Eva Olid, nueva entrenadora de Manchester United Women
Manchester United Women ya tiene nueva entrenadora. Se llama Eva Olid, llega desde Hearts y aterriza en un club que ha decidido cambiar el rumbo justo a un mes del inicio de la WSL, con el debut liguero ante London City Lionesses marcado para el 4 de septiembre.
Sustituye a Marc Skinner, que se marchó el lunes tras cinco años al mando y cuatro finales disputadas. Deja un equipo que ya sabe lo que es ganar un gran título y competir en Europa. Olid recoge ese testigo… pero con un proyecto muy distinto.
De hacer historia en Hearts a un reto mayúsculo en Old Trafford
La entrenadora española llega a Manchester con el aval de una temporada histórica en Escocia. Llevó a Hearts a su primer título de liga escocesa y se despidió en verano por decisión conjunta, después de que en abril se anunciara que dejaría el cargo a final de curso.
Su etapa en el club de Edimburgo duró cinco años, los mismos que Skinner en Manchester. Bajo su mando, Hearts no solo se proclamó campeón de la Scottish Women's Premier League, sino que además alcanzó su primera final de la Scottish Cup en 2024, donde cayó ante Rangers. En la liga, sin embargo, terminaron dos puntos por encima del conjunto de Glasgow. Salida por la puerta grande.
Ese perfil ha seducido a la dirección deportiva de Manchester United. Ven en Olid a la figura idónea para desarrollar talento: tanto el que ya está en el vestuario como el que viene empujando desde la academia.
La propia entrenadora no escondió lo que significa este salto para ella: dirigir a Manchester United Women es, en sus palabras, “un sueño hecho realidad”. Destacó la infraestructura del club, las instalaciones de entrenamiento, una academia que ya produce futbolistas para competir en un primer equipo exigente y un grupo de trabajo que considera excepcional. El escenario está montado. Ahora falta la obra.
Un United que se reescribe: menos fichajes, más academia
El nombramiento de Olid no es un movimiento aislado. Encaja en un giro de filosofía que ya se cocina desde la llegada de Ratcliffe e INEOS. Al principio, la hoja de ruta era clara: ganar la liga antes de 2028. Hoy el discurso ha cambiado.
El club ha decidido mirar hacia dentro. Apostar por la formación, por la academia, por un modelo que priorice la construcción de un bloque propio antes que la persecución constante de grandes nombres en el mercado. La idea es simple y ambiciosa a la vez: invertir más en la base para construir un éxito sostenible a largo plazo, en lugar de sostener una escalada de gasto en fichajes y salarios que se percibe como insostenible.
En Manchester sienten que la inversión en estrellas y sueldos altos no ha devuelto lo esperado. Les preocupa el coste creciente de pelear cada año por el título de la WSL a golpe de talonario. Y miran al espejo del fútbol masculino del club, donde la academia ha producido generaciones capaces de ganar títulos. La gran incógnita: ¿puede ese modelo replicarse con la misma eficacia en el fútbol femenino?
La respuesta no llegará mañana. Ni pasado. Este camino exige algo casi revolucionario en el fútbol moderno: tiempo.
El legado de Skinner y el listón competitivo
El cambio de ciclo llega, además, después de una etapa en la que Manchester United Women se ganó un sitio entre la élite. Con Skinner, el equipo alcanzó cuatro finales —tres de FA Cup y una de League Cup— y levantó su primer gran trofeo en la temporada 2023/24.
También se estrenó en Europa, alcanzando los cuartos de final de la Champions League el curso pasado y convirtiéndose en el único equipo capaz de romper, al menos por momentos, el dominio del tradicional “big three” de la WSL.
Ese es el nivel competitivo que hereda Olid. Pero con un matiz clave: si la apuesta pasa a ser la juventud, el desarrollo y la paciencia, es probable que los resultados no sigan una línea ascendente inmediata. Puede que el equipo tarde años en repetir, de forma constante, presencias en finales y fases avanzadas de Champions.
Un proyecto a fuego lento… en un club que nunca espera
Olid llega a un vestuario acostumbrado a mirar hacia arriba, a un club que no concibe la palabra transición como excusa. Tendrá que preparar a la plantilla para una temporada exigente mientras integra el nuevo enfoque de academia y formación que marca la propiedad.
La presión por competir seguirá ahí. El presupuesto, en cambio, ya no se disparará al ritmo de otras potencias de la liga. El margen de error se estrecha. La apuesta, también.
Manchester United Women se asoma a una nueva etapa: menos brillo de mercado, más trabajo de base. La pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo estará dispuesto a conceder Old Trafford a una entrenadora y a una idea que, por definición, necesitan paciencia para florecer?






