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Eustaquio y el gol histórico de Canadá en el 92’

Canadá necesitaba un héroe. Y lo encontró en el borde del área, cuando el reloj ya jugaba en su contra.

En el minuto 92, Stephen Eustaquio cazó un balón suelto al límite de la zona de castigo de South Africa y desató un derechazo seco, violento, imposible para Ronwen Williams. El portero se lanzó, voló, estiró todo lo que pudo. No alcanzó. La pelota se coló junto al palo y el Los Angeles Stadium estalló.

1-0. Gol y clasificación histórica: Canadá se mete por primera vez en su historia en los octavos de final de un World Cup.

Hasta ese instante, el partido había sido una partida de ajedrez tensa, más calculada que brillante. South Africa, ordenada y pragmática, dio la sensación durante largos tramos de estar cómoda con el empate, empujando el duelo hacia la prórroga y la lotería de los penaltis. Canadá, coanfitrión del torneo, cargaba con el peso de la expectativa y el ruido de la grada.

La presión, al final, encontró su grieta.

Eustaquio recibió el balón al borde del área, levantó la cabeza y no dudó. No buscó un pase, no amagó. Armó la pierna y soltó un disparo rasante y poderoso, de esos que llevan decisión y rabia acumulada. Williams, que hasta entonces había respondido con solvencia, solo pudo adornar la postal con su vuelo desesperado.

El golpe despertó a South Africa, que hasta entonces había especulado con el reloj. En los últimos instantes, el equipo africano se lanzó hacia adelante con todo lo que tenía, empujado por la urgencia y el orgullo herido. Llegaron los centros al área, los balones divididos, los remates forzados. Ninguno encontró puerta.

Mientras el sol rompía por fin las nubes sobre el Los Angeles Stadium, el árbitro señaló el final. Los jugadores de Canadá se abrazaron como quien sabe que no ha ganado solo un partido, sino un capítulo entero en su historia futbolística.

El coanfitrión ya está en el cuadro de los mejores. La pregunta ahora es hasta dónde puede llegar un equipo que aprendió a ganar cuando el margen ya era mínimo y el reloj marcaba sentencia.