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Inglaterra y su 11,3% de posibilidades en el Mundial

La cuenta atrás hacia el Mundial se acelera en Inglaterra entre algoritmos agoreros, papeles “sorpresa” que no lo son tanto y planes grandilocuentes en Old Trafford que se venden como revolución pero suenan a obviedad.

El “superordenador” que descubre que solo gana uno

En The Sun han vuelto a encender su misterioso superordenador para dictar sentencia sobre las opciones de Inglaterra. El veredicto, descrito como “miserable”, sitúa a la selección como tercera favorita tras España y Francia, con un 11,3% de probabilidad de levantar el título.

Un porcentaje que, en realidad, es más que respetable y prácticamente calcado a lo que marcan las casas de apuestas. Pero el relato exige drama: “se avisa” a los aficionados de que la espera por un título internacional podría no terminar este verano. Como si alguien pensara que en un torneo de 48 equipos todos tuvieran plaza reservada en el podio.

La máquina no ha descubierto nada que no se supiera. Solo ha puesto números a una sensación evidente: Inglaterra está en el grupo de candidatos… como casi siempre.

Phil Neville, de “shock” nada

El siguiente capítulo del día gira en torno a Phil Neville. Titular a todo trapo en la web de The Sun: “papel de choque” para el ex jugador del Manchester United con Inglaterra en el Mundial, apenas dos semanas después de ser despedido en la MLS.

La realidad es bastante menos estridente. Neville fue uno de los dos técnicos ingleses con experiencia reciente en Estados Unidos a los que Thomas Tuchel consultó sobre clima, husos horarios, desplazamientos y hasta tráfico. Un asesoramiento de 90 minutos por Zoom. Sentido común puro y duro.

Nada de un fichaje secreto, nada de un giro de guion. De hecho, el propio Neville ya lo había contado con detalle en una columna en The Times la semana pasada. Explicó que el año pasado recibió una llamada de John McDermott, director técnico de la FA, cuando él dirigía a Portland Timbers, para “exprimir” su experiencia sobre los desafíos de un Mundial en territorio estadounidense.

Neville ha trabajado cinco años en el país, formó parte del cuerpo técnico de Inglaterra y estuvo tres años al frente de una selección femenina que disputó dos torneos en Estados Unidos. Que la FA le pregunte por logística y aclimatación no es una sorpresa. Es casi obligatorio.

El supuesto “shock role” ni es shock ni es nuevo. Solo es fútbol haciendo lo lógico mientras los titulares buscan ruido.

Nueva York, sin fiebre… de algo que aún no ha empezado

En otra esquina del tabloide, Martin Lipton pasea por Manhattan un lunes por la mañana y concluye que “Nueva York no tiene fiebre de Mundial”. Su método: revisar las secciones deportivas de los tres grandes diarios de la ciudad, no encontrar menciones a Harry Kane, Lionel Messi o Ronaldo, y toparse en cambio con NBA, New York Yankees y New York Mets en plena temporada.

La conclusión parece forzada. La ciudad respira lo que está ocurriendo ahora mismo, no lo que arrancará más adelante. El balón del Mundial todavía no ha echado a rodar; el béisbol y el baloncesto, sí.

Mientras Lipton lamenta esa supuesta apatía, su texto aparece enterrado a mitad de la portada digital de The Sun. Por encima, manda otra obsesión bien conocida: el Manchester United.

El United y su “PSG-style midfield”

El gran gancho de la portada: “El United creará un centro del campo estilo PSG con un fichaje de 35 millones y un nuevo rol para Kobbie Mainoo”. Exclusiva firmada por Samuel Luckhurst.

El plan, descrito casi como una epifanía, es sencillo: retrasar un poco a Bruno Fernandes, fichar a Ederson por 35 millones y dar a Mainoo más libertad para ir hacia arriba. Resultado: un centro del campo de tres hombres, “a imagen” del del campeón de Europa.

Como si el secreto de Paris Saint-Germain residiera únicamente en alinear tres centrocampistas y no en la calidad y complementariedad de Vitinha, Fabián Ruiz y João Neves. Michael Carrick, según se cuenta, pone precisamente a ese trío ibérico como referencia para la reconstrucción del United.

El mensaje de fondo es tan evidente que casi desarma el titular: alguien en Old Trafford piensa que el mejor equipo del mundo es bueno… y que puede imitarlo moviendo a un jugador un poco hacia atrás, a otro un poco hacia delante y fichando a un mediocentro que ni siquiera entró en la lista de Brasil para el último Mundial, por detrás de un Fabinho de 32 años y del veterano al que viene a sustituir en su club.

Ambición declarada, sí. Revolución táctica, bastante menos.

Arteta, “conmocionado” por una decisión propia

En Londres, el giro dramático se traslada al Arsenal. “Mikel Arteta, sacudido tras la marcha de un miembro clave del staff semanas después de un asombroso título de Premier League”, titula la web de The Sun.

La realidad: el club ha despedido a su jefe de los servicios médicos tras una revisión interna de los problemas de lesiones de la temporada, una revisión liderada por el propio Arteta. Cuesta imaginar al técnico “conmocionado” por una de las consecuencias directas de un proceso que él mismo impulsó.

El ruido, una vez más, supera al hecho.

Entre algoritmos alarmistas, papeles inflados y planes tácticos vendidos como descubrimientos, el fútbol inglés se acerca al Mundial con una mezcla curiosa de histeria y lógica. La FA consulta a quien debe, los grandes clubes miran al campeón de Europa como modelo y los titulares se empeñan en vestir lo obvio de terremoto.

La cuestión es si, cuando ruede el balón en Estados Unidos, Inglaterra estará más cerca de ese 11,3% prometido por la máquina… o de otra decepción que ni el mejor superordenador habría querido calcular.

Inglaterra y su 11,3% de posibilidades en el Mundial