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Kaze y la derrota de Sekhukhune United contra Kaizer Chiefs

Kaze vuelve a Naturena, pero se queda sin piernas y sin respuestas

Conocía cada rincón de Naturena, cada gesto, cada manía de la mayoría de los once hombres que tenía enfrente. Kaze llegó al duelo con Kaizer Chiefs con una ventaja poco habitual: diez de los once titulares de Amakhosi habían trabajado bajo sus órdenes no hace tanto. Sabía quién sufría a la espalda, quién dudaba bajo presión, quién se encendía con el primer regate.

Y durante 45 minutos, ese conocimiento se notó.

Sekhukhune United levantó un muro bajo, disciplinado, casi obsesivo. Cerró las bandas, hundió las líneas y apagó a los creativos del equipo de Fernando da Cruz. El plan era sencillo, casi frío: aguantar el primer arreón de unos Chiefs tocados por su reciente eliminación en la MTN8 y aprovechar la frustración que pudiera aparecer en el estadio.

“Nos preparamos bien, sabíamos que Chiefs iba a salir con prisa por la derrota en su último partido”, explicó Kaze después. “Teníamos que frenar el juego, no dejarles espacio, sobre todo por fuera, evitar los 1v1 y cerrar las líneas interiores”.

Durante un buen rato, salió exactamente como lo había dibujado.

Un cambio que encendió el debate

El partido, sin embargo, giró en un detalle que no tuvo que ver con la pizarra, sino con una decisión que siempre escuece en un vestuario profesional. En la segunda parte, con el marcador todavía manejable y la necesidad de encontrar algo de chispa arriba, Kaze recurrió a Mcedi Vandala, extremo de 31 años recién llegado desde AmaZulu. Entró en el minuto 60 por Thato Khiba, llamado a cambiar el ritmo y ofrecer piernas frescas.

Veinte minutos después, estaba de vuelta en el banquillo.

Sustituido por Karabo Tlaka, Vandala vivió una de las escenas más duras para un futbolista: entrar y ser retirado en el mismo partido sin lesión de por medio. Las cámaras enfocaron su rostro, las gradas murmuraron, los comentaristas se preguntaron qué estaba pasando por la cabeza del técnico.

Kaze no tardó en justificar la decisión. “Fue una decisión táctica, mía”, subrayó. “La forma en que quería que él actuara y el impacto que esperaba de él no era lo que quería ver”.

Sin anestesia. Sin rodeos. Un gesto que dejó clara la urgencia del entrenador por recuperar el control de un encuentro que empezaba a inclinarse del lado de Chiefs, cada vez más agresivo en busca del segundo gol.

El peaje de los 120 minutos

El problema para Sekhukhune no fue solo táctico. Fue físico. La resistencia que había sostenido el plan en la primera parte se fue resquebrajando a medida que el reloj avanzaba. El fin de semana anterior, Babina Noko había disputado 120 minutos en una exigente eliminatoria de MTN8 ante AmaZulu. Las piernas lo recordaron.

Kaze lo reconoció sin rodeos: “En la segunda parte fuimos un poco pasivos, mientras ellos subieron el ritmo del juego. Es una victoria merecida para Chiefs; jugaron bien en el segundo tiempo. No empezamos bien la reanudación y tuvimos muchas piernas pesadas”.

Cuando Sekhukhune empezó a quedarse sin aire, Chiefs olió sangre. El bloque visitante ya no se movía al unísono, los saltos a la presión llegaban tarde y los espacios aparecieron justo donde Kaze había advertido que no podían aparecer. Ahí golpearon Luke Baartman y Mduduzi Shabalala, firmando los goles que aseguraron los puntos para los Glamour Boys ante su gente.

Lesiones, desajustes y un bloque que se deshace

Como si el cansancio no fuera suficiente, las malas noticias se acumularon en la pizarra del técnico. “Por desgracia también sufrimos la lesión de Vuyo [Letlapa], y tuvimos que improvisar porque nuestro lateral izquierdo habitual ya está lesionado”, explicó. “Como resultado, nuestro bloque en la segunda parte no fue tan compacto como queríamos”.

Esa fisura fue letal. Lo que en la primera mitad había sido un equipo corto, solidario y solidificado, se convirtió tras el descanso en una estructura más larga, vulnerable, con demasiados metros por cubrir para un grupo que venía de un esfuerzo extremo días antes.

Kaze no se escondió. Admitió que la pasividad de su equipo tras el descanso fue el detonante de la derrota, pero también reconoció el mérito de Chiefs para aprovechar cada giro emocional del partido, esos momentos en los que un duelo de élite en Sudáfrica se decide por una carrera más, una lectura más rápida, un desajuste en la banda débil.

Un plan válido, un cuerpo al límite

La derrota deja un sabor amargo en Sekhukhune United, pero no todo fue negativo para el técnico. Durante media parte, su equipo logró maniatar a un rival de alta calidad, en su estadio y con una afición herida que exigía reacción. Ese tramo ofrece un modelo de trabajo: bloque bajo, agresividad medida, control de espacios interiores y negación sistemática de los duelos individuales en banda.

El problema es sostenerlo durante 90 minutos en plena vorágine del calendario.

Con la Betway Premiership acelerando jornada a jornada, la gran tarea para Babina Noko será encontrar el equilibrio entre una disciplina táctica tan estricta y una gestión física que no condene al equipo a desmoronarse en las segundas partes. Porque el plan existe. Lo que falta, por ahora, es el combustible para que dure hasta el pitido final ante rivales que, como este Kaizer Chiefs tan familiar para Kaze, no perdonan cuando huelen debilidad.