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Hibernian avanza a cuartos tras vencer a Partick Thistle

Elding mete a Hibernian en cuartos y deja a Partick Thistle con la miel en los labios

Un toque sencillo, un gol enorme. El tempranero tanto de Owen Elding bastó para que Hibernian superara por 1-0 a un combativo Partick Thistle y sellara su billete para los cuartos de final de la Premier Sports Cup, en una noche que empezó cómoda y terminó con el corazón en la garganta.

Un arranque fulgurante

Hibs venía de un viaje exigente a Macedonia del Norte, donde eliminó a Shkendija para meterse en el play-off de la Conference League. No se notó en las piernas. Ni rastro de fatiga. El equipo de David Gray salió como un tiro.

Con Kanayo Megwa, Jack Iredale, Joe Newell y Jamie McGrath entrando en el once para dar aire fresco, el conjunto local pudo adelantarse ya en el minuto cinco. McGrath filtró un pase al espacio, Elding atacó el hueco, pero su disparo raso se estrelló contra las piernas del guardameta Liam McFarlane, cedido por Hearts.

Fue solo un aviso.

En el 12’, Iredale ganó línea de fondo y colgó un centro venenoso que atravesó el área pequeña. Al segundo palo, Elding apareció donde duele, empujó la pelota a la red y firmó su tercer gol de la temporada. Gol de delantero puro. Recompensa al inicio eléctrico de Hibs, que parecía dispuesto a resolver la eliminatoria por la vía rápida.

Ocasiones desperdiciadas, partido abierto

Ese golpe temprano, sin embargo, no mató el duelo. Hibernian no consiguió transformar su dominio en un segundo tanto y dejó vivo a Thistle. El encuentro quedó suspendido en el alambre.

Partick Thistle se cerró con orden, dificultó las combinaciones por dentro y obligó a Hibs a trabajar cada metro. Le costaba generar peligro arriba, pero tampoco permitía que el partido se rompiera. Oisin Smyth lo intentó con un disparo desviado por un defensa, un recordatorio de que el empate podía llegar en cualquier despiste.

Mientras tanto, la portería de McFarlane se convirtió en un pequeño muro. El guardameta protagonizó una parada espectacular para desviar al larguero un remate a bocajarro de Elding. Poco después, volvió a responder con reflejos felinos para sacar con los pies un intento de Nathan Lowe. Hibs acumulaba ocasiones, pero no cerraba la historia.

McFarlane sostiene a Thistle

Tras el descanso, el guion no cambió de inmediato. Hibernian siguió empujando. Un disparo de Mayor obligó de nuevo a McFarlane a intervenir y enviar el balón a córner. La sensación era clara: el segundo gol estaba ahí, flotando, esperando a que alguien lo empujara.

En el 58’, Elding tuvo la oportunidad de la tranquilidad. Lowe lo lanzó con un pase largo perfecto, la defensa quedó partida, pero el delantero controló mal y permitió que McFarlane se tirara a sus pies para bloquear. El rechace cayó en McGrath, que optó por una vaselina delicada… y el balón se perdió por encima de la portería, besando la parte superior de la red. Otra ocasión que se escapaba. Otro aviso de que el margen era demasiado estrecho.

VAR, suspense y asedio final

El momento de máxima tensión llegó en el 65’. Un disparo de Sebastian Drodz golpeó el brazo de Newell dentro del área y el árbitro Duncan Nicolson señaló penalti. Silencio, protestas, miradas al videomarcador. Tras revisar la acción en el VAR, el colegiado dio marcha atrás y anuló la pena máxima al considerar que el contacto fue accidental. Hibs respiró. Thistle se encendió.

Desde entonces, el partido se jugó más cerca del área de Rafa Sallinger que de la contraria. Thistle se volcó, empujado por la sensación de que el empate estaba a un detalle.

Cale Loughrey probó con una falta potente que Sallinger rechazó con firmeza. El portero austríaco volvió a aparecer en el primer palo para bloquear otro intento de Smyth. La defensa de Hibs reculaba, el reloj corría más despacio.

Ben Stanway rozó el empate con un cabezazo que se marchó desviado desde una posición inmejorable. Poco después, Ben Dempsey conectó un disparo al primer palo que Sallinger desvió a córner, en otra intervención clave en los minutos finales.

Hibs aguantó como pudo, sin brillo pero con oficio, defendiendo cada balón lateral y cada segunda jugada hasta el pitido final. Un solo gol, muchas dudas, pero un pase a cuartos en el bolsillo. En una competición de eliminatorias, a veces la diferencia entre seguir vivo o quedarse fuera es tan pequeña como un toque en el segundo palo y un penalti que el VAR borra de la historia.