Celtic sufre otra derrota ante Ferencvaros en Europa League
El Celtic encadenó otro castigo severo a sus errores defensivos. Tras caer en el Old Firm ante Rangers en la Copa de la Liga, el equipo de Martin O'Neill abrió su andadura en la Europa League con una derrota por 3-1 en Celtic Park ante un Ferencvaros implacable cada vez que los locales se equivocaron.
O'Neill había prometido una reacción tras el desplome ante Rangers. Durante los primeros minutos pareció que podía cumplirla: su equipo mandó en la posesión, James Forrest agitó la banda izquierda como en sus mejores tiempos y el estadio se encendió con cada incursión. Pero la fragilidad al fondo volvió a aparecer. Y esta vez, en Europa, el peaje fue todavía más caro.
Un buen inicio… y el primer golpe
El Celtic arrancó decidido. A los ocho minutos, Forrest sirvió un centro preciso para Camilo Duran, que se acomodó la pelota con dos toques dentro del área. La jugada pedía gol. El disparo se marchó rozando el poste. Primera advertencia de que la noche podía ir por otro camino.
El aviso no frenó al conjunto local, que siguió instalando el juego en campo húngaro. Sin embargo, a los 20 minutos, la primera llegada clara de Ferencvaros acabó en tragedia para la zaga escocesa. Kieran Tierney no acertó a despejar un centro, el balón cayó a Bamidele Yusuf y su remate, que ya iba con peligro, rebotó en Liam Scales antes de colarse en la portería. Autogol y 0-1. Otro tanto encajado más por una acción mal gestionada atrás.
El golpe no tumbó al Celtic de inmediato. Forrest siguió encarando, Haissem Hassan buscó el segundo palo en un nuevo centro del veterano extremo, pero Cadu apareció providencial para alejar el peligro. Callum McGregor probó desde la frontal tras un envío de Hassan, aunque su disparo se desvió a córner. El dominio era verde y blanco. El marcador, no.
Baur iguala… y el caos vuelve de inmediato
Cuando el descanso ya asomaba, el estadio por fin explotó. Minuto 44. Tierney, esta vez sí, encontró el espacio para centrar y Mika Baur atacó el balón con decisión para fusilar la red. 1-1. El momento perfecto para igualar, la sensación de que el partido podía cambiar de guion.
Duró segundos.
En el 45+1, el Celtic se descompuso de nuevo en su propio campo. Yusuf superó con demasiada facilidad primero a Tierney y luego a McGregor, que llegó tarde a la acción y no consiguió despejar. El delantero encontró a Kristoffer Zachariassen, que tocó lo justo para superar al guardameta Viljami Sinisalo, titular en su regreso. De la euforia a la pesadilla en un suspiro. Ferencvaros se marchaba al descanso por delante sin necesidad de hacer demasiado más que castigar errores.
Arzani sentencia nada más volver
Si el vestuario ofrecía una oportunidad para recomponer la idea, el Celtic la desaprovechó en tiempo récord. Nada más arrancar la segunda parte, en el minuto 47, el equipo de O'Neill perdió el balón con una facilidad alarmante en zona delicada. Colby Donovan, recién llamado por primera vez a la selección de Escocia esta semana, quedó expuesto en la acción. Daniel Arzani recogió la pelota, encaró y soltó un derechazo brutal a la escuadra. 1-3. Un mazazo que sonó a sentencia.
El resto del encuentro fue una lucha contra el reloj y contra sí mismos. O'Neill había introducido cuatro cambios respecto al once que cayó ante Rangers, pero la estructura defensiva siguió resquebrajándose con la misma facilidad. Las grandes incorporaciones veraniegas, como Duran y Kasper Hogh, no encontraron el impacto que se les exige en noches de este calibre.
El Celtic generó alguna opción para reengancharse. Cameron Carter-Vickers conectó con Duran, cuyo centro se paseó sin que Hogh pudiera llegar por centímetros. Benjamin Nygren rozó el palo con un disparo enroscado. Sebastian Tounekti obligó a Adam Varga a una buena intervención con un tiro potente. Nygren, después, intentó sorprender desde lejos con el portero fuera de sitio, pero la pelota se marchó por encima del larguero.
El empuje final no tapó la realidad: el resultado nunca pareció realmente en peligro para Ferencvaros, cómodo esperando el siguiente fallo local.
El malestar se hace escuchar
Cuando el árbitro señaló el final, muchos asientos ya estaban vacíos. Los aficionados que se quedaron hicieron evidente su frustración con abucheos claros hacia el equipo. O'Neill, que ya conoce bien el ambiente de Celtic Park, restó dramatismo al ruido de la grada, pero reconoció la lección recibida.
“Estamos naturalmente decepcionados por perder. No es el inicio que queríamos. Fue una lección europea para nosotros en muchos aspectos. Tenemos que reagruparnos, reenergizarnos”, admitió el técnico, subrayando la necesidad de cuidar mejor la posesión y asumir riesgos solo en las zonas correctas del campo.
También señaló el descontento de la afición con las jugadas en las que el equipo retrocede sin necesidad, encadenando pases hacia atrás tras progresar. “Eso frustra, y tendremos que corregirlo”, asumió.
Mientras tanto, las dudas crecen. O'Neill reconoce que aún busca su once ideal, pero el calendario no le concede margen. Dos derrotas consecutivas, la defensa desbordada y los fichajes sin dar un paso al frente en las grandes citas no encajan con la imagen de un equipo que hace apenas unos meses celebraba un doblete de liga y copa.
El Celtic llegará al parón internacional como líder de la Premiership, pase lo que pase el domingo. Pero el siguiente capítulo es un nuevo duelo con Rangers, esta vez en liga y con todo el foco sobre ellos. La grada ya ha dejado claro qué no está dispuesta a tolerar: ¿soportará otra semana de golpes o empezará por fin a ver un equipo a la altura de su escudo?






