Burnley rescinde contrato con patrocinador a 48 horas del debut
A Burnley le ha estallado un problema incómodo justo antes de que ruede el balón. A solo días del inicio de la nueva temporada, el club se ha visto obligado a romper su acuerdo de patrocinio principal y a rehacer, literalmente, la imagen de su camiseta.
El viernes, el club rescindió el contrato con Finotive One, una empresa que se define como un “ecosistema de trading”, apenas 42 días después de haber firmado. Un acuerdo reluciente… que ha durado mes y medio.
El club no ha explicado públicamente los detalles del cómo ni del por qué. Lo que sí es evidente es que la decisión tendrá un coste considerable. Burnley ha ofrecido reembolsos completos o cambios a todos los aficionados que hayan comprado las camisetas local y visitante 2026-27 con el logo de Finotive One en el pecho.
Y ahí duele especialmente: solo dos semanas atrás, la nueva camiseta crema de visitante había sido presentada con gran despliegue mediático, en un video promocional de lujo.
Aparecían el exjugador de la NFL y inversor minoritario JJ Watt, el excricket internacional inglés James Anderson e incluso Arnold Schwarzenegger. Una pieza pensada para viralizar la nueva era… que hoy ya no sirve para nada. El video ha quedado obsoleto, las camisetas se han retirado de la web oficial y no estarán disponibles en la tienda antes del estreno liguero del domingo en casa ante West Ham United.
Algunos aficionados quizá decidan guardar esa camiseta con Finotive One como pieza de coleccionista. La mayoría, sin embargo, probablemente aceptará el cambio por la nueva versión con el patrocinador que entra en escena: la red de concesionarios de coches Vertu Motors, con presencia en todo el Reino Unido.
Las primeras pistas de que algo no cuadraba empezaron a circular el jueves. Aficionados con buen ojo detectaron que en la promoción de Sky Sports para el partido del domingo aparecía Kyle Walker con una camiseta de Burnley… sin patrocinador en el frontal. Extraño. Más aún teniendo en cuenta que el equipo había disputado toda la pretemporada con el logo de Finotive One en el pecho.
Incluso el pasado sábado, en el duelo de la primera ronda de la Carabao Cup ante Notts County, la marca seguía bien visible en la camiseta. Nada hacía pensar en una ruptura inminente.
Hasta que alguien se fijó en otro detalle: todas las noticias relativas al acuerdo con Finotive One habían desaparecido de la web oficial del club. Silencio digital. Y el viernes por la mañana llegó la confirmación: Burnley anunciaba que el acuerdo quedaba rescindido “para proteger los intereses del club y de nuestros aficionados”.
No es la primera vez que el conjunto de Lancashire se ve atrapado en un laberinto con sus patrocinadores de camiseta.
El precedente más sonado fue LoveBet, una casa de apuestas asiática que firmó por tres años y fue reemplazada tras solo dos, después de entrar en dificultades financieras. Aquello ocurrió poco después de la compra del club por parte de AIK Capital en diciembre de 2020.
En ese contexto, y ante las críticas por la vinculación con el juego, el nuevo presidente Alan Pace escribió en X que el tema se revisaría “como parte de la estrategia comercial global del club”. Añadió que podían existir “obligaciones contractuales históricas”, pero que era una cuestión que analizaría con su equipo “a largo plazo”.
La realidad posterior fue contundente: durante la era AIK Capital, las apuestas siguieron marcando la pauta en el pecho de la camiseta. Salvo un paréntesis de una temporada, en 2022-23, con Classic Football Shirts, todos los patrocinadores principales del frontal han estado ligados al sector del juego hasta esta campaña.
Tras LoveBet llegó SpreadEx, empresa de apuestas de cuotas fijas y spread betting. Después de Classic Football Shirts, el turno fue para W88, compañía de juego con sede en Filipinas.
En 2024, Burnley firmó un controvertido acuerdo de dos años con 96.com, una web de apuestas gestionada por TGP Europe. El movimiento levantó aún más polvo. El año pasado, la Gambling Commission británica advirtió a Burnley y a otros tres clubes por sus vínculos con páginas operadas por esa empresa, que había renunciado a su licencia de juego en Reino Unido.
La investigación concluyó que TGP Europe no había realizado “controles suficientes sobre sus socios comerciales” y que había infringido “normas de prevención de blanqueo de capitales”. Un golpe reputacional directo a todos los clubes asociados.
En la búsqueda de un sustituto para 96.com, Burnley optó por un camino poco convencional. Finotive One, registrada en Chipre, se presentaba como un “ecosistema todo en uno” para traders. Poco se sabía de su funcionamiento real y de su base de clientes. Aun así, el acuerdo se cerró y se proyectó como la opción económicamente más potente sobre la mesa hace apenas unas semanas.
Hoy, ese mismo acuerdo está roto.
Ante el vacío que dejaba Finotive One, Vertu Motors —que ya mantenía un acuerdo de patrocinio con Burnley desde 2022— dio un paso adelante para ocupar el frontal de la camiseta. Un salvavidas de última hora. Se desconoce en qué términos se ha renegociado con la compañía de automoción, pero está claro que el club no llegaba a la mesa con la mejor posición de fuerza.
El resultado: un patrocinio supuestamente muy lucrativo que se esfuma en seis semanas, un video promocional tirado a la basura, camisetas retiradas del mercado y un club obligado a recomponer su imagen a contrarreloj.
La temporada arranca el domingo en Turf Moor. Burnley saltará al césped con un nuevo logo en el pecho y con una pregunta flotando en el ambiente: ¿cuánto más puede permitirse tropezar el club con el mismo problema de siempre en su camiseta?






