado en el arbitraje español: “Después de ver el último partido, me gustó mucho el arbitraje. Confío en el arbitraje español. Siempre confío en el árbitro. Después del partido a veces hay cosas que no me gustan”. Remató con una de sus frases envenenadas: “Sí Negreira, sí amigos, yo no estoy ahí. Estoy totalmente con los árbitros”.
Un Mourinho más calmado… pero igual de exigente
El entrenador también se detuvo en su propia evolución. Asegura que ya no es aquel volcán de hace una década, aunque el listón interno no haya bajado ni un milímetro.
“Me siento más calmado desde hace años, con más control de mis emociones. Pero no es algo nuevo. Ahora afronto situaciones difíciles o frustraciones, porque todavía no hemos perdido”.
Hay una línea roja que no piensa cruzar: la falta de compromiso. “No me gusta la pereza, me gusta la gente que trabaja para Real Madrid. Hasta ahora no he visto pereza, todos lo dan todo. Y todos me protegen de mi lado oscuro. Me siento bien así”.
Mbappé, Bellingham, Vinicius: el lujo de decidir
A Mourinho le preguntaron por lo que muchos ya consideran el mejor tridente del mundo. Sonrió con una verdad incómoda para otros banquillos.
“Lo más complicado es cuando no tienes jugadores de máximo nivel. Eso me ha pasado en otros equipos. Aquí no. Yo quiero a los tres (Mbappé, Bellingham, Vinicius) y estoy aquí para tomar decisiones”.
Sobre su regreso al Bernabéu, fue directo: no quiere un foco personal. “No quiero que el Bernabéu me reciba de una manera particular, quiero que reciba al equipo como su equipo, con su pasión”.
En cuanto al mercado, su mensaje fue de estabilidad, aunque dejó la puerta entreabierta a la imprevisibilidad del fútbol. “Está todavía abierto, nunca sabes lo que puede pasar. De momento todo está cerrado, pero el presidente o José Ángel pueden llamarme para decirme que hay una oferta por uno. Para mí, el mercado está cerrado. Me gustaría quedarme con esta plantilla esta temporada”.
Valverde, Tchouameni, Endrick: el tablero de piezas
El tramo final de la comparecencia giró en torno a nombres propios. El primero, Federico Valverde, y una pregunta recurrente: ¿dónde rinde mejor?
“No me gusta cuando le hacen jugar de lateral derecho. Le ha pasado en el pasado. Para mí es centrocampista. Puede ser más posicional o más móvil”.
Mourinho aprovechó para reivindicar las soluciones puntuales, pero no las reconversiones eternas: “Los equipos deben tener soluciones. Un lateral es un lateral, pero hoy puede ser un extremo. O como Trent, que puede jugar por dentro”.
Sobre la convivencia en ataque entre Carlos Espi y Kylian Mbappé, el técnico abrió el abanico. “Podemos verles juntos, o con Endrick. Carlos tiene un perfil diferente, fue perfecto para cómo fue el partido contra Espanyol. Pensé que Carlos podía ser importante en ese momento para asfixiar al rival”.
En el caso de Aurelien Tchouameni, explicó la prudencia con la que el club gestiona su físico tras el esfuerzo extremo en el Mundial. “Ha sufrido mucho en el Mundial. Lo arriesgó todo. Jugó las semifinales con todo”.
El cuerpo técnico ha optado por frenar antes de que sea tarde: “Tiene un pequeño contratiempo, el jugador está listo para jugar y podría haber seguido, pero creemos que debe empezar la temporada al 100%. Hemos decidido con él y con el staff esperar, para que vuelva una o dos semanas más tarde, pero al 100%”.
También habló de Endrick, ahora frenado por un problema físico menor, pero con un futuro que el portugués ve muy claro. “Hay un problema específico junto al tendón, pero es más por precaución. Es un jugador que me gusta muchísimo”.
Mourinho recordó la avalancha de propuestas que tuvo el joven delantero: “Ha tenido tantas, tantas ofertas de clubes. Yo no quería ceder. Estoy seguro de que va a llegar a la primera llamada de Carlo Ancelotti. Me llamará directamente”.
El Bernabéu le espera. A Mourinho, a Vinicius, a Mbappé, a un equipo que “empieza de cero” con la obligación de ganar desde el minuto uno. La temporada apenas arranca, pero el margen para las excusas ya se ha agotado. ¿Está preparado este nuevo Real Madrid para soportar el peso de su propio ruido?






