Lesiones en Liverpool: el desafío de Iraola antes del estreno
Andoni Iraola ya conoce el viejo fantasma de Liverpool: las lesiones. Y ni siquiera ha comenzado la temporada.
En apenas dos semanas, los Reds estarán a las puertas del estreno de la campaña 2026/27, con visita a St James’ Park. La sensación, sin embargo, es de equipo a medio hacer. Falta el sustituto de Mohamed Salah en la derecha y, sobre todo, falta seguridad atrás. Justo donde menos margen de error se permite un candidato a todo.
Un verano sin red en la defensa
El nombre de Ronald Araujo ha llegado como alivio de última hora, pero también como recordatorio de una planificación defensiva cogida con alfileres. Antes de su inminente aterrizaje, Iraola se asomaba a un escenario casi surrealista: tener solo un central senior disponible para el inicio de la Premier League.
Joe Gomez está totalmente descartado. Giovanni Leoni continúa con su recuperación de la rotura de ligamento cruzado y ni siquiera ha regresado aún a los entrenamientos con el grupo. Jeremy Jacquet, pese a haberse incorporado a la pretemporada antes que muchos compañeros, todavía no ha disputado un solo minuto este verano.
Las dudas sobre la participación del francés ante el Monaco son cada vez mayores. Si se cae también del duelo de mañana en Anfield, el escenario más optimista apunta a unos 45 minutos frente al Como el próximo fin de semana. Muy poco rodaje para quien está a punto de dar su primer paso en la Premier League. Demasiado poco para que Iraola se sienta tranquilo.
La consecuencia es evidente: Virgil van Dijk y Araujo se han convertido en piezas de porcelana. Hay que envolverlos en algodón, mimar cada carga, cada sesión, cada sprint. El técnico necesita que lleguen sanos y que, en apenas un puñado de entrenamientos, construyan una sociedad fiable en el corazón de la zaga.
Fichaje de urgencia y sensación de parche
En Liverpool saben lo que es vivir una crisis de lesiones en defensa. La diferencia es que esta vez huele más a problema autoinfligido que a mala suerte. Cualquiera que mirara la plantilla al comienzo del verano veía un mismo mensaje en neón: la línea de cuatro pedía refuerzos.
La llegada de Araujo suena más a operación de oportunidad, casi de emergencia, que a pieza central de un plan largamente trazado. Un fichaje necesario, sí, pero con aroma de stop-gap, de solución temporal para tapar un agujero que se veía venir desde lejos.
Incluso con el uruguayo a bordo, Iraola sigue a una sola lesión de encontrarse otra vez ante el vacío. Una molestia de Van Dijk. Un problema muscular de Araujo. Y el técnico se verá obligado a mirar hacia zonas del campo que no estaban pensadas para sostener el eje de la defensa.
Ahí entra en juego una lección heredada.
El legado pragmático de Arne Slot
Arne Slot ya navegó por aguas muy parecidas la temporada pasada. La lesión de Leoni en septiembre le dejó con solo tres centrales para el resto del curso. El holandés, sin embargo, nunca dio la impresión de perder la calma.
Gomez arrastraba un historial médico complicado. Ibrahima Konaté tampoco ha sido precisamente un ejemplo de continuidad. Aun así, Slot se mostró tajante desde el inicio: tenía alternativas.
“Ryan (Gravenberch) y Wata (Endo) pueden jugar ahí”, sentenció en uno de sus primeros análisis de la plantilla. “No es como si de repente nos hubiéramos quedado sin opciones en esa posición”.
Endo ya ha demostrado varias veces en sus tres años en Liverpool que puede actuar como central cuando la situación lo exige. Su lectura del juego y su rigor táctico encajan bien en esa función. El problema es que él mismo acaba de salir de una lesión y pedirle que salte a St James’ Park para sostener la defensa desde el primer día roza el riesgo máximo.
Si el japonés no está listo, el siguiente en la lista es Gravenberch. El neerlandés ya ha probado el puesto, aunque de forma muy puntual. Su experiencia como central es limitada y su actuación en el 6-0 frente al Qarabag, en enero, no sirve para medir con rigor si puede aguantar el golpe en un debut liguero de alta tensión.
Un estreno en el alambre
La realidad para Iraola es cruda: no tiene mucho más donde rascar. Si Van Dijk o Araujo sufren cualquier contratiempo antes del viaje a Newcastle, el entrenador se verá obligado a tirar de Endo o Gravenberch para el centro de la defensa.
No sería una buena imagen para un club del tamaño de Liverpool empezar la temporada con un mediocentro reciclado como central en un partido de ese calibre. El mensaje hacia fuera sería incómodo. El mensaje hacia dentro, todavía más.
Y todo esto mientras la banda derecha del ataque sigue sin relevo natural para Salah. Si Bradley Barcola o Ibrahim Mbaye no han firmado cuando llegue el momento de visitar a Newcastle, Iraola al menos sabe que puede recurrir a Rio Ngumoha o Federico Chiesa para tapar ese hueco. Ahí hay alternativas. Atrás, no tantas.
La prioridad, hoy, es casi primaria: que Ronald Araujo llegue sano al primer día de clase. Porque en un Liverpool que quiere volver a mirar a la cima, depender tanto de un recién llegado para no descolgarse desde agosto dice mucho de la delgada línea sobre la que camina el proyecto.






