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Hull City planta cara a Chelsea y suma un punto valioso

En el oeste de Londres no hubo complejo alguno. Hull City llegó como recién ascendido, salió como equipo incómodo, valiente y con un punto más en el bolsillo ante uno de los pesos pesados de la liga. Jakirovic no lo disimuló: estaba orgulloso.

Su equipo empezó golpeado. Muy pronto, un disparo de Morgan Rogers abrió el marcador y encendió las alarmas. Otro recién ascendido podría haberse encogido. Los Tigers, no. Reaccionaron con rabia y con un protagonista inesperado: Mohamed Belloumi.

El primero del argelino nació de un error de Jorrel Hato, al que le tembló el control en zona prohibida. Belloumi olió sangre, robó y castigó. De repente, Hull estaba dentro del partido. Y no se conformó.

La presión visitante siguió mordiendo y el premio llegó antes del descanso. Belloumi volvió a armar la pierna, su disparo tocó en Levi Colwill y descolocó al portero. Gol. Remontada. Silencio incómodo en la grada local. Los Tigers se iban al descanso con un 2-1 tan sorprendente como merecido.

Jakirovic lo resumió sin rodeos en la BBC: «Me siento bien. Tenemos que estar felices. Es un resultado enorme para nosotros».

No son palabras huecas. Hull ha irrumpido en la Premier League con una autoridad que nadie esperaba: 2-0 a Manchester United para abrir el curso, 1-0 sufrido ante Coventry City, empate sin goles ante Aston Villa y ahora este punto de peso ante Chelsea. Ocho puntos ante rivales exigentes. Sin derrotas. Nada de casualidad.

Segunda Parte

La segunda parte cambió el guion. El empuje local se intensificó y el talento terminó pesando. Cole Palmer encontró el resquicio que buscaba y sirvió en bandeja el empate a Joao Pedro. El 2-2 devolvía el pulso al estadio y ponía a prueba el carácter de Hull.

La respuesta volvió a convencer a su entrenador. «Tomamos un punto en un partido muy exigente. Ocho puntos contra oponentes muy difíciles. Tenemos que seguir así», insistió Jakirovic, que aun así no se dejó llevar por la euforia. Sabe que la historia bonita se puede torcer si su equipo se descuida atrás.

Él mismo lo admitió al analizar las ocasiones clave: «Teníamos el 2-1 al descanso y tuvimos una ocasión del 100% con McBurnie, pero la parada de Martínez fue excelente». Otra vez, el portero rival, protagonista. «Tenemos que controlar mejor el juego en el área porque podemos detener este gol de Chelsea. Tuvimos una ocasión excelente para Cho, Martínez salvó otra vez. Jugador del partido».

Entre elogios y autocrítica, la noche dejó una sombra preocupante. Nobel Mendy se marchó del campo claramente aturdido tras un fuerte choque. No hizo falta ser médico para ver que algo no iba bien. El defensa abandonó el césped con gestos de dolor y sin estabilidad.

Tras el pitido final, Jakirovic confirmó lo que todos temían: «Fue al hospital para una exploración. Está mareado y desorientado. Ya veremos. Es una conmoción cerebral al 100%». Un aviso serio en medio de un arranque de temporada brillante.

Hull City se marcha de Londres con otro punto, un vestuario reforzado y una pregunta flotando en el aire: ¿hasta dónde puede llegar este recién ascendido que ya no se comporta como tal?