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Kevin Keegan revela su lucha contra el cáncer en fase cuatro

Kevin Keegan, uno de los grandes iconos del fútbol inglés, afronta el partido más duro de su vida. El exentrenador de Newcastle, Manchester City y de la selección de Inglaterra desveló públicamente que sufre un cáncer en fase cuatro durante un emotivo acto en Newcastle el pasado fin de semana.

La noticia, adelantada en enero cuando se comunicó que el técnico de 75 años estaba siendo tratado de cáncer, ya había generado una oleada de apoyo en todo el país. Newcastle confirmó entonces la enfermedad con un comunicado firmado por Keegan y su familia. Esta vez, fue el propio Keegan quien decidió ir un paso más allá y hablar sin rodeos.

Ocurrió en el Tyne Theatre, en una velada en la que el público esperaba escuchar anécdotas de una carrera legendaria. Las hubo. Pero también hubo verdad desnuda. Y coraje.

“Es cáncer en fase cuatro”

Durante la charla, Keegan explicó a los aficionados cómo recibió la noticia de su diagnóstico y el tratamiento que está siguiendo. Según recoge The Mail, relató con su habitual cercanía el momento en que le presentaron al médico que lleva su caso.

“Me dijeron: ‘tenemos a un gran doctor con una nueva forma de luchar contra lo que tienes. Que es cáncer en fase cuatro’. Era seguidor del Liverpool, así que fui a verle. Sabía que no iba a caminar solo, si sabéis a lo que me refiero”, contó, tirando de ironía y de una referencia que cualquier hincha de Anfield reconoce al instante.

El escenario, lejos de convertirse en un lugar lúgubre, se transformó en un espacio de resistencia. Keegan apareció de buen humor, dispuesto a reírse incluso en medio de la batalla más complicada.

Humor frente a la adversidad

Fiel a su carácter, el exdelantero utilizó el humor como escudo. Recordó ante el público la conversación con el médico sobre las posibilidades de éxito del tratamiento.

“Le dije: ‘¡Fantástico! ¿Cuál es tu porcentaje de acierto?’ Y él respondió: ‘33 por ciento’. Ah. Pensé que diría 80, quizá 90”, relató Keegan, antes de rematar con una frase seca, pero llena de determinación: “De todas formas, sigo aquí de momento…”.

Esa mezcla de franqueza, vulnerabilidad y chispa es la misma que lo convirtió en ídolo en los terrenos de juego y en los banquillos. Ni siquiera ahora, frente a un diagnóstico tan duro, abandona ese estilo directo y humano.

Un último adiós a St James’ Park

Keegan también abrió su corazón al hablar de su relación con Newcastle, el club que marcó su vida como jugador y entrenador. Dirigió a los ‘Magpies’ en dos etapas, primero a partir de 1992, cuando rozó la Premier League en una época inolvidable, y después en 2008, en un regreso tan esperado como turbulento.

En el Tyne Theatre, confesó un deseo muy concreto: volver a St James’ Park para despedirse como siente que merece.

“Quiero decir adiós. No tuve la oportunidad cuando dejé el club la última vez”, explicó ante una audiencia que escuchaba en silencio.

La imagen es fácil de imaginar: Keegan, de pie sobre el césped, saludando a una grada que nunca dejó de considerarlo uno de los suyos. Él mismo dejó claro que no busca homenajes grandilocuentes ni monumentos.

Sobre la posibilidad de una estatua en St James’ Park, fue tajante: “Tendréis que esperar hasta que muera. Mi estatua es la forma en que la gente me recibe”.

Una leyenda que sigue de pie

Keegan no es solo un símbolo emocional para Newcastle. Es una de las figuras más laureadas del fútbol inglés. Ganó el Balón de Oro en dos ocasiones, algo al alcance de muy pocos, y dejó huella como delantero en clubes como Liverpool y el propio Newcastle, donde disputó 85 partidos antes de sentarse en el banquillo.

Como técnico de los ‘Magpies’, dirigió 251 encuentros y ganó más de la mitad. Su Newcastle ofensivo y valiente quedó grabado en la memoria colectiva, pese a quedarse a las puertas de la Premier League.

Hoy, sin embargo, la estadística que importa es otra: la que le dio su médico, ese 33 por ciento que él convirtió en motivo de broma para desactivar el miedo. Keegan lo afronta como afrontó cada temporada: de frente, sin esconderse, con la grada detrás.

El fútbol inglés ya ha empezado a prepararse para el día en que vuelva a aparecer en St James’ Park, aunque solo sea para levantar la mano y decir ese “adiós” que siente pendiente. La cuestión, mientras tanto, no es si habrá aplausos. Es cuántos minutos durará la ovación a un hombre que, incluso ante el cáncer en fase cuatro, se niega a dejar de competir.