Iveleary arranca fuerte con exhibición de Chris Óg Jones
En Kilmurry, un viernes por la tarde que olía a pleno verano y a fútbol de campeonato, Iveleary dio el primer golpe sobre la mesa de la McCarthy Insurance Group PIFC 2026. Victoria por 4-16 a 3-10 ante Glanmire, un marcador que cuenta parte de la historia. La otra parte la escribió, casi en solitario, un hombre: Chris Óg Jones.
El delantero de Cork firmó 3-4 y dejó claro desde el debut que este año no está para revivir el dolor de 2025, cuando Iveleary se quedó a un suspiro del título y cayó de forma desgarradora ante Aghabullogue en Páirc Uí Chaoimh. Esta vez el plan es distinto. Esta vez quieren ir un paso más allá.
Un inicio eléctrico y un aviso de Glanmire
El partido arrancó abierto, sin red. Ambos equipos coquetearon con el gol en los primeros minutos, hasta que Tiernan Hourihan inauguró el marcador para Glanmire al 10’. Iveleary no tardó en asentarse: puntos de Sean O’Riordan y Sam Pickering cambiaron el tono del duelo y voltearon el marcador hasta un 0-4 a 0-1 que empezaba a imponer respeto.
Glanmire, campeón del Cork IAFC en 2024 y cuartofinalista en Premier Intermediate la temporada pasada, no viajó a Kilmurry para hacer de sparring. A mitad de la primera parte, Harry Browne transformó con frialdad un penalti a la esquina y devolvió la igualdad. El choque se convirtió en un intercambio de golpes.
Pickering respondió con un precioso “two pointer” y devolvió la iniciativa a Iveleary. Glanmire, lejos de encogerse, firmó quizá su mejor tramo del encuentro. Un “two pointer” de Shane O’Driscoll les dio ventaja de 1-5 a 0-7 al 27’. Parecía el premio a un trabajo serio, compacto, bien armado.
Y entonces, el giro.
En el añadido de la primera mitad, Iveleary robó un balón y Chris Óg Jones olió la sangre. Control, decisión y un disparo imparable a la red. Gol. El golpe psicológico fue enorme: al descanso, Iveleary mandaba 1-7 a 1-5. Todo el esfuerzo de Glanmire, deshecho en un instante.
Iveleary acelera… y se duerme
La segunda parte arrancó con Iveleary pisando fuerte. Sean O’Riordan culminó con calma una acción bien trenzada para firmar otro gol y abrir brecha. El dominio territorial se tradujo en puntos y, cuando Chris Óg Jones anotó su segundo gol, el partido parecía sentenciado.
Con ocho minutos del tiempo reglamentario por jugar, el marcador señalaba 3-10 a 2-8 para Iveleary. Diferencia de ocho puntos. Sensación de partido controlado. O, al menos, eso creían todos en Kilmurry.
Porque Glanmire, de repente, encendió todas las luces.
En un abrir y cerrar de ojos, Jeremy Kingston y Brian Galvin encontraron la red con dos goles consecutivos. Iveleary se vio desbordado, sorprendido por la energía y la fe del rival. El estadio aún trataba de asimilar el vuelco cuando llegó otro mazazo: “two pointer” de Harry Cogan y empate. De la nada, Glanmire había borrado ocho puntos. Puro desconcierto. Puro impacto.
Reacción de campeón y hat-trick decisivo
El susto despertó a Iveleary. La “máquina” que tantos en Cork ven como candidata natural al ascenso a Senior A reaccionó justo a tiempo. Con el partido en el alambre, Ian Jones asumió galones y encadenó puntos vitales que devolvieron algo de calma al marcador y al banquillo de John McNulty.
Y cuando Glanmire buscaba desesperadamente un último empujón, apareció de nuevo la figura de la noche. En el tiempo añadido, Chris Óg Jones cerró su obra con el tercer gol. Hat-trick, 3-4 en su cuenta personal, y un mensaje claro al resto del campeonato: si le das un metro, te castiga.
El pitido final confirmó el 4-16 a 3-10. Triunfo trabajado, sufrido en un tramo, brillante en otros. Iveleary mostró sus dos caras: la que arrasa y la que se complica sola. Pero también exhibió algo que separa a los aspirantes de los campeones: capacidad para reaccionar cuando el partido se le escapa de las manos.
Un grupo armado para dar el salto
Más allá del festival de Chris Óg Jones, el triunfo dejó nombres propios importantes. Ian Jones sumó 0-5, incluido un “two pointer” clave en la fase caliente del choque. Sean O’Riordan aportó 1-1 desde la línea intermedia, mientras Sam Pickering firmó 0-4 con otro “two pointer” que marcó tendencia en la primera parte. J Sweeney añadió 0-2 en un frente de ataque variado y productivo.
En Glanmire, Harry Browne (1-1, con penalti convertido) lideró el marcador, secundado por los goles de Kingston y Galvin. Cian Hackett, Shane O’Driscoll y Harry Cogan sumaron cada uno un “two pointer” que mantuvo a su equipo vivo hasta el tramo final, con aportaciones de D Murray, Tiernan Hourihan y D Molden completando el reparto ofensivo.
No fue una actuación menor. Glanmire demostró carácter para remontar una desventaja amplia y, aunque se marchó de vacío, dejó claro que no será un rival sencillo para nadie en este campeonato.
Lo que viene
Para Iveleary, el siguiente examen será ante Bantry Blues. Un duelo que llega pronto, pero que puede marcar el tono de la fase de grupos. Si el conjunto de McNulty consigue encadenar otra victoria, el camino hacia las rondas de knockout de la PIFC quedará bien perfilado ya en julio.
Quedan muchos obstáculos antes de volver a soñar con Páirc Uí Chaoimh y con el ascenso a Senior A. Sin embargo, con jugadores como Chris Óg Jones y Cathal Vaughan liderando a una generación con talento y colmillo, la sensación es clara: hará falta un equipo muy, muy bueno para detener esta versión de Iveleary.






