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Foden brilla en la victoria del City ante el Palace

En una noche en la que el Manchester City necesitaba algo más que oficio para no perder la estela del Arsenal, apareció Phil Foden. No como promesa, no como proyecto. Como futbolista hecho y decisivo. El inglés, titular por primera vez en más de dos meses, dirigió con clase el 3-0 ante un Crystal Palace que apenas pudo sostenerse tras el primer golpe.

Guardiola, que lleva años protegiéndolo y exigiéndole a partes iguales, se quedó sin más remedio que volver a subrayar lo obvio: cuando Foden está cerca del área, el City es otro equipo.

Un tacón, una caricia y el partido encarrilado

El encuentro se abrió pronto… pero para el lado equivocado. A los dos minutos, Jean-Philippe Mateta silenció por un instante al Etihad al batir a la defensa del City. El susto duró lo que tardó el asistente en levantar el banderín: Brennan Johnson estaba en fuera de juego en la acción previa. Aviso para los de Guardiola, que respondieron subiendo una marcha.

A partir de ahí, el duelo se inclinó sin remedio. El City se instaló en campo contrario y Foden empezó a encontrar esos pequeños huecos que no aparecen en las pizarras. En uno de ellos, dejó la jugada de la noche: un taconazo brillante, de espaldas, que rompió la defensa y habilitó a Antoine Semenyo para el 1-0. Un gesto técnico que explicaba mejor que cualquier discurso por qué el club trabaja ya en un nuevo contrato para él.

La presión no bajó. Con Palace hundido en un bloque bajo, cada control de Foden cerca del área se convertía en amenaza. El segundo gol llevó también su firma: controló un balón alto con una calma impropia del contexto y lo dejó perfecto para que Omar Marmoush definiera. Dos asistencias, dos maneras distintas de entender el juego en espacios reducidos.

Guardiola lo resumió a su manera: en este tipo de partidos, con el rival metido atrás, hace falta “chispa, talento, visión, algo” que no se entrena ni se corrige en vídeo. Eso fue Foden.

Un City con rotaciones… y sin concesiones

El técnico catalán había mirado al calendario antes de elegir el once. Seis cambios pensando en la final de la FA Cup contra el Chelsea, descanso para piezas como Erling Haaland, Jeremy Doku o Rayan Cherki y, aun así, un City reconocible, dominante, voraz cuando olió sangre.

Tres goles al Brentford, tres al Palace. Guardiola lo dejó claro: no puede pedir más a un equipo que, incluso rotando, mantiene el listón competitivo y se aferra a la pelea por la Premier League. El resultado mantiene al City pegado al Arsenal y, al mismo tiempo, le permite llegar con piernas frescas al gran duelo copero del sábado.

El cierre del marcador lo puso Savinho en el tramo final, premio a la insistencia y castigo definitivo para un Palace que ya llevaba minutos pidiendo la hora.

El cariño del Etihad y el desafío de Foden

Más allá del marcador, la noche dejó una imagen potente: la ovación del estadio a Foden cuando fue sustituido. Guardiola lo destacó. El jugador, que encadena su segunda temporada complicada para encontrar continuidad y su mejor versión, sintió de nuevo el respaldo masivo de la grada que lo vio crecer desde la academia.

El técnico no rebajó el nivel de exigencia. Habló de “gran papel en el futuro”, de la obligación de volver a entregar lo que ya ha demostrado “durante muchos años”, de un centrocampista “box to box” con atributos extraordinarios, imposible de sostener tanto tiempo en un club así si no fuera diferencial. Seis Premier League y un puñado de títulos compartidos dan contexto a sus palabras.

La cuestión ya no es si Foden tiene talento. Eso quedó zanjado hace tiempo. La cuestión es si puede convertir noches como esta en norma y no en destello aislado.

Un Palace con la cabeza en otra parte

Enfrente, el Crystal Palace ofreció poco más que el susto inicial. Tras el gol anulado a Mateta, el equipo de Oliver Glasner fue desinflándose, cada vez más lento con balón, cada vez más impreciso en la salida. El propio técnico lo admitió sin rodeos: para puntuar en este estadio hace falta una actuación de primer nivel, y su equipo no la tuvo.

El plan era claro: aprovechar la línea adelantada del City con desmarques a la espalda. Faltó velocidad en la circulación, faltó precisión en los pases largos y sobraron pérdidas en zonas delicadas. Glasner reconoció que el Palace “no se mantuvo fiel al plan” y que la sensación era la de un conjunto con la mente ya puesta en la final de la Conference League.

Hubo un gol más, también invalidado por un fuera de juego ajustado, pero fue un espejismo. El resto del tiempo, el Palace fue, simplemente, inferior.

El City, mientras tanto, encontró lo que más necesitaba en este tramo de la temporada: un triunfo cómodo, rotaciones útiles y la reaparición de un Foden que, si se mantiene a este nivel, puede volver a ser el factor que incline una carrera por el título que no admite errores.