Cristian Romero en el mercado: Atlético, Tottenham y Barcelona
Cristian Romero se asoma a un verano decisivo. Tottenham está dispuesto a abrirle la puerta, el Atlético de Madrid ya ha movido ficha y, en silencio, Barcelona observa la jugada mientras recompone su defensa tras la salida de Ronald Araújo a Liverpool.
Nada está cerrado. Y eso, en este mercado, lo cambia todo.
Atlético, al frente… por ahora
El Atlético de Madrid es, hoy, el club mejor posicionado. Las conversaciones con Tottenham están en marcha y el conjunto inglés ya ha puesto precio al campeón del mundo: unos 40 millones de euros. La última propuesta rojiblanca se queda corta: alrededor de 30 millones. Hay margen, hay negociación y hay voluntad de ambas partes para seguir hablando.
Tottenham, por su parte, ya ha asumido que el ciclo de Romero en Londres puede haber llegado al final. El club está abierto a vender si llega la oferta adecuada. No se trata de una subasta, pero sí de una operación que debe cuadrar números y tiempos.
En ese escenario, el Atlético avanza. Pero no corre solo.
El factor Barça: una puerta que no se cierra
Romero no solo mira a Madrid. Mantiene la vista puesta en Barcelona, pendiente de cada movimiento en los despachos del club azulgrana tras el vacío que ha dejado Araújo en el eje de la zaga.
El interés del Barça no es nuevo. Deco lleva semanas con su nombre subrayado. Al director deportivo le encaja el perfil: 28 años, experiencia al máximo nivel, agresivo en el duelo, rápido al espacio y fiable en escenarios de alta tensión. Ya ha habido conversaciones con el entorno del jugador. No es humo. Es una opción real… pero aparcada.
¿Por qué? Porque en la agenda del club hay otras urgencias. Antes de abordar cualquier operación por un central, Barcelona quiere cerrar la llegada de un nuevo delantero centro y rematar el fichaje de Rodri. Hasta que esas piezas no estén en su sitio, no habrá movimiento serio por Romero.
El argentino lo sabe. Y espera. No eternamente, pero espera.
Flick y Deco, dos miradas sobre la misma defensa
Dentro del club, el debate es claro: ¿hace falta otro central ya?
Hansi Flick considera que la posición está razonablemente cubierta. Cuenta con Pau Cubarsí, Gerard Martín y Andreas Christensen como base del eje defensivo, mientras que el canterano Álvaro Cortés se perfila como el principal candidato para ocupar el hueco que deja Araújo. No solo eso: Eric Garcia y Jules Koundé también pueden actuar en el centro de la zaga si el contexto lo exige. Incluso Rodri, una vez llegue, tiene capacidad para retrasar su posición.
Sobre el papel, hay fondo de armario. Deco, sin embargo, no quiere desaprovechar la oportunidad de incorporar un perfil que considera de élite. Aunque la prioridad inicial era un central zurdo, el brasileño entiende que Romero, pese a ser diestro, puede rendir sin problemas en cualquiera de los dos lados del eje defensivo.
La idea no es tapar jóvenes, sino elevar el nivel competitivo inmediato. Y ahí Romero encaja como un guante.
Un verano de decisiones
La operación, hoy, se mueve en un delicado equilibrio. El Atlético aprieta, Tottenham escucha y Barcelona calcula. Entre medias, Romero mide sus pasos: no quiere precipitarse mientras exista la mínima posibilidad de que el Barça haga un movimiento en firme.
Los tiempos serán clave. Si Barcelona tarda demasiado en resolver su frente ofensivo y en cerrar la llegada de Rodri, el argentino difícilmente podrá esperar indefinidamente. El mercado no perdona la indecisión.
Tottenham ya ha marcado el listón con esos 40 millones. El Atlético ha respondido con 30. Falta por saber si alguien se atreverá a llegar al punto medio… o si el Barça, en el último giro del mercado, decidirá irrumpir y cambiar el destino de un central que lleva tiempo en su radar.
La pelota, esta vez, no está en el césped. Está en los despachos. Y Romero, mientras tanto, sigue esperando su próxima camiseta.






