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Chelsea busca delantera tras fallidos fichajes de élite

Durante semanas, el plan parecía claro. Sonia Bompastor quería una ‘9’ de élite y el nombre subrayado en rojo era el de Khadija Shaw. La estrella del Manchester City, en la recta final de su contrato, parecía destinada a vestir de azul. Todo encajaba. Chelsea necesitaba goles, Shaw acababa de firmar una temporada descomunal y el mercado ofrecía pocas certezas.

Entonces llegó el giro. Tras liderar a City hacia su primer título de la Women’s Super League en 10 años, dentro de un doblete de liga y copa, la jamaicana se plantó y anunció que se quedaba. Fin del sueño. Y primer golpe serio al proyecto ofensivo de Bompastor.

Tres portazos seguidos

El segundo llegó rápido. Con Shaw fuera de la ecuación, la atención se desplazó hacia Felicia Schroder, 19 años, una máquina de hacer goles. Treinta tantos y nueve asistencias con Häcken para conquistar la Damallsvenskan, máxima goleadora también en la Europa Cup. Chelsea lanzó una oferta récord mundial por la adolescente. Parecía una apuesta de club grande por el futuro.

Pero la firma no acabó en Londres. Real Madrid se movió mejor y anunció a Schroder la semana pasada. Otro objetivo prioritario que se escapaba.

Faltaba el tercero para completar la mala racha. Ese fue Salma Paralluelo. La española, que marcó dos goles en la final de la Champions el mes pasado, terminaba contrato con Barcelona y tenía medio continente pendiente de su decisión. Chelsea presentó una oferta, según The Athletic, pero la propuesta no alcanzó las pretensiones salariales de la jugadora, superiores al millón de libras anuales. Salma dijo no. Otro portazo.

Tres intentos, tres negativas. Y una pregunta evidente: ¿y ahora qué?

Un problema que ya ardía

El contexto no admite maquillaje. Chelsea viene de su temporada menos goleadora en la WSL en siete años. Solo 44 tantos en liga, una cifra que no se veía desde la campaña 2018-19, la última sin título. Según las estadísticas de goles esperados, solo tres equipos rindieron peor de cara a puerta: Leicester City, West Ham y el recién ascendido London City Lionesses.

La tasa de conversión de disparos fue la tercera más baja de la liga. Demasiadas ocasiones desperdiciadas para un equipo que vive obligado a pelear por todo.

Hubo factores que escaparon al control del cuerpo técnico. Sam Kerr volvía de 20 meses de baja y necesitó tiempo para recuperar ritmo competitivo. Mayra Ramírez se perdió toda la temporada por un problema de isquiotibiales. Aggie Beever-Jones y Catarina Macario también tuvieron problemas físicos. Bompastor se vio empujada a improvisar, colocando a Lauren James o Alyssa Thompson como ‘9’ en varios partidos.

La conclusión era obvia: el fichaje de una delantera centro de primer nivel no era un lujo, sino una urgencia estructural. El mercado, sin embargo, se ha ido cerrando delante de sus narices.

Paralluelo, Katoto, Banda… un escaparate casi vacío

Paralluelo sigue siendo el gran nombre libre en el mercado de atacantes de élite, aunque su rechazo ya marcó la hoja de ruta de Chelsea. A sus 22 años, la española alterna partidos brillantes con otros más discretos, moviéndose entre la banda y el centro del ataque. Esa irregularidad es lógica a su edad, pero el techo es altísimo. Arsenal, Lyon, Paris Saint-Germain y el ambicioso London City pujan por ella. Chelsea, en cambio, ha decidido que su dinero puede rendir más en otro perfil.

¿Dónde? Una posibilidad, tan lógica como complicada, apunta a Lyon y a Marie-Antoinette Katoto. La francesa llegó el verano pasado desde PSG tras una salida tensa, dejando atrás un registro demoledor: 180 goles en 223 partidos, máxima goleadora histórica del club parisino. En su primer curso con OL, sin embargo, solo marcó seis goles en liga y uno en Champions, con minutos limitados por la competencia de Ada Hegerberg en el rol de ‘9’.

No hay señales de que Lyon quiera vender. Katoto firmó un contrato de cuatro años y su trayectoria la avala como una de las mejores goleadoras del mundo. Un curso por debajo, en plena adaptación al estilo de Jonatan Giráldez, no cambia su estatus. Pero si Chelsea busca una delantera top que no esté en una situación totalmente intocable en su club, el nombre de Katoto aparece inevitablemente.

Fuera de ella, la lista se reduce rápido. Barbra Banda, en Orlando Pride, entra en su último año de contrato en Estados Unidos, lo que siempre despierta miradas y tentaciones. Sin embargo, arrancarla de Florida exigiría una operación monumental. Temwa Chawinga acaba de renovar por tres años con Kansas City Current tras ganar de forma consecutiva el MVP y la Bota de Oro de la NWSL. Intocable, al menos a corto plazo.

Romee Leuchter, la vía intermedia

Entre las pocas opciones realistas, una figura emerge con fuerza: Romee Leuchter. PSG la fichó en 2024 y, en su primera temporada, tuvo que vivir a la sombra de Katoto. Con la salida de la francesa, dio el salto al foco principal y respondió. Máxima goleadora de la Première Ligue con 18 tantos en solo 17 titularidades.

Tiene 25 años, entra en su último año de contrato y su nombre ya circula por las agendas de los grandes. No está aún en el escalón mediático de Katoto o Banda, pero su producción y margen de crecimiento la convierten en una candidata muy seria para un club que necesita gol inmediato sin dejar de pensar en el medio plazo.

El dilema para Chelsea es claro: ¿apostar por una jugadora en plena explosión, como Leuchter, o insistir en un perfil ya consagrado, aunque eso implique negociaciones duras y cifras astronómicas?

El camino joven… y el espejismo Schroder

Existe otra vía: repetir la apuesta que el club intentó con Schroder. Ir a por una joven de enorme proyección, moldearla y convertirla en la referencia del futuro. El problema es que futbolistas como la sueca son excepciones, no tendencias. Con 19 años y semejante producción goleadora, Schroder es una anomalía estadística en el mercado europeo.

Pocas jugadoras encajan en ese molde. Una de las contadas excepciones es Michelle Agyemang, internacional inglesa de 20 años y propiedad de Arsenal. A pesar de estar en recuperación de una rotura de ligamento cruzado, dejó una impresión poderosa en la Euro 2025, donde su impacto ayudó a las Lionesses a revalidar el título.

Su camino hacia el primer equipo ‘gunner’ está plagado de competencia. Si, como se espera, Arsenal incorpora a Selina Cerci para acompañar a Alessia Russo y Stina Blackstenius en la posición de ‘9’, la pelea por minutos será feroz. Ver a Agyemang con la camiseta de Chelsea suena casi imposible, pero cualquier gran club que piense a medio y largo plazo haría mal en no vigilar su situación muy de cerca.

Más allá de ella, hay otras jóvenes delanteras interesantes, pero mucho menos probadas. Apuestas con riesgo alto y retorno inmediato incierto, justo lo contrario de lo que necesita un equipo que quiere volver a dominar la WSL ya.

Un frente de ataque en equilibrio inestable

El panorama, pese a todo, no es catastrófico. Mayra Ramírez sigue en el club, pese a los vínculos con Real Madrid publicados por ESPN a comienzos de año. La llegada de Schroder al conjunto blanco puede enfriar ese interés en la colombiana, que viene de un curso muy duro por la lesión de isquiotibiales, pero que en 2024-25 ofreció un rendimiento sobresaliente con Chelsea. Bompastor confía en que pueda recuperar ese nivel en 2026-27.

Beever-Jones también apunta a seguir, aunque su contrato expire este verano y aún no haya anuncio oficial de renovación. James y Thompson continúan siendo soluciones de emergencia en punta. Sobre el papel, la rotación existe. En la práctica, el curso pasado demostró lo frágil que puede ser: una o dos lesiones y el castillo se tambalea, con impacto directo en la capacidad para competir por títulos.

Y ahí está el núcleo del asunto. Chelsea no puede permitirse otro año con problemas de pegada. No si quiere recuperar el trono de la WSL y volver a presentarse en Europa como una amenaza real.

El club necesita una delantera este verano. Una que marque la diferencia desde el primer día. El mercado se estrecha, los objetivos caen uno a uno y las opciones se reducen.

La pregunta ya no es si Chelsea fichará una ‘9’. La incógnita, cada vez más inquietante, es quién estará todavía disponible cuando por fin acierten el tiro.