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Kevin Keegan: el puente entre Liverpool y Hamburgo

Kevin Keegan ya no está, pero las ciudades que marcó a fuego siguen hablándole como si todavía esperaran uno de sus desmarques al espacio. El exdelantero de Liverpool FC y Hamburg SV, fallecido el lunes a los 75 años, fue recordado por el alcalde de la Región de la Ciudad de Liverpool, Steve Rotheram, como algo más que un ídolo deportivo: un “puente entre dos grandes ciudades”.

Rotheram lo escribió en una carta dirigida al alcalde de Hamburgo, Dr. Peter Tschentscher, una misiva que mezcla duelo, gratitud y una fuerte conciencia de lo que significó Keegan en términos sociales y culturales. No solo para los hinchas, también para la relación entre ambas urbes.

De Anfield al Elba

Keegan dejó Liverpool en 1977, justo después de levantar la primera Copa de Europa del club en su último partido con la camiseta roja. Se marchó a Hamburgo en un traspaso récord para la época, un movimiento que, visto desde hoy, fue mucho más que una operación de mercado.

“Cuando Kevin dejó nuestras costas rumbo a Alemania en 1977, hizo algo más que protagonizar un traspaso récord entre dos clubes”, escribió Rotheram. “Construyó un puente entre dos grandes ciudades”.

Para una mitad de la ciudad, recordó el alcalde, Keegan fue un héroe futbolístico. Para la otra, un “irritante respetado” en los derbis. Esa dualidad lo define bien: capaz de dividir en la grada, imposible de discutir en la historia.

El inglés, uno de los futbolistas más laureados de su país, ganó dos veces el Balón de Oro y levantó siete grandes títulos, incluida esa primera Copa de Europa que selló su despedida perfecta de Liverpool antes de lanzarse al reto alemán con Hamburg SV. Allí también se convirtió en figura. Allí también lo adoptaron.

Un viaje pendiente y una ausencia que pesa

Keegan tenía previsto regresar a Hamburgo este año. Iba a acompañar a Rotheram en la visita oficial al tradicional festival del puerto de la ciudad, el Hafengeburtstag. La enfermedad lo impidió.

En la carta, el alcalde explica que el diagnóstico de cáncer dejó al exdelantero sin fuerzas para viajar. No sin ganas. “Estaba devastado por no poder asistir”, confesó Rotheram, que se declaró “honrado” de leer en el escenario del pabellón de Liverpool, a orillas del Elba, el mensaje personal que Keegan había escrito para la ocasión.

Ese vínculo no era simbólico. Keegan había trabajado activamente para estrechar la relación entre Liverpool y Hamburgo, una conexión que, según Rotheram, “sigue siendo fuerte hoy en día” y que incluso cuenta con una exposición especial que celebra su carrera y los lazos entre ambas ciudades.

“Perdonad mi Plattdeutsch, pero amo Hamburgo”

El alcalde recordó también un episodio reciente que resume el carisma del exjugador. En mayo, Keegan le envió unas palabras para que fueran leídas ante una gran audiencia en el pabellón de la Región de la Ciudad de Liverpool. Pese al “pidgin alemán” y al marcado acento scouse de Rotheram, el mensaje fue recibido con calidez.

Keegan, escribió el alcalde, “quizá dejó ambas ciudades hace muchos años, pero nunca abandonó realmente nuestros corazones”.

En su carta a Tschentscher, Rotheram compartió una frase del propio Keegan dedicada a Hamburgo: “En palabras de Kevin, una vez más: perdonad mi Plattdeutsch, pero amo Hamburgo”.

Ahí, en esa mezcla de idiomas y afecto, se ve al futbolista que se convirtió en algo más que un profesional de élite. Un símbolo compartido. “Su éxito pertenece por igual a Liverpool y a Hamburgo, donde fue admirado y amado”, señaló el alcalde, antes de subrayar que Keegan encarnaba como pocos esa vieja máxima: el fútbol es el juego del pueblo.

Dos ciudades, un mismo duelo

La carta se cierra con un mensaje de condolencia que viaja del Mersey al Elba: “En nombre del pueblo de Liverpool, enviamos nuestras más profundas condolencias a los amigos de Kevin, a la familia de HSV y al pueblo de Hamburgo. Gracias por quererle como nosotros. You’ll Never Walk Alone”.

Keegan no solo unió camisetas y escudos. Unió acentos, puertos y memorias. Ahora que el puente ha perdido a su arquitecto más visible, la pregunta es sencilla y contundente: ¿qué ciudad está dispuesta a olvidar a un futbolista que, en realidad, nunca se fue del todo?