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Federico Valverde se perderá el partido ante Villarreal

Federico Valverde, objetivo Roma: el capitán del Real Madrid se perderá a Villarreal

El parte médico llegó temprano, seco y contundente: Federico Valverde sufre un esguince de tobillo de grado 3. Una entrada dura de Kang-in Lee en el derbi ante el Atlético de Madrid dejó al capitán del Real Madrid fuera de combate y encendió las alarmas en Valdebebas.

El club confirmó la lesión, pero evitó fijar plazos oficiales de recuperación. Desde el entorno blanco, sin embargo, el mensaje inicial era relativamente optimista: un par de semanas de baja y regreso después del parón de selecciones. Sobre el papel, el duelo de La Liga ante Villarreal aparecía como la fecha marcada para su vuelta.

Esa hoja de ruta ya ha cambiado.

Villarreal se aleja, Roma se acerca

Según la última información del periodista Alberto Pereiro, el escenario ha dado un giro claro: a día de hoy se ve “extremadamente improbable” que Valverde llegue a tiempo para enfrentarse a Villarreal en el Santiago Bernabéu el 10 de octubre.

En el club no quieren correr riesgos con su capitán. El plan interno es más conservador: que el uruguayo esté completamente recuperado para el siguiente compromiso, la visita a AS Roma en la UEFA Champions League, el 14 de octubre.

La idea es sencilla y contundente: mejor tener a Valverde listo para el viaje a Roma que forzarle en el duelo liguero ante el Submarino Amarillo. Un partido en casa se puede gestionar; una noche grande en Europa, bastante menos.

De las dudas al liderazgo con Mourinho

El contexto hace que su ausencia pese todavía más. Valverde llegaba a esta temporada rodeado de interrogantes. Venía de un curso discreto, lejos de su mejor nivel, manchado además por aquella pelea con Aurelien Tchouameni al final del año pasado. Se habló de su rol, incluso de su futuro en el Real Madrid.

José Mourinho cambió el relato.

El técnico portugués le entregó galones desde el primer día y el uruguayo respondió. Valverde ha sido titular en los ocho partidos oficiales disputados por el Real Madrid esta temporada, en todas las competiciones. Ha sumado un gol, una asistencia y, sobre todo, una presencia constante en el corazón del equipo.

Instalado en el doble pivote, se ha convertido en pieza fija mientras a su alrededor todo se mueve. Mourinho ha probado socios distintos: Bernardo Silva, Tchouameni, Eduardo Camavinga. El uruguayo, siempre dentro. Los demás, a examen.

Y aun así, la sensación en el club es clara: el entrenador todavía no ha encontrado la pareja ideal para su centro del campo. Falta control, falta creatividad en ciertas fases, falta una sociedad que domine los partidos desde el círculo central con la continuidad que exige la temporada.

Un vacío difícil de tapar

Ahí es donde la baja de Valverde duele de verdad. No solo por lo que aporta con balón, sino por lo que sostiene sin él: intensidad, ida y vuelta, carácter competitivo. Mourinho pierde a su ancla emocional y táctica justo cuando el calendario aprieta.

Villarreal visitará el Bernabéu el 10 de octubre, un test incómodo para un centro del campo en construcción. Cuatro días después, el Real Madrid volará a Italia para enfrentarse a la Roma, el antiguo equipo de Mourinho, en una de esas noches de Champions que marcan estados de ánimo y jerarquías dentro del vestuario.

En ese escenario, la figura de Valverde se vuelve casi imprescindible. El plan está trazado: cuidar el tobillo, no acelerar pasos, llegar entero a Roma. La temporada es larga, pero algunas citas no admiten medias tintas.

La pregunta ya no es si el capitán se perderá a Villarreal. La verdadera incógnita es otra: ¿en qué versión regresará Valverde cuando el Real Madrid se juegue su autoridad en Europa?