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Diego Forlán analiza el impacto de Cristiano Ronaldo en Portugal

Diego Forlán no se anduvo con rodeos. Invitado en el programa La Casa del Kun de ESPN, el uruguayo analizó el papel de Cristiano Ronaldo en esta Portugal de eliminatorias… y apuntó directo al corazón del debate: el capitán, tal y como está jugando, condiciona el ataque del equipo.

Forlán habló como lo que fue: un nueve de élite, ganador del Balón de Oro del Mundial 2010, con autoridad para leer los movimientos de un delantero. Y su diagnóstico fue claro: Cristiano sigue siendo letal en el área, pero su inmovilidad en el centro del ataque facilita demasiado el trabajo de los defensas rivales y estrecha el campo para el resto de talentos portugueses.

“Estoy hablando como delantero, el problema es que Cristiano está en el centro, es quien es, está ahí como un 9 y se queda ahí para aprovechar el gol porque ya no sale a buscar la pelota, pero termina condicionando a Portugal”, explicó Forlán.

La imagen es muy gráfica: un nueve clavado, dos centrales cómodos, sin tener que tomar decisiones difíciles ni perseguir desmarques.

Forlán recordó esa vieja excusa de área chica: “Me quedo acá porque estoy cerca del gol”. Pero, según él, ese instinto acaba siendo un lastre colectivo. “No entendés que terminás perjudicando a tu equipo porque los dos centrales se quedan ahí, vos no te movés. Los centrales se quedan quietos, uno se transforma en referencia y el otro queda suelto. No tenés a nadie que pueda llegar porque empezás a cerrar ese espacio”.

Y ahí entra en juego el resto de la artillería lusa. Con un plantel que reúne a Bruno Fernandes, Bernardo Silva y Rafael Leão, entre otros, Forlán ve un potencial ofensivo enorme… que no termina de explotar por ese “embudo” que genera la fijación de Cristiano en el centro. El talento está, la calidad sobra, pero el espacio no aparece.

Por eso, el exdelantero de Manchester United lanzó un consejo directo a su antiguo compañero de Old Trafford. Nada de revoluciones tácticas, solo un cambio de mentalidad y de zonas de influencia. “Si se moviera un poco a las bandas, los otros podrían entrar y él podría participar”, señaló. El matiz es importante: no se trata de quitarle peso, sino de integrarlo mejor en la circulación ofensiva.

Para Forlán, ahí es donde Portugal “flaquea”: “No explota porque todo termina yendo a un lado, que en realidad es un embudo. Yo no diría que es un problema, es hacerle entender. Decirle: ‘Movete, salí de ahí para que puedas hacer algo’”. Menos referencia fija, más movilidad. Menos estatua en el punto de penal, más generador de espacios.

Mientras Portugal se alista para las rondas de eliminación directa, la presión se desplaza inevitablemente hacia Roberto Martínez. El seleccionador debe gestionar el peso simbólico y futbolístico de su capitán en un contexto donde cada detalle táctico puede decidir una eliminatoria. Cristiano ya ha demostrado que conserva el olfato para el gol, pero el “cuello de botella” que describe Forlán se convierte en una amenaza real ante defensas de máximo nivel, capaces de bloquear sin sufrir un ataque demasiado previsible.

Portugal ya se ha metido en los octavos de final, donde le espera Croacia. El reto crece, el margen de error se reduce. Y la cuestión queda planteada con crudeza: ¿está dispuesto el cinco veces ganador del Balón de Oro a modificar su juego a estas alturas de su carrera para liberar a Bruno, Bernardo, Leão y compañía?

Porque, si esta generación portuguesa quiere ir “hasta el final”, quizá necesite que su mayor leyenda deje de ser solo un punto fijo en el área y vuelva a ser lo que siempre fue en sus mejores días: el hombre que abre caminos donde parece que no hay espacio.