Incidente de seguridad en el inicio de la 2. Bundesliga
El balón apenas había empezado a rodar en la nueva temporada de la 2. Bundesliga cuando el fútbol en Bochum se quedó en silencio. Estreno de curso, focos encendidos, ambiente de regreso… y, a los quince minutos largos, el partido se detuvo en seco en el Ruhrstadion.
El árbitro Wolfgang Haslberger ordenó parar el juego y mandó a los jugadores hacia la banda. No se trataba de una lesión ni de un problema técnico. Era algo que en Bochum ya conocen demasiado bien: seguridad del estadio comprometida.
Según anunció la megafonía, una pancarta de protesta del sector visitante de Hertha colgaba sobre una puerta de salida de emergencia. Un punto rojo en el mapa de cualquier responsable de seguridad. Dos avisos por los altavoces no bastaron. La orden llegó desde el césped: encuentro suspendido de forma temporal.
El murmullo creció en las gradas. Jugadores charlando en pequeños corrillos, cuerpos técnicos en la zona técnica, miradas hacia el fondo donde se concentraban los aficionados berlineses. El arranque de la 2. Bundesliga, congelado por un trozo de tela colocado en el lugar equivocado.
La tensión, sin embargo, no tardó en rebajarse. Tras varios minutos de conversaciones en el césped y junto al fondo visitante, los seguidores de Hertha retiraron la pancarta. Cinco minutos de pausa bastaron para desactivar el conflicto.
Haslberger comprobó que las salidas de emergencia quedaban despejadas, habló brevemente con los capitanes y dio la señal. El silbato sonó de nuevo. La temporada volvió a ponerse en marcha en Bochum, con un recordatorio temprano: en el fútbol moderno, ninguna protesta puede tapar una vía de escape.






