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Lamine Yamal y el riesgo del Mundial para España

Lamine Yamal, el riesgo que España no puede evitar

Fue un gesto mínimo, casi invisible, el que encendió todas las alarmas. Lamine Yamal acaba de marcar de penalti el gol de la victoria ante el Celta el 22 de abril, el estadio celebra, sus compañeros le abrazan… y, de repente, el chico se lleva la mano a la pierna izquierda, mira al banquillo y se tira al césped. La euforia se congela. Algo no va bien.

Desde aquel instante no ha vuelto a jugar.

En el club temieron lo peor: posible rotura de isquiotibiales en la pierna izquierda, una lesión que podía alargar la recuperación hasta las ocho semanas y dejarle sin ritmo competitivo a las puertas del Mundial. Un escenario que helaba la sangre tanto en Barcelona como en la selección. La respuesta oficial del club, sin embargo, fue un mensaje de calma… y de determinación.

“Las pruebas han confirmado que el jugador del primer equipo Lamine Yamal sufre una lesión en el bíceps femoral del muslo izquierdo. El jugador seguirá un tratamiento conservador. Se perderá lo que resta de temporada de Liga, pero se espera que esté disponible para el Mundial”, anunció el Barça.

Hansi Flick respaldó esa hoja de ruta. El mensaje era claro: se le va a cuidar, pero el Mundial está marcado en rojo.

No es el primer sobresalto físico para un futbolista que aún ni siquiera ha cumplido los 19. La temporada de Yamal ha sido un vaivén entre explosiones de talento y parones forzosos.

Un cuerpo adolescente exigido al límite

Nada más empezar el curso ya se perdió cinco partidos por pubalgia, ese dolor crónico en la zona inguinal que tantos problemas dio también a Cole Palmer en el curso 2025-26. Una dolencia muy asociada a jugadores de explosión corta, cambios de dirección violentos, regateadores que viven de la cintura. Exactamente el perfil de Yamal.

Los médicos suelen advertir que los futbolistas muy jóvenes, recién aterrizados en la élite, son especialmente vulnerables a este tipo de sobrecarga. El salto de intensidad se paga en el cuerpo. Y en septiembre llegó la primera fricción seria entre club y selección.

Convocado con España, Yamal agravó sus molestias de pubalgia durante una concentración. En Barcelona se interpretó que no se le había protegido lo suficiente. La Federación escuchó las críticas, y el extremo se quedó fuera de la ventana de noviembre para evitar males mayores. El Barça tomó nota. No quiere otro conflicto similar, y menos en un Mundial.

Señales desde la ciudad deportiva

El último capítulo del culebrón físico llegó a finales de mayo, esta vez con un matiz más optimista. Yamal publicó un vídeo entrenando de nuevo sobre el césped, ya con balón, en la ciudad deportiva azulgrana. No se limitaba a trotar. Se le veía desafiante, atrevido, levantando el balón con un taconazo por encima de un muñeco de entrenamiento y descargando el juego con naturalidad. Un guiño directo a los que dudan de su chispa.

El vídeo apareció apenas dos días después de que su nombre figurase, como era de esperar, en la lista de España para el Mundial. Pese a las dudas, Luis de la Fuente no contempló un torneo sin él. Faltaban todavía casi tres semanas para el debut de La Roja ante Cabo Verde, el 15 de junio, y el seleccionador decidió asumir el riesgo.

Los Mundiales están llenos de historias de entrenadores que apuestan por estrellas tocadas. Algunas acaban en épica. Otras, en decepción. Yamal se perfila como una de las grandes apuestas de esta edición en Norteamérica.

Diversas informaciones apuntan a que podría no estar disponible hasta el tercer y último partido de la fase de grupos, ante Uruguay el 27 de junio. Hasta entonces, prudencia máxima.

Según Mundo Deportivo, los médicos del Barcelona y de la Federación han mantenido un contacto constante y han alcanzado un consenso: no conviene forzarle en los dos primeros encuentros. Una postura conservadora que choca con el deseo competitivo del seleccionador, que hace unas semanas se mostraba más ambicioso.

“Creo que tendremos a Lamine, Nico [Williams] y Mikel [Merino] disponibles para el primer partido del Mundial, y si no, los tendremos para el segundo o el tercero. No supone un gran problema”, aseguró De la Fuente en rueda de prensa. “Las lesiones nos están apretando. Cualquier lesión ahora, aunque sea pequeña, es muy difícil de recuperar”.

Un grupo amable… sin su joya

La gran incógnita es cuánto va a notar España la ausencia prolongada de su futbolista más desequilibrante. Sobre el papel, La Roja debería tener margen suficiente para dominar el Grupo H sin su gran talento generacional.

El sorteo ha sido benévolo: Cabo Verde y Arabia Saudí antes de medirse a la siempre incómoda Uruguay de Marcelo Bielsa. Si el plan médico se cumple, Yamal llegaría a ese duelo con minutos limitados, pero ya en disposición de participar.

Mientras tanto, el plan B está trazado. Yeremy Pino, atacante del Crystal Palace, puede ocupar el costado derecho y ofrecer trabajo, profundidad y llegada. Víctor Muñoz, de Osasuna, también sabe manejarse en esa banda. Ninguno tiene el aura de Yamal, pero sí oficio y piernas para sostener el sistema.

El problema se complica por el otro lado. Nico Williams llega justo tras su propia lesión muscular en los isquiotibiales. España corre el riesgo de arrancar el torneo sin sus dos extremos titulares. Aun así, el seleccionador se ha blindado con perfiles versátiles: Álex Baena, del Atlético de Madrid, y Mikel Oyarzabal, de la Real Sociedad, pueden caer a banda, jugar por dentro y adaptarse a diferentes dibujos.

Es una cuestión de supervivencia hasta que vuelva la electricidad pura.

El tablero del Mundial, con Yamal en el horizonte

El verdadero examen empezará cuando el torneo cruce la frontera de la fase de grupos. España apunta a un cruce de octavos frente al segundo del Grupo J, probablemente Austria o Argelia, salvo tropiezo mayúsculo de Argentina que desencadene un cruce de alto voltaje con Lionel Messi en la primera ronda eliminatoria.

Después podría esperar Croacia o Colombia en octavos, y más adelante una hipotética batalla de cuartos frente a Bélgica, la eterna aspirante. Al fondo del cuadro, una semifinal de colosos ante Francia y, si todo encaja, una final contra Inglaterra. Es un camino sembrado de trampas donde los matices deciden. Ahí, un jugador como Yamal deja de ser un lujo y se convierte en necesidad.

Ya lo demostró en la Eurocopa 2024. Empezó el torneo de manera discreta, pero cuando el nivel de tensión subió, apareció. Asistencias en octavos, cuartos y final, y un gol inolvidable ante Francia en semifinales, una obra de arte que recorrió el mundo. Ese es el tipo de impacto que España espera volver a encontrar cuando la competición se endurezca.

De la Fuente no descarta un rol específico para este contexto: el de revulsivo devastador. “En una convocatoria contemplamos todos los escenarios. Si vas ganando, si vas perdiendo, si el rival se queda con 10… Hay jugadores que te pueden dar 20 minutos y eso también tiene un valor enorme”, explicó en abril a Sport. “Hay jugadores que quizá no te pueden dar 50 o 60 minutos, pero te pueden dar 20 muy buenos. Y eso puede ser diferencial. Hay jugadores que pueden llegar justos y ser decisivos en las eliminatorias. Nuestra prioridad es llegar con el mejor equipo posible al momento decisivo”.

Yamal encaja al milímetro en ese perfil: pocos minutos, máxima explosión.

El mundo esperando al 10 que aún no es 10

El resto del planeta también aguarda. Los futbolistas como Lamine Yamal son el motivo por el que millones de personas detienen su vida para ver un Mundial. El torneo necesita a jugadores que rompan el guion, que se salgan del libreto táctico y conviertan un partido plano en algo inolvidable. Sería una lástima que una lesión prolongada robara a esta edición a uno de sus posibles protagonistas, o que lo devolviera al césped a medio gas.

Su regate, su engaño de cintura, esa capacidad para alterar un partido con una sola acción le colocan en la categoría de los que fabrican iconos en 90 minutos. Y todo eso, con una edad que todavía asusta.

“Está increíblemente ilusionado. Tiene muchísimas ganas. Es muy joven pero muy maduro”, confesó recientemente De la Fuente en RTVE. “Y sabe que este es su momento. En la vida hay que aprovechar las oportunidades. Nunca sabes cómo estarás en el próximo Mundial. Este es el momento de Lamine Yamal. Es muy bueno, y será todavía mejor a medida que sus compañeros le ayuden a rendir al máximo”.

No cumplirá 19 años hasta seis días antes de la final. Aun así, se asoma a un torneo que puede consagrarle como el futbolista más talentoso de su generación, con todo el planeta mirándole. Entre el miedo a una recaída y la promesa de un Mundial histórico, Yamal camina sobre la delgada línea que separa la fragilidad del cuerpo y la grandeza del talento.

La pregunta es simple y brutal: ¿le dejará su físico escribir la historia que parece tener entre las botas?