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Haaland advierte sobre Brasil: Probabilidad de eliminarles es pequeña

Erling Haaland acaba de llevar a Noruega a un territorio que una generación entera no conocía… y aun así pisa el freno. Nada de discursos triunfalistas, nada de frases grandilocuentes. Solo una advertencia cruda antes de cruzarse con un gigante.

Noruega venció por la mínima a Costa de Marfil en los dieciseisavos de final y se metió en los octavos de un Mundial por primera vez en 28 años. El gol, cómo no, llevó la firma del delantero de Manchester City: remate letal desde seis metros y billete asegurado para la siguiente ronda. Un momento histórico para un país que no aparecía en estas alturas del torneo desde finales de los 90.

“La probabilidad [de eliminar a Brasil] es muy pequeña. Enfrentar a Brasil en octavos es lo que nos toca ahora”, admitió. “Hemos avanzado a la siguiente ronda, donde nos enfrentaremos a equipos aún mejores. Los partidos no serán fáciles y avanzar será muy difícil. No sé si lo lograremos, pero estamos listos y seguiremos muy preparados”.

No hay engaño en sus palabras. Ni falsa modestia. Noruega se asoma ahora a un cruce que suena casi a choque de mundos: la potencia histórica contra el aspirante que vuelve a respirar fútbol grande.

El eco de 1998

El duelo trae consigo un recuerdo que en Noruega se ha convertido en mito. Mundial de 1998, Marsella, Francia. Brasil mandaba en el marcador y parecía controlar la noche… hasta que Noruega firmó una remontada inolvidable con dos goles tardíos para imponerse 2-1. Fue la única vez que ambas selecciones se vieron las caras en una Copa del Mundo.

Desde entonces, silencio. Dos trayectorias separadas, dos realidades distintas. Brasil siguió moviéndose entre finales, títulos y decepciones de gigante. Noruega, en cambio, desapareció del gran escenario hasta este regreso, empujada ahora por el goleador más temido del fútbol de clubes.

Haaland ya ha cumplido una parte del guion: gol decisivo, clasificación y la sensación de que, con él en el área, siempre puede pasar algo. Pero ni siquiera su figura altera el diagnóstico que él mismo traza: el margen de error ante Brasil será mínimo.

Entre la ilusión y la brutal honestidad

El mensaje del delantero marca el tono del vestuario: ilusión, sí, pero sin perder de vista la realidad competitiva. Noruega llega a octavos con un hito bajo el brazo, pero también con la conciencia de que el nivel sube un peldaño más.

La historia dice que ya lo hicieron una vez. La lógica señala a Brasil como favorito abrumador. En medio, Haaland, con una frase que resume el desafío: “La probabilidad es muy pequeña”.

Pequeña, sí. Pero en un Mundial, a veces, basta con eso.