Gianni Infantino bajo presión: críticas a sus reformas en la FIFA
Gianni Infantino intenta resistir. Bajo una presión creciente para dimitir, el presidente de la FIFA ha prometido abrir un debate sobre reformas internas. Pero en Alemania ese gesto no convence a nadie. Al contrario: ha encendido aún más la crítica.
El presidente de la DFB, Bernd Neuendorf, cargó con dureza contra el dirigente suizo-italiano y cuestionó abiertamente sus intenciones. Para él, la carta enviada por Infantino a las 211 asociaciones miembro y a los integrantes del Council de la FIFA no es un punto de inflexión. Es un cálculo electoral.
Una carta, muchas sospechas
Infantino se vio obligado a dar marcha atrás en su plan más polémico: la venta de un 20 por ciento de los derechos de los torneos de la FIFA, incluido el Mundial, a inversores privados. Ese proyecto desató una tormenta política y deportiva. Y lo dejó contra las cuerdas.
UEFA tomó la delantera en la ofensiva. Amenazó con boicotear competiciones de la FIFA y varias de sus federaciones retiraron formalmente el apoyo a la reelección de Infantino. Desde Asia y desde Concacaf también surgieron voces de oposición. El aislamiento crece.
En ese contexto, el presidente de la FIFA envió el lunes por la noche una carta en la que propone una “revisión externa independiente del marco de gobernanza actual de la FIFA”. En el mismo texto defendió que su idea de vender parte de los derechos nunca puso a la venta “los procesos democráticos, la independencia ni la autoridad deportiva” del organismo.
El movimiento no convenció a Neuendorf.
Neuendorf no se guarda nada
“Considero la carta de Gianni Infantino como una maniobra transparente para asegurar su reelección el año que viene”, lanzó el presidente de la DFB este martes. Sin rodeos.
Neuendorf admitió que en Zúrich parecen haber entendido, por fin, que son imprescindibles cambios profundos. Pero cerró la puerta a que sea el actual presidente quien los lidere: “Gianni Infantino no es, en absoluto, la persona adecuada para dirigir un proceso de reforma. Ha dilapidado toda credibilidad”.
Alemania no se baja de esa línea. La DFB lleva tiempo en el bloque crítico con Infantino. Incluso antes de que estallaran los escándalos vinculados al Mundial, la federación alemana ya había decidido no respaldar su continuidad.
En julio lo dejó negro sobre blanco: “La DFB no ha firmado una carta de apoyo a la reelección de Gianni Infantino. Se debatirán más pasos en la junta presidencial de la DFB”. Era una advertencia. Hoy suena a ruptura consumada.
Desconfianza total en el proyecto Infantino
La desafección no se limita a los despachos. También llega desde figuras de peso del fútbol alemán. Oliver Bierhoff, exdirector de la selección nacional, subrayó la pérdida de confianza en el máximo dirigente de la FIFA.
“Tenemos que cuidar del fútbol”, reclamó. “Ya es comercial, pero es una propiedad de todo el fútbol. Las visiones del mundo pueden ser diferentes, pero en las últimas semanas y meses ha pasado tanto que ya no confiamos en que esto vaya en la dirección correcta”.
La frase resume el sentir de buena parte del establishment europeo: el fútbol global se ha convertido en un activo gigantesco, pero la gestión de ese poder abre una brecha cada vez mayor entre Zúrich y las grandes federaciones.
Infantino, sin embargo, se aferra al cargo. Con una elección presidencial marcada para marzo de 2027 y el apoyo tradicional de muchas asociaciones pequeñas, intenta recomponer puentes con promesas de reforma y auditorías externas.
La cuestión es si esas promesas llegan demasiado tarde para recuperar a quienes ya han decidido darle la espalda. Y si el fútbol mundial está dispuesto a concederle otra oportunidad o a buscar, por fin, un relevo al mando de la FIFA.






