Chelsea y su dilema en el mediocampo tras la derrota ante Arsenal
Chelsea acabó el domingo en el Emirates con una imagen que lo dice todo: dos futbolistas que nacieron como laterales derechos cerrando el partido… en el centro del campo. Derrota por 2-1 ante el campeón Arsenal, 349 millones de libras gastados en verano y una pregunta que empieza a hacerse hueco en Stamford Bridge: ¿qué pasa con el mediocampo?
Un final que delata al proyecto
Reece James, lateral de origen, convertido en apuesta de Xabi Alonso para el centro del campo, se quedó clavado en la acción que decidió el choque. No siguió la carrera de Martin Odegaard y el capitán del Arsenal castigó el despiste con el 2-1. Un detalle, sí. Pero un detalle que encaja con una preocupación más amplia.
Alonso había elogiado a James en la previa. Dijo que podía convertirse en uno de los mejores mediocentros del mundo. El internacional inglés respondió con una actuación sólida durante muchos minutos, como ya hizo casi media temporada pasada jugando por dentro. Hasta que llegó la jugada clave.
El problema no es solo James. Es mirar al lado y ver a Malo Gusto, otro lateral derecho, ocupando también el mediocampo en el tramo final tras sustituir a Romeo Lavia. Dos defensas reconvertidos intentando sostener la zona más delicada del equipo frente al campeón de la Premier.
Ashley Young, en la BBC, no lo pasó por alto: “No tienen fútbol europeo, juegan menos partidos y pueden centrarse en la Premier League. Pero la preocupación es que terminas un partido contra los campeones con dos laterales derechos en el centro del campo”. Y remató el diagnóstico: la delantera asusta, el mediocampo no tanto.
Caicedo, el agujero que lo condiciona todo
El vacío tiene nombre: Moises Caicedo. El ecuatoriano cayó lesionado con una dolencia no especificada, apenas 11 minutos después de entrar como suplente ante Brighton la semana pasada, y no hay un plazo claro de regreso.
Para Alonso es un territorio desconocido. Caicedo apenas se había perdido dos encuentros por golpes o enfermedad en las últimas tres temporadas, salvo sanciones. De repente, el jugador que debía sostener el eje desaparece justo cuando el calendario apenas empieza a coger ritmo.
El técnico fue claro al hablar de él: no teme un problema de larga duración, pero admite que ya se equivocó una vez. “Probablemente la semana pasada lo trajimos de vuelta demasiado pronto y no quiero cometer el mismo error”, explicó. La prudencia médica choca con la urgencia deportiva.
Mientras tanto, el plan se resiente. Jordan Henderson sigue fuera por una fractura en el brazo, producida de forma tan insólita como cruel: caída sobre una valla publicitaria cuando era suplente en el Mundial. Y el resto de recursos puros para la sala de máquinas se estrechan.
Valentin Barco, mediocampista de oficio llegado desde Strasbourg en verano, ni siquiera ha tenido opción real: Alonso ha preferido colocar a Gusto por delante de él en los tres partidos de Premier. La apuesta por los laterales reciclados no es un accidente, es una decisión.
Un mercado millonario… y un vacío en el centro
Todo esto llega después de un verano frenético. Diez fichajes para el primer equipo, 349 millones de libras invertidos y, sin embargo, la sensación de que la pieza clave se escapó en el último momento.
El último día de mercado fue un pequeño caos. Monaco frenó a última hora el traspaso de Lamine Camara por 47 millones, lo que desató el enfado en los despachos de Stamford Bridge. Antes, Bournemouth había rechazado ofertas de hasta 64 millones por Alex Scott. Y el intento de incorporar al internacional francés Manu Kone se estrelló con el veto de Gian Piero Gasperini en Roma.
Desde el club defendieron su actuación: aseguraron que fueron a por Camara por una “oportunidad de mercado”, que estaban satisfechos con el trabajo del verano y que confiaban en las opciones actuales. Todo ello después de vender a Enzo Fernández al Manchester City por 125 millones, igualando el récord británico, sin traer un sustituto directo.
Alonso definió este verano como una “fase uno”. Pero la ausencia de Caicedo ha convertido esa planificación en un examen inmediato. Sin el ecuatoriano, el dibujo deja al descubierto una debilidad que el mercado no corrigió.
Un Chelsea partido en dos
Sobre el césped, el contraste es evidente. Arriba, talento y pegada. Morgan Rogers, fichaje récord del club, volvió a marcar y lo hizo en el minuto 2. Se ha convertido en el primer jugador del Chelsea que marca o asiste en cada uno de los tres primeros partidos de Premier de una temporada desde Eden Hazard en 2018-19. Cole Palmer ha recuperado chispa y Joao Pedro mantiene su instinto goleador.
Detrás de ellos, el paisaje cambia. Siete goles encajados en tres jornadas. Alonso lo reconoció sin rodeos: “Queremos estar más juntos, más apretados”. El dato de Brighton es demoledor: con Gusto en el mediocampo, el Chelsea firmó solo un 25,6% de posesión en el 4-3, su cifra más baja desde que hay registros en 2003-04.
El plan, hoy, se parece mucho a un equipo grande jugando como pequeño: ceder balón, juntar líneas, esperar una contra. Young lo resumió tras el choque ante Arsenal: vio a un Chelsea metido atrás, con muchos hombres por detrás de la pelota, pero aún así dejando espacios entre líneas que los de Mikel Arteta supieron explotar. Solo una vez, con Pedro Neto por la derecha, los blues lograron castigar de verdad al contraataque.
La profundidad del banquillo tampoco ayudó en el Emirates. Mientras Arteta agitaba el partido con sus cambios, Alonso miraba atrás y encontraba más soluciones defensivas que creatividad para cambiar el guion.
Arsenal, el espejo incómodo
El encuentro dejó una sensación extraña. Por tramos, este fue uno de los mejores partidos recientes del Chelsea ante Arsenal en una racha que ya suma 10 duelos sin victoria frente a su rival londinense. El esfuerzo fue real, el plan tuvo momentos de solidez, el equipo compitió. Pero el resultado fue el de casi siempre.
La brecha sigue ahí. La temporada pasada el Chelsea terminó décimo, a 33 puntos del campeón. Esa distancia no se cierra solo con fichajes llamativos ni con un tridente ofensivo ilusionante. Se cierra con un mediocampo fiable, repetible, reconocible. Justo lo que hoy falta.
Alonso, pese al golpe, se mantuvo firme en el mensaje: “Vinimos a ganar. Sabíamos que no estábamos tan lejos, pero el partido cayó de su lado. Duele, estamos decepcionados, seguro. Pero es la primera derrota, el camino es largo y no tiene un gran impacto en nuestro ánimo ni en nuestra mentalidad”.
El discurso encaja con la idea de proyecto a medio plazo. Pero la Premier no espera. Sin Europa, con solo la liga como gran escenario, cada detalle se amplifica. Cada desajuste en el mediocampo, también.
Si Caicedo vuelve pronto y al nivel que mostró en sus últimas temporadas, parte del problema se puede diluir. Si no lo hace, o si el plan sigue dependiendo de laterales reconvertidos para proteger el corazón del equipo, las miradas volverán al último día de mercado. Y la pregunta será inevitable: ¿puede este Chelsea aspirar al estándar que marca Arsenal sin un centro del campo a su altura?






