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Cabo Verde hace historia en su debut mundialista

Cabo Verde llegó a Houston con algo que, hace apenas unas semanas, sonaba a fantasía: depender de sí misma para entrar en los cruces de un Mundial en su primera participación. Un país diminuto frente a gigantes históricos. Un grupo imprevisible. Y un vestuario que se ha acostumbrado a desafiar la lógica.

Al otro lado, Arabia Saudí, todavía con vida pese a la goleada sufrida ante España y con la obligación de ganar. En Guadalajara, mientras tanto, España y Uruguay se jugaban su propio drama. Dos estadios, un mismo hilo: el sueño caboverdiano.

Bubista rota, Vozinha resiste

Con la historia llamando a la puerta, el seleccionador Bubista se atrevió con una decisión valiente: cambiar a la mitad de su once inicial. Parte obligado, parte por convicción. Lo que no tocó fue a su guardián bajo palos. Vozinha, el héroe de 40 años que había mantenido con vida al equipo frente a España, volvió a ocupar la portería.

Su actuación ante los campeones de Europa había sido descomunal. Él, casi solo, sostuvo el empate en el debut mundialista. Luego llegó el 2-2 contra Uruguay, dos veces campeona del mundo, que transformó la ilusión en una opción real de clasificación. De repente, el pequeño archipiélago del Atlántico tenía un billete al alcance de la mano.

Primer aviso: mejor Cabo Verde, Arabia tocada

En Houston, el primer tiempo habló claro: Cabo Verde se sintió más cómodo, más entero. Arabia Saudí, que venía de empatar 1-1 con Uruguay antes de ser arrollada 4-0 por España, nunca terminó de mandar.

El golpe para los saudíes llegó en el minuto 33. Hassan al-Tambakti, uno de los defensores más experimentados del equipo, cayó lesionado y tuvo que abandonar el campo en camilla. Un mazazo para un conjunto obligado a arriesgar.

Willy Semedo encendió las alarmas con un disparo que se marchó cerca del poste saudí. No fue una ocasión clara, pero sí un aviso de quién tenía más claridad de ideas. El partido se tensó, se atascó, pero sin grandes ocasiones. Ni uno ni otro lograban romper del todo.

Mientras tanto, en México, España golpeó primero contra Uruguay justo antes del descanso. La noticia llegó a las gradas de Houston y la reacción fue inmediata: estallido de alegría entre los aficionados caboverdianos. En ese momento, Cabo Verde estaba dentro. Uruguay, fuera.

Ocasiones claras y nervios al límite

Nada más arrancar la segunda parte, Cabo Verde tuvo la clasificación en la bota. Minuto 48. Centro, balón suelto y Jamiro Monteiro, solo, muy cerca de la portería. Era la jugada soñada. Pero el remate salió blando, sin la convicción que pedía el momento, y la opción se esfumó.

El equipo no se hundió. Kevin Pina probó desde lejos poco después, con un disparo que se perdió muy cerca del arco. El mensaje era nítido: Cabo Verde no se conformaba con esperar noticias de Guadalajara. Quería decidir su destino.

La tensión creció a medida que el reloj corría. Arabia Saudí necesitaba ganar, pero su fútbol no lo reflejaba. Le faltó chispa, imaginación, colmillo. Atacaba por obligación, no por convicción. Cabo Verde, en cambio, defendía con orden y, cuando podía, salía con criterio.

Un punto que sabe a hazaña

En el minuto 75, el miedo cambió de lado. Laros Duarte conectó un disparo que olía a gol, pero Mohammed al-Owais respondió con una parada decisiva que mantuvo con vida a los saudíes. Paradójicamente, el equipo que se jugaba la eliminación era el que menos peligro generaba.

El final fue una cuenta atrás interminable. Cada despeje, cada falta, cada saque de banda pesaba como una losa. Un empate bastaba para que Cabo Verde siguiera adelante. Y, sin embargo, si alguien parecía cerca de romper el marcador, era el conjunto africano.

El pitido final certificó el punto. Un simple 0-0 en las estadísticas, pero un resultado gigantesco en la historia de Cabo Verde. De debutante anónima a selección que discute el pase con España, Uruguay y Arabia Saudí.

La pregunta ya no es si este equipo merece estar aquí. La verdadera incógnita es hasta dónde se atreverá a llegar ahora que ha perdido el miedo.

Cabo Verde hace historia en su debut mundialista