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Gio Reyna y su regreso a la ilusión de Estados Unidos

La goleada ya estaba firmada. El marcador, 4-1 ante un rival sudamericano, hablaba por sí solo de un debut soñado para los coanfitriones del Mundial. Christian Pulisic había encendido el partido antes del descanso y Folarin Balogun, el ‘9’ de Monaco, había respondido a la confianza con un doblete de delantero voraz. El trabajo parecía hecho.

Faltaba el detalle que se queda en la memoria.

Con el tiempo de añadido agotándose, apareció Gio Reyna. Minuto 98. El mediapunta de 23 años recibió al borde del área, levantó la cabeza, dio dos pasos hacia adelante y, casi con desparpajo, acarició la pelota con el exterior de la derecha. Un trivela preciso, envenenado, que superó el vuelo desesperado de Orlando Gill y se coló pegado al palo.

Un gesto técnico, una firma de artista. Y también un recordatorio: el talento siempre estuvo ahí.

El genio que busca continuidad

Nadie discute lo que Reyna es capaz de hacer con el balón. Lo que ha faltado es continuidad. Lesiones, altibajos de forma, cambios de contexto… demasiados frenos para un jugador al que se le exige ser decisivo cada semana.

Esa es la gran cuestión que sobrevuela su carrera. No si puede. Sino si podrá hacerlo “semana tras semana”, como subraya Kasey Keller, exportero de la selección estadounidense, en declaraciones a GOAL. Keller, que conoce a Gio desde que nació y mantiene una relación muy cercana con la familia Reyna, lo resume con crudeza: el potencial es ilimitado, el reto es sostenerlo.

El propio Keller celebró su llegada a Borussia Mönchengladbach. Exjugador del club alemán, veía en Reyna un perfil capaz de marcar diferencias en la Bundesliga. Durante un tramo de la temporada, el plan pareció encarrilarse: más minutos, más presencia, más peso en el juego. Hasta que llegó otra pequeña lesión, otra pausa, otro frenazo. Al final del curso, eso sí, volvió a acumular algo más de tiempo sobre el césped.

Nadie, insiste Keller, está más frustrado que el propio Gio. Y tiene sentido. Con 39 internacionalidades absolutas y ya con la cifra de goles en dobles dígitos, sabe que su hoja de servicio podría ser aún más extensa.

Un comodín de lujo para Pochettino

Mientras el país se pregunta quién llega como favorito al Mundial 2026, Mauricio Pochettino maneja un problema de los que todo seleccionador firmaría: exceso de calidad en la zona de creación. Weston McKennie, Tyler Adams y Malik Tillman ofrecen energía, recorrido, agresividad en la presión. Un trío dinámico que ha respondido.

En ese contexto, Reyna se mueve ahora como arma de impacto. Un recurso de lujo desde el banquillo. Keller lo ve con naturalidad: el propio jugador entiende que, sin el volumen de minutos necesario, no siempre está listo “para toda la noche”. Si alguien se cae, si el plan exige más talento entre líneas, él está ahí. Y, para el exportero, no habría problema en verle encajar sin traumas si, por ejemplo, Tillman se ve obligado a parar.

La realidad es simple y dura a la vez: a veces te sientes preparado, pero los que están por delante de ti están rindiendo a un nivel altísimo. Toca esperar. Y aprovechar cada ventana que se abre, como ese minuto 98 que se convirtió en escaparate mundial.

Washington, la familia y el siguiente paso

La selección se desplaza ahora al estado de Washington para medirse a Australia el viernes. Un partido más en el calendario, pero otro examen para Reyna, que aspira a ganar peso en los planes de Pochettino.

En lo personal, el viaje tiene un matiz especial. La familia Reyna se alojará en casa de los Keller para el duelo en Seattle, un detalle que habla de la cercanía entre ambas sagas y del seguimiento casi familiar que Kasey hace de la evolución de Gio. No es solo un análisis técnico; es la mirada de alguien que ha visto crecer al jugador y sabe lo que lleva dentro.

Sobre el césped, el objetivo es claro: más minutos, más responsabilidad, más continuidad. Estados Unidos quiere llegar lejos en “su” Mundial, en casa, y para eso necesitará todas sus piezas en plenitud. Un Reyna sano y regular no es un lujo, es casi una condición para dar ese salto competitivo que el país lleva años persiguiendo.

El horizonte de club también ofrece un posible giro de guion. La campaña 2026-27 en Borussia Mönchengladbach puede convertirse en el punto de inflexión que le permita, por fin, alinear expectativas y realidad. Si el cuerpo aguanta y el ritmo se mantiene, ese trivela en el tiempo añadido quizá se recuerde no solo como un golazo aislado, sino como el inicio de la versión definitiva de Gio Reyna.

La pregunta ya no es qué puede llegar a ser. Es cuánto tiempo está dispuesto a esperar el fútbol estadounidense para verlo cada semana.

Gio Reyna y su regreso a la ilusión de Estados Unidos