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Brasil ante Noruega: un desafío crucial en el Mundial

Brasil llega al New York New Jersey Stadium con la pinta de selección que ha encontrado el ritmo justo en el momento adecuado. No ha sido un paseo lineal, pero el equipo de Carlo Ancelotti se ha ido encendiendo partido a partido hasta plantarse en octavos con la sensación de que tiene mucho más por dar.

Un arranque dubitativo, una fase de grupos demoledora

El Mundial empezó con un aviso. Empate 1-1 ante Marruecos, partido trabado, más dudas que certezas y la sensación de que el engranaje todavía chirriaba. A partir de ahí, la selección se desató.

Haití sufrió el primer golpe: 3-0, autoridad total, ritmo alto y una delantera que empezó a soltarse. Después, mismo marcador frente a Escocia, otro 3-0 que consolidó el discurso de Ancelotti: equipo corto, presión agresiva y mucho talento entre líneas. Brasil pasó de parecer contenido a proyectar una imagen de bloque dominante, que no solo gana, sino que impone.

Un aviso de carácter ante Japón

El verdadero examen, sin embargo, llegó en la eliminatoria de dieciseisavos ante Japón. Brasil se vio contra las cuerdas, obligado a remontar y a convivir con el reloj en contra. El partido se le atragantó durante muchos minutos, pero el equipo no se partió ni se desordenó.

La recompensa llegó al final. Con 1-1 y el duelo camino de la prórroga, apareció Gabriel Martinelli para firmar un gol agónico en el minuto 96 y sellar el 2-1. Un desenlace de puro Mundial: tensión máxima, piernas pesadas y un destello individual que cambia el cuadro del torneo. Más allá del marcador, Brasil salió de ese encuentro con algo que no se entrena: la certeza de que sabe sufrir y ganar en el alambre.

El golpe de Paquetá y las cuentas de Ancelotti

No todo han sido buenas noticias. Lucas Paquetá, pieza clave en el engranaje del centro del campo, se queda fuera por una lesión en el muslo izquierdo sufrida en el último partido de la fase de grupos ante Japón. Su ausencia no es un simple cambio de nombre: obliga a Ancelotti a retocar la estructura creativa del equipo.

Sin Paquetá, Brasil pierde a un mediocampista capaz de unir líneas, de ofrecer un pase filtrado y de aparecer en zonas de remate. Para cubrir ese vacío, el seleccionador mira a dos perfiles muy distintos: Danilo Santos, opción más posicional y ordenada, y el joven Endrick, talento puro, más vertical, con tendencia a romper desde segunda línea. La elección marcará el tono del equipo: control o vértigo.

Buenas noticias: Raphinha, Neymar y Casemiro

En el otro lado de la balanza, el parte médico trae alivio. Raphinha ha vuelto a los entrenamientos tras superar sus problemas en los isquiotibiales. Estará en la convocatoria, pero todo apunta a que arrancará desde el banquillo para evitar recaídas. Un arma guardada, lista para cambiar un partido cerrado en la segunda parte.

Neymar, por su parte, llega en plenitud. Está disponible para disputar los 90 minutos, un dato que pesa tanto en el césped como en la mente del rival. Con él sano, Brasil siempre amenaza con una jugada distinta, un giro inesperado, una falta que se convierte en ocasión clara.

Casemiro también ha recibido luz verde tras pasar una prueba física de última hora. Salió del encuentro anterior por precaución, pero ha sido declarado apto. Su presencia sostiene al equipo: protege a los centrales, equilibra a los laterales y permite que los hombres de talento jueguen más cerca del área rival.

La probable alineación: un once reconocible, un matiz nuevo

Con todos estos condicionantes, el once de Brasil apunta a una base continuista, con un único gran matiz en la zona creativa. El equipo probable:

Alisson; Danilo, Marquinhos, Gabriel, Douglas Santos; Guimarães, Casemiro, Danilo Santos; Rayan, Cunha, Vini Jr.

Una defensa sólida, un doble pivote con músculo y criterio, y un frente de ataque que mezcla desborde, movilidad y pegada. Sin Paquetá, la responsabilidad de conectar con la delantera caerá más en Bruno Guimarães y en los movimientos entre líneas de Rayan y Vini Jr., con Cunha fijando centrales y atacando espacios.

Un cruce que mide ambición

El duelo ante Noruega, este domingo 5 de julio a las 21:00 (hora británica), no es solo un paso más en el cuadro. Es una prueba de madurez para una Brasil que ya ha mostrado fútbol, goles y carácter, pero que ahora entra en la zona donde un mal día te manda a casa.

Llega afinada, con su estrella principal lista, con su mediocentro de referencia recuperado y con una baja que obliga a pensar y ajustar. Ancelotti tiene piezas, variantes y un vestuario en plena confianza.

La pregunta es clara: ¿mantendrá Brasil este ritmo implacable cuando el margen de error ya es cero?