jornadadeportiva full logo

Chelsea empata en su debut en Stamford Bridge contra Aston Villa

Chelsea arrancó la nueva temporada de la Women’s Super League con un golpe de realidad. Estreno liguero en su casa ya permanente, Stamford Bridge, ventaja tempranera, dominio durante largos tramos… y aun así, solo un 1-1 ante un Aston Villa que se negó a repetir el guion de siempre y cortó una racha de 12 derrotas consecutivas frente a las Blues.

Lauren James encendió el estadio a los 11 minutos. Un error grosero en la zaga de Villa le regaló el balón, y la atacante no perdonó: condujo hacia el área, se acomodó a su pierna izquierda y soltó un latigazo directo al techo de la portería. Golazo y sensación de que el partido se ponía donde quería Sonia Bompastor.

Chelsea mandaba y jugaba con una seguridad casi arrogante. Aggie Beever-Jones, en su partido número 100 con el club, rozó el segundo en el 21’ tras un centro desde la derecha, pero Akane Okuma se agachó rápido y desvió al córner. Poco después, Sjoeke Nüsken apareció en la frontal tras una buena acción por banda izquierda, aunque su disparo se marchó por encima. El 1-0 al descanso parecía corto para lo que se veía sobre el césped.

Villa, mientras tanto, sobrevivía. Un disparo bloqueado de McAulay, algún intento aislado y mucho trabajo defensivo para no descolgarse del encuentro. La sensación era clara: si Chelsea apretaba un poco más, aquello podía romperse.

El giro del partido

Tras el descanso cambió el tono. Aston Villa salió con más carácter, más agresivo en la presión y con más decisión en campo contrario. Y el aviso serio llegó en el minuto 55. Chasity Grant ganó línea de fondo y puso un centro tenso al primer palo. Amalie Vangsgaard se adelantó a todas y conectó de primeras, pero el disparo se fue rozando el poste. Era una ocasión enorme. Y un aviso de que el guion ya no era el mismo.

Chelsea respondió con calidad. Keira Walsh, desde fuera del área, se sacó un disparo espectacular en el 67’ que se estrelló en la parte inferior del larguero. El balón botó cerca de la línea y salió despedido. Stamford Bridge se llevó las manos a la cabeza. Era el 2-0 que parecía sentenciarlo todo.

No cayó. Y el castigo llegó.

El empate que lo cambia todo

En el 79’, el área de Chelsea se convirtió en un pequeño caos. Un balón suelto, dudas en el despeje y una reacción más rápida que nadie: Noelle Maritz atacó la pelota y remató a bocajarro. Su disparo rebotó en Veerle Buurman y terminó dentro. Gol en propia puerta y Aston Villa se abrazaba al 1-1 con rabia. Las visitantes habían aguantado lo peor y, de repente, estaban nivelando un partido que durante muchos minutos se les había escapado.

Chelsea se lanzó entonces a por la victoria con todo. El empuje final fue asfixiante, el estadio rugía y James volvió a aparecer como figura central. En el minuto 90, la internacional inglesa se encontró con una ocasión clarísima dentro del área, a muy poca distancia de la portería. Parecía gol cantado.

Pero Akane Okuma firmó la acción de la noche. Un reflejo felino, mano firme hacia arriba y el balón desviado por encima del larguero. Una parada de puro instinto que sostuvo el punto para Villa y dejó helado a Stamford Bridge.

Un punto que sabe distinto para cada uno.

Para Chelsea, el empate deja un sabor amargo en el arranque de su intento por recuperar el título de la WSL. Dominio, ocasiones, un larguero y una parada milagrosa en contra. El plan de Bompastor funcionó durante gran parte del encuentro, pero la falta de pegada en los momentos clave castigó a las Blues en su primera noche liguera como residentes fijas en Stamford Bridge.

Para Aston Villa, en cambio, el 1-1 es mucho más que un punto. Rompe una serie de 12 derrotas seguidas ante Chelsea en liga y lanza un mensaje: este equipo no se rinde ni cuando el escenario y la historia están claramente en su contra.

Si este es solo el primer capítulo de la temporada, ¿hasta dónde puede llegar cada uno cuando los márgenes se vuelvan aún más estrechos en la lucha por la WSL?