Forest se desmorona y Leeds se ilusiona tras la Carabao Cup
El segundo duelo de la semana dejó dos sensaciones opuestas. En un lado, Nottingham Forest, abatido y sin respuestas. En el otro, Leeds United, que empieza a creerse de nuevo un proyecto serio. Y la grada no se mordió la lengua.
Forest: de la sonrisa al gesto torcido
Entre los aficionados de Forest, la palabra “reconstrucción” empieza a sonar más fuerte que “ajustes”.
Ian no ve simplemente una mala noche: la considera un paso atrás respecto al fin de semana. Señala que el juego fue pobre, sin identidad ni ideas, y duda de que la llegada de Liam Delap sea la solución. Para él, el problema va mucho más allá de un nueve nuevo: hace falta un replanteamiento profundo.
Graham va directo al grano. Dice que del partido contra Leeds no se rescata nada y apunta a varios nombres propios: Wood, Ousmane Diomande, Dan Ndoye, Xaver Schlager y James McAtee “no dan el nivel” que se espera. También carga contra el plan de Oliver Glasner, al que acusa de no encajar con las características de la plantilla. El equipo, resume, jugó demasiado estrecho y sin filo en ataque.
David pone el foco en una imagen que se repitió demasiadas veces: el balón yendo hacia atrás, una y otra vez, hasta acabar en los pies de Matz Sels, que termina por lanzar en largo hacia un delantero aislado en el centro del campo. Sin apoyo para la segunda jugada, sin acompañamiento. Para él, esa secuencia define un equipo plano y previsible.
Andrew va aún más lejos y califica el encuentro como el peor de Forest en más de un año. Habla de jugadores “sin ideas”, perdidos dentro de un plan que, a su juicio, nadie parece tener claro. La crítica no es solo al resultado, sino a la sensación de desorientación colectiva.
El mensaje de la grada roja es nítido: no se trata de una derrota cualquiera de Copa, sino de un síntoma. Falta estructura, falta intención y, sobre todo, falta un camino reconocible.
Leeds: un gigante que se estira, pero que aún no está completo
En el bando de Leeds, el tono cambia. Hay cautela, sí, pero también un optimismo que llevaba tiempo dormido.
Bryan habla de “un gigante dormido que empieza a despertar”. Siente que el equipo no recibe el reconocimiento que merece de analistas y prensa, y celebra que ese perfil bajo pueda jugar a su favor. Cree que este Leeds puede convertirse en una de las defensas más sólidas de la Premier League y lanza un aviso: si llega otro delantero, el top seis tendrá que mirar por el retrovisor.
Peter se centra en los detalles ofensivos. Ve un equipo con potencial enorme, al que solo le faltan un par de refuerzos de calidad arriba para dar un salto real. Destaca el partido de Dan James, al que vio generando ocasiones de forma constante, pero lamenta que sus compañeros no leyeran a tiempo sus centros ni atacaran mejor el área.
Ali, en cambio, pisa el freno. Reconoce que el equipo firmó actuaciones sólidas ante Forest, pero avisa de que no es momento de euforia. Señala carencias claras: falta un delantero más, un lateral izquierdo, un extremo, un portero y un mediapunta si el objetivo es competir de verdad durante toda una temporada larga y exigente.
La sensación en Elland Road es distinta a la del City Ground. En Leeds se habla de retoques, no de derribar y empezar de cero. La base convence; el reto está en pulirla.
La noche de Carabao Cup dejó así dos relatos cruzados: Forest buscando quién quiere ser, Leeds empezando a recordar quién fue. La pregunta es quién llegará antes a su destino cuando el calendario apriete de verdad.






