Dapo Afolayan lidera victoria del Blackburn ante Millwall
Dapo Afolayan apaga la bronca en Ewood Park y lanza al Blackburn
En Ewood Park el partido empezó antes del pitido inicial. Los cánticos de “Venky’s out” bajaban en cascada desde las gradas, el malestar flotaba en el aire y el ambiente olía a otra tarde complicada para el Blackburn. Entonces apareció Dapo Afolayan, el hombre del día, recién cumplidos los 29 años el viernes, para cambiar el guion.
Su doblete sostuvo a los Rovers en un triunfo vital por 3-1 ante un Millwall que se marchó masticando la frustración y lamentando sus ocasiones perdidas. La racha de cuatro encuentros sin ganar se rompió, y lo hizo con carácter.
De la protesta al primer rugido
Millwall arrancó con más aplomo. El equipo de Alex Neil se asentó mejor, manejó el balón con calma y generó la primera ocasión clara: en el minuto 11, Camiel Neghli conectó una volea rasa que obligó a Balazs Toth a intervenir con solvencia.
Blackburn tardó en encontrar ritmo. Cuando lo hizo, lo notó todo el estadio. Todd Cantwell probó desde la frontal con un disparo seco que Max Crocombe despejó con una buena mano. Fue el aviso.
El gol llegó en el minuto 41 y llevó la firma de Afolayan, pero nació en los pies de Sam Morsy. El centrocampista recibió con demasiado espacio justo dentro del área y armó un disparo sin demasiada precisión. Parecía una acción inocua, hasta que Afolayan se inventó un toque de pura intuición: un desvío sutil, casi un recurso improvisado, que cambió la trayectoria del balón y lo coló en la red desde muy cerca. Primer gol liguero con la camiseta del Blackburn. Primer grito de alivio de la grada.
Golpe de Millwall… y respuesta demoledora
El descanso no enfrió el partido. De hecho, la segunda parte arrancó con un desastre para los locales. Gady Beyuku acababa de entrar al campo y en su primera acción derribó a Tairyk Arconte dentro del área, después de que el atacante se colara por la izquierda a su espalda. Penalti claro.
Lyndon Dykes asumió la responsabilidad desde los once metros y no tembló. Tercer gol de la temporada para él, disparo potente al centro y 1-1 en el marcador. Millwall se metía de lleno en el duelo y el murmullo regresaba a las gradas.
Pero la reacción del Blackburn fue inmediata. En el minuto 58, Afolayan volvió a tomar el mando. Recibió en el círculo central, levantó la cabeza y arrancó. Se quitó de encima un rival, siguió avanzando sin oposición y, ya a la altura de la frontal, soltó un zurdazo seco, raso, ajustado al palo desde unos 18 metros. Imparable para Crocombe. Un gol que no solo devolvía la ventaja, también encendía a un equipo que necesitaba una noche así.
Millwall creyó encontrar de nuevo la réplica poco después. Arconte mandó el balón a la red tras un saque de banda largo y una acción embarullada en el área, pero el colegiado señaló falta en el forcejeo y anuló el tanto. Alex Neil protestó con dureza desde la banda; el golpe psicológico fue evidente.
Ocasiones desperdiciadas y sentencia a la contra
El partido se abrió y Millwall empezó a volcarse. Las bandas se convirtieron en su principal arma. Zak Sturge puso un centro raso que Arconte, en carrera y al límite del equilibrio, solo alcanzó a desviar fuera. Poco después, Mark Sykes sirvió un envío magnífico desde la derecha que Dykes cabeceó inexplicablemente desviado desde muy cerca. Esa fue la que dejó helado al banquillo visitante.
Arconte siguió siendo una pesadilla por la izquierda. En el minuto 73 dejó atrás a Tom Atcheson con un regate eléctrico, se plantó en el área y buscó portería, pero Hayden Carter apareció con un desvío providencial que mandó el balón por encima del larguero. Fue una acción que resumió la noche: Millwall insistiendo, Blackburn resistiendo con uñas y dientes.
Cuando el equipo de Neil quemaba sus últimas naves, llegó el golpe definitivo. En el descuento, una contra perfecta remató la faena. Andri Gudjohnsen inició la jugada aguantando el balón y descargando para Jayden Fevrier. El joven lateral avanzó y devolvió el gesto con un pase raso al corazón del área. Gudjohnsen, que había seguido la acción, se plantó delante de Crocombe y definió con calma al rincón. Tercer gol de la temporada para el islandés y 3-1 en el marcador. Partido cerrado, dudas disipadas.
Mowbray se rinde al cerebro de Afolayan
Tony Mowbray no escondió su admiración por su protagonista de la noche. Recordó al Afolayan de su etapa en Bolton: “directo, positivo y agresivo”, un atacante que no se esconde y que, según el técnico, vive el fútbol con intensidad y cabeza.
El entrenador del Blackburn subrayó su inteligencia y esa tendencia a opinar de todo, algo que, lejos de molestarle, siente como un puente para exigirle más. Mowbray insistió en que, cuando le recrimina que debe trabajar más tras perder el balón, Afolayan entiende exactamente a qué se refiere. Por eso confía en exprimir su mejor versión, especialmente en esa posición por la izquierda que ahora parece tener dueño.
Neil, entre la rabia y la autocrítica
En el otro banquillo, Alex Neil salió con la sensación de que pequeños detalles cambiaron el rumbo del encuentro. No digirió bien la anulación del gol tras el saque de banda largo, después de que el cuarto árbitro le explicara que la infracción se debía a un agarrón de Cooper en el área. Para Neil, una decisión “muy blanda” en un duelo en el que, a su juicio, no hubo un dominador claro.
El técnico de Millwall fue tajante: no vio a ninguno de los dos equipos especialmente brillante, pero sí consideró que el Blackburn fue mucho más clínico en los momentos clave. Y ahí marcó la diferencia. Recordó que, en los últimos 19-20 meses, su equipo había sido “brillante en las dos áreas”, algo que este sábado, simplemente, no ocurrió.
Millwall encadena tres derrotas en cuatro partidos de liga y se marcha de Ewood Park lamentando lo que pudo ser. Blackburn, entre tanto, respira. Lo hace gracias a un doblete de Afolayan, a la puntería de Gudjohnsen y a una noche en la que, por fin, el ruido de las protestas quedó ahogado por los gritos de gol. La cuestión ahora es si este impulso será un simple paréntesis… o el punto de giro de su temporada.






