El día negro para potencias y la jornada dorada para pronosticadores
La mañana arrancó áspera para tres aficiones históricas. Hinchas de Países Bajos, Alemania y Japón amanecieron con la misma sensación en el estómago: eliminación y vacío. Tres selecciones fuera del Mundial en cuestión de horas.
Alemania cayó en los penaltis ante Paraguay. Países Bajos sufrió el mismo destino frente a Marruecos. Japón, en cambio, se desplomó en el último suspiro: Brasil igualó en el tiempo añadido y firmó la sentencia asiática. Tres historias distintas, un mismo desenlace. Y un Mundial que, con cada tanda y cada gol agónico, va moldeando también otra batalla paralela: la de los pronósticos.
Guido de Bruijn, el hombre que manda sin calculadora
En lo más alto de la clasificación del juego de predicciones sigue un nombre que ya se ha vuelto familiar: Guido de Bruijn, de Agrofair. Lidera la tabla y lo hace con un método tan simple como contundente. Nada de algoritmos, nada de hojas de cálculo.
«Cuanto más lo piensas, menos acertarás. El primer instinto suele ser el mejor», sostiene. Y, por ahora, los números le dan la razón. Se mantiene primero con 5.480 puntos, mirando al resto desde arriba, mientras el Mundial se cobra víctimas ilustres.
A 56 puntos aparece el perseguidor más cercano: Jose Juan Garcia Teruel, de Asetir (Almería), segundo con 5.424. Detrás, subiendo fuerte, el proveedor hortícola británico Patrick Harte, de CambridgeHOK, que ya se ha instalado en la tercera plaza con 5.368.
Una lucha feroz en la parte alta
Por detrás del podio, la tabla se aprieta y cada marcador empieza a valer oro. Hans Borsboom (Herik Legal) se sitúa cuarto, también con 5.368, empatado en puntos pero por detrás en el desempate. Le siguen Mark Libregts (JNV Produce), quinto con 5.348, y Harold van Mastwijk (Lehmann&Troost), sexto con 5.325.
El canadiense Slim Kooli, de la empresa de frutas y hortalizas Courchesne Larose, se ha impulsado hasta la séptima posición con 5.292, confirmando su escalada silenciosa.
La novedad más llamativa llega desde Etiopía. El “Red Devil” Frank Meulewaeter, de Beti Ornamental Plants, irrumpe por primera vez en el top 10: octavo con 5.291, apenas un punto por detrás de Kooli. Justo después aparece de nuevo un viejo conocido: Sandro Miglino, de la productora italiana de lechugas y hierbas Fratelli Cafaro 1989, que regresa al grupo de élite en el noveno puesto con 5.289.
Cierra el selecto club de los diez primeros Christian Anton Smedshaug, economista jefe de Landkreditt en Noruega, con 5.275. Un top 10 comprimido en poco más de 200 puntos, donde un solo resultado inesperado puede descolocar a cualquiera.
Los pronósticos que pueden cambiar el mapa
A la vuelta de la esquina esperan tres partidos que pueden sacudir la clasificación: Costa de Marfil – Noruega, Francia – Suecia y México – Ecuador. En ellos se juega mucho más que el pase de ronda; se juega también el equilibrio de este ranking.
En la parte alta, la apuesta se repite con matices. Entre los líderes, el marcador Costa de Marfil – Noruega se inclina claramente hacia el lado nórdico: el 1–2 o el 0–2 dominan entre los diez primeros, con una única voz que se atreve con el 1–1 o incluso el 1–3. La confianza en Noruega es casi unánime.
En el Francia – Suecia, el 2–0 aparece como el resultado fetiche del grupo de cabeza. Solo un par de participantes se la juegan a un 3–1 o un 3–0, buscando diferenciarse sin perder de vista el favoritismo francés.
El México – Ecuador, en cambio, se presenta mucho más abierto. Hay 2–0, 1–0, 2–1, 1–1 e incluso un 3–0. Es el partido que huele a punto de inflexión. El que puede disparar a un candidato o hundirlo en la tabla si el guion del encuentro se sale de lo previsto.
Cada uno de los diez primeros lleva su propia combinación, milimetrada:
- El líder apuesta por 1–2, 2–0 y 2–0.
- El segundo, por 1–2, 2–0 y 1–1.
- El tercero, por 1–2, 2–0 y 1–0.
Y así, sucesivamente, con pequeñas variaciones que pueden traducirse en grandes saltos de puntos.
La presión ya no solo está en los estadios. También en las hojas de pronósticos.
Costa Rica manda por países
Si se mira la clasificación media por país, emerge una sorpresa agradable: Costa Rica lidera ese apartado, por delante de Guatemala y Suiza. Tres banderas que, lejos de los focos de las grandes potencias futbolísticas, están interpretando mejor que nadie los vaivenes del torneo.
No es casualidad. En un Mundial que ya ha dejado fuera a Alemania, Países Bajos y Japón, leer los matices, los estados de forma y los pequeños detalles se ha vuelto un arte. Los participantes de estos países, de momento, lo dominan.
Mil euros en juego y un Mundial imprevisible
En el horizonte, un premio claro: 1.000 euros para el ganador absoluto. Pero queda mucho camino. Partidos por disputar, tandas de penaltis que pueden romper cualquier lógica y goles en el descuento que cambian destinos… y clasificaciones.
Hoy ha sido el día en que tres selecciones fuertes se han despedido del Mundial. Mañana podría ser el día en que un líder sólido vea recortada su ventaja o un tapado salte desde la nada al primer plano.
En un torneo que ya ha demostrado que no respeta jerarquías, ¿quién se atreve a confiar ciegamente en sus pronósticos hasta el final?





