Carrigaline sorprende al campeón con Eanna Desmond
Carrigaline 1-20 (1-3-14)
St Finbarr’s 2-15 (2-4-7)
El McCarthy Insurance Premier Senior Football Championship apenas ha arrancado y ya tiene su gran sacudida. En Ballinhassig, ante una asistencia que probablemente batió récords para este escenario, el campeón St Finbarr’s se vio noqueado por un Carrigaline descarado, valiente y, sobre todo, implacable cuando el partido ardía.
Los Barrs no pueden esconderse detrás de excusas. Su fútbol fue plano por tramos largos, falto de ritmo, y un rival desatado les pasó por encima en el momento decisivo. El contraste fue brutal: mientras uno se adormecía con la ventaja en la mano, el otro olió sangre y no dejó de atacar.
Y en el centro de todo, un nombre: Eanna Desmond.
El campeón golpea primero… y se relaja demasiado pronto
El guion, al principio, parecía el habitual de un campeón asentado. St Finbarr’s tardó apenas 15 segundos en enseñar los colmillos, con Cillian Myers-Murray quedándose a centímetros del primer tanto tras un disparo que se fue rozando el poste. Dos minutos después, una defensa blanda de Carrigaline permitió a Bill O’Connell avanzar en solitario y abrir el marcador con un tiro sin oposición.
Carrigaline parecía contra las cuerdas en esos compases iniciales. Pero la respuesta fue de equipo que no acepta su papel de víctima. Kevin O’Reilly firmó un punto de enorme clase que cambió el tono del encuentro. De repente, el conjunto de verde empezó a jugar con soltura, a ganar duelos, a creer.
El premio llegó con una jugada que encendió a la grada. Balón alto de Desmond al corazón del área, salida lenta del guardameta de los Barrs y toque magistral de Kieran McCarthy para mandar la pelota a la red. Golazo. El campeón, aturdido.
El golpe no quedó ahí. La figura de Cork Senior, Brian O’Driscoll, añadió otro punto y, al minuto nueve, St Finbarr’s ya se veía cuatro abajo. El campeón olía a problemas.
Respuesta de campeón… pero Carrigaline no se rinde
Fiel a su carácter, St Finbarr’s recuperó la compostura. Brian Hayes, estrella dual de Cork, recordó su calidad con un gol espectacular en el minuto 12 que devolvió el pulso a los suyos. A partir de ahí emergió también la bota afinada de Steven Sherlock.
El delantero firmó el primero de sus dos “two-pointers” mediado el primer tiempo, y a seis minutos del descanso añadió otro desde balón parado. El campeón, sin hacer ruido, había dado la vuelta al marcador y se colocaba tres arriba, imponiendo jerarquía.
Parecía que los Barrs tomaban por fin el control del choque. Parecía. Porque Desmond, siempre Desmond, apareció para clavar el último punto de la primera parte y dejar el marcador en un 1-10 a 1-7 que mantenía a Carrigaline muy vivo al descanso.
El partido se rompe y los Barrs se apagan
Nada más reanudarse el juego, Ricky Barrett abrió la cuenta de St Finbarr’s en su primera posesión del segundo acto. Aviso serio. Pero el aviso duró poco: Desmond respondió de inmediato con otro punto oportunista que cortó cualquier intento de escapada.
Sherlock completó su triplete de “two-pointers” en el minuto 35, pero ahí se apagó su marcador. A partir de ese momento, el campeón entró en una sorprendente sequía: 14 minutos sin anotar. Demasiado castigo ante un rival que ya había olfateado la debilidad.
Carrigaline no perdonó. Niall y Brian Coakley enlazaron dos “three-pointers” consecutivos que voltearon el encuentro y pusieron a la defensa de los Barrs al borde del colapso. El ritmo, la intensidad, la confianza… todo estaba del lado de los de verde.
William Buckley, uno de los pocos de St Finbarr’s que mantuvo energía en las piernas, logró una carrera devastadora que culminó con punto y devolvió la igualdad al marcador cuando restaban 11 minutos. El choque entraba en territorio de nervios, detalles y temple.
Desmond decide un final salvaje
El intercambio de golpes se volvió feroz. Dos puntos seguidos de Desmond y O’Driscoll devolvieron la iniciativa a Carrigaline, pero el campeón aún tenía una bala guardada. Un balón alto cruzó el área de Carrigaline y encontró el puño de Thomas Egan, que desvió a la red. Gol. Minuto 55. St Finbarr’s se ponía uno arriba, y la sensación era de mazazo emocional para los de verde.
Sin embargo, el cierre fue un monólogo de Eanna Desmond.
Un minuto después del gol, el atacante igualó el partido con otro punto. Acto seguido, firmó un “two-pointer” magnífico, cargado de precisión y sangre fría, que encendió a la grada de Carrigaline. El campeón tambaleaba.
Brian Hayes estuvo a punto de rescatar a St Finbarr’s con un disparo furioso que tocó el larguero y se fue por encima para un punto que mantuvo la esperanza. Pero el destino del partido ya tenía dueño.
En el tiempo añadido, Desmond coronó su actuación de hombre del partido con un último punto que selló el 1-20 a 2-15 y convirtió en ridícula la etiqueta de “underdogs” que arrastraba Carrigaline antes del choque.
Números que cuentan la historia
Desmond terminó con 0-9, incluidos un “two-pointer” y una serie de puntos desde el juego que sostuvieron a su equipo en los momentos clave. N Corkery aportó 0-5, con un “two-pointer” y dos libres, mientras que Kieran McCarthy firmó el gol inicial (1-0). Brian O’Driscoll sumó 0-3, B Corkery 0-2 (con “two-pointer” incluido) y Kevin O’Reilly 0-1 para completar un reparto ofensivo muy equilibrado.
En St Finbarr’s, Sherlock acabó con 0-6 (tres “two-pointers”), Brian Hayes con 1-3 (incluido un “two-pointer”), y Thomas Egan con 1-0. Myers-Murray aportó 0-2, mientras que E Dennehy, Bill O’Connell, Ricky Barrett y William Buckley contribuyeron con 0-1 cada uno.
Carrigaline alineó a S Mellett; B Murphy, C O’Herlihy, K Kavanagh; C Barrett; C Barry, K McCarthy; P Mellett, J McCarthy; N Coakley, B O’Driscoll, C Kearney; K O’Reilly, B Coakley y el omnipresente E Desmond, con la entrada de S Andrews por C Kearney en el 49.
St Finbarr’s formó con D Newman; S Ryan, A O’Connor, E Dennehy; B O’Connell, J Burns, C Doolan; I Maguire, B Hayes; J Wigginton-Barrett, S Sherlock, T Egan; C Myers-Murray, W Buckley y R Barrett, con L Hannigan entrando por Myers-Murray en el 46 y C Scully por O’Connell en el 53. Pat O’Leary (Kilmurry) dirigió el encuentro.
El campeón ha recibido un aviso severo desde el primer día. Carrigaline, en cambio, ha lanzado un mensaje nítido al resto del campeonato: si juegan con esta convicción y con un Desmond en este estado de gracia, ¿quién se atreve ahora a llamarlos cenicienta?






