De Zerbi en silencio tras el descalabro de Tottenham ante Aston Villa
Tottenham se deshizo en la segunda parte, perdió 3-2 en casa ante Aston Villa y se marchó al parón de selecciones hundido en la zona de descenso. Roberto De Zerbi, desolado, optó por el silencio: no dirigió ni una palabra a sus jugadores tras el pitido final.
El ambiente en el estadio terminó en abucheos. Y no fue solo por el resultado, sino por la forma en que el equipo se desplomó después del descanso.
Un inicio gris que se vuelve negro
Ambos clubes habían arrancado la temporada con dudas tras sus reconstrucciones veraniegas. Tottenham, especialmente, vivía obsesionado con un dato: cuatro jornadas de liga sin marcar. Aun así, los 0-0 ante Nottingham Forest y Everton habían dejado alguna sensación de avance, pequeños brotes verdes en medio del barro.
Todo eso se evaporó en 90 minutos.
Johan Manzambi abrió el marcador para Aston Villa en una acción que terminó de encender a la grada local. El tanto llegó mientras el capitán Micky van de Ven estaba fuera del campo recibiendo tratamiento. Mala suerte, sí, pero también un golpe anímico que Tottenham nunca terminó de gestionar.
El cambio que rompió el equilibrio
En el descanso, De Zerbi buscó una sacudida ofensiva: entró Mohammed Kudus y se marchó Mateus Fernandes. El plan era ganar colmillo arriba. Ocurrió lo contrario.
Villa se adueñó del centro del campo. Con más espacio para correr y más claridad para salir, empezó a castigar cada pérdida de balón de los locales. El partido se inclinó.
El segundo gol llegó en el minuto 67 y fue un síntoma perfecto del caos de Tottenham. Nicolas Jackson se inventó una jugada individual, dejó atrás primero a Jan Paul van Hecke y luego a Van de Ven, y definió para el 0-2. El estadio se quedó helado. El equipo, también.
De Zerbi rechazó que el cambio de Fernandes por Kudus fuese el origen del descontrol, pero no escondió su enfado con el rendimiento del mediocentro.
—No, creo que no. Este no es el problema —explicó—. El problema es que en la segunda parte perdimos el equilibrio porque íbamos perdiendo. Solo por eso, forzamos el pase, forzamos la situación, perdimos el balón y ellos, Aston Villa, ganando, jugaron más al contraataque. Mateus es diferente a Kudus. Tengo mucha confianza en Mateus, pero no me gustó su rendimiento hoy.
Un tercer golpe que vacía la grada
La presión de Villa terminó por romper definitivamente a Tottenham. A once minutos del final, Emi Buendia conectó un disparo lejano espectacular para el 0-3. Golazo. Y desbandada.
Muchos aficionados de Spurs se levantaron y se fueron directo hacia las salidas. El marcador, el juego y la sensación de fragilidad empujaban a la huida. El equipo de De Zerbi, construido a base de fichajes importantes, volvía a caer en casa y lo hacía con una imagen preocupante.
Paradójicamente, el club rompió su sequía goleadora de la Premier League cuando el daño ya era irreparable. Conor Gallagher y Jan Paul van Hecke marcaron en el tramo final para maquillar el resultado hasta el 2-3, pero no cambiaron la sensación de hundimiento ni el veredicto de la grada.
Un técnico roto y un silencio elocuente
La rueda de prensa de De Zerbi dejó frases duras y un gesto todavía más revelador: decidió no hablar con sus jugadores.
—No hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada —admitió—. Estaba muy decepcionado, muy triste, muy frustrado por la actuación, porque no podemos perder este partido de esta manera.
El italiano apuntó directamente al segundo gol encajado como símbolo de todo lo que salió mal.
—No podemos conceder el segundo gol. No podemos perder el equilibrio solo porque en la primera parte vamos perdiendo. Al inicio de la segunda parte hablé con los cuatro atacantes, para que usaran la cabeza, calma. Era el minuto 51. Toda la segunda parte: calma, calma, jugar, disfrutar, no correr riesgos y tomar los espacios o, cuando llegamos al último tercio, con más atención. Pero el gol que encajamos, el segundo gol, fue increíble.
Su rostro lo decía todo. De Zerbi sabe que el parón no le dará descanso, sino preguntas. Y escrutinio.
Emery respira y repite el guion
En la otra banda, Unai Emery sí pudo sonreír. Aston Villa firmó su primera victoria de la temporada en la quinta jornada, exactamente igual que el curso pasado. El técnico español defendió el plan y elogió la respuesta de sus futbolistas.
—Estamos encantados con cómo los jugadores respondieron al plan de juego que planteamos y cómo se sintieron cómodos en la estructura, defensiva y ofensivamente, ganando confianza individual durante el partido y así es como ganamos —resumió.
Emery no perdió de vista el peso del rival.
—Por supuesto, Tottenham es Tottenham. Sigue siendo ganar a Tottenham. Este entrenador es un entrenador fantástico. Ahora están bajo expectativas, pero están rindiendo bien.
Villa se marcha al parón con aire en los pulmones y una hoja de ruta clara. Tottenham, en cambio, entra en dos semanas de dudas, con un vestuario que espera palabras de un técnico que, por ahora, solo ha querido hablar con su propio enfado. La cuestión es sencilla y brutal: ¿cómo sale De Zerbi de este silencio con el equipo ya mirando de frente al abismo de la tabla?






