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Liverpool y Atlético: Choque de cicatrices europeas en Anfield

La última vez que Liverpool y Atlético se vieron las caras en un arranque de fase de grupos, Anfield fue un torbellino: 3-2 para los ‘reds’, partido abierto, defensas al límite y una sensación clara de que cualquiera podía caer. Esta vez el guion llega con matices, pero con la misma tensión de fondo: un Liverpool todavía por armar atrás y un Atlético que huele sangre cuando ve dudas en campo rival.

Un Liverpool frágil atrás y aún en construcción

El proyecto de Andoni Iraola apenas despega y ya muestra su primera gran grieta: la zaga. Cuatro goles encajados en las dos primeras jornadas de Premier League, dos empates y la sensación de que el sistema todavía no protege como debería a Alisson.

Ronald Araújo, central de origen, está obligado a actuar como lateral derecho ante las bajas de Conor Bradley y Giovanni Leoni. La línea defensiva prevista se completa con Kerkez, Jacquet y Virgil van Dijk, un bloque que aún no encuentra automatismos. Por delante, Szoboszlai y Mac Allister intentan sostener la estructura mientras Barcola, Florian Wirtz, Cody Gakpo y Alexander Isak cargan con el peso creativo y goleador.

El reciente 2-0 en Ipswich dio algo de aire. Isak firmó un doblete en apenas nueve minutos en Portman Road y ya suma tres tantos en tres partidos de Premier. El sueco, castigado por las lesiones en su primera temporada en Anfield (solo cuatro goles en 22 encuentros ligueros), ahora se mueve con otra chispa, más ligero, más agresivo en el área. Pero el brillo de su racha convive con una realidad incómoda: Liverpool es 19º en la Premier en “grandes ocasiones” creadas, apenas cuatro en tres jornadas. Para un ataque de este nivel, el dato es un golpe.

El Atlético llega herido, pero con memoria en Anfield

Al otro lado, Diego Simeone aterriza en Merseyside con una derrota reciente que escuece: 3-0 ante Athletic en San Mamés. Un aviso serio para una defensa que también atraviesa su propio periodo de reajuste. Pese al tropiezo, el Atlético se mantiene sexto en LaLiga, con siete puntos en cuatro partidos, números razonables para un equipo que suele crecer con el paso de las semanas.

La gran novedad apunta directamente al área rival: Julián Álvarez está listo para su primera titularidad del curso. El argentino, llamado a ser referencia inmediata en el frente de ataque, compartirá foco con un bloque ofensivo que mezcla trabajo y filo: Giuliano Simeone, Morten Hjulmand, Pablo Barrios, Ademola Lookman y Álex Baena, todos por delante de un Jan Oblak que sigue siendo ancla y seguro bajo palos.

En defensa, Cristian Romero empuja para estrenarse como titular desde su llegada al club, mientras que Alexander Sørloth (problema en el muslo) y Arnau Ortiz (sancionado) se caen de la convocatoria.

Y está el contexto histórico. Este Atlético sabe lo que es golpear en Anfield. Ganó 3-2 allí en la temporada 2019/20 y el curso pasado fue capaz de levantar un 2-0 en contra en el mismo escenario. No es un detalle menor para un equipo que se alimenta de noches grandes y de estadios hostiles.

Donde Liverpool duda, el Atlético huele la oportunidad

La vulnerabilidad defensiva de Liverpool es un imán para el plan de Simeone. El técnico argentino se siente cómodo cuando el partido se vuelve denso, cerrado, con poco espacio para el talento rival. Y este duelo invita a eso.

Con Araújo fuera de posición en la derecha y una zaga aún en fase de pruebas, el Atlético tiene argumentos para castigar. Álvarez atacando espacios, Lookman y Baena flotando entre líneas, Giuliano Simeone y Barrios apretando la salida de balón. El recuerdo de esas remontadas en Anfield alimenta la confianza de un vestuario que se sabe competitivo en territorio inglés, aunque nunca haya ganado un partido de fase de grupos ante clubes de la Premier.

El matiz es importante: no necesitan ganar para salir reforzados. Un empate ya encajaría con el libreto de Simeone y consolidaría la sensación de que este Liverpool todavía no ha blindado su casa.

Isak, entre la racha liguera y su deuda europea

Si hay un nombre propio en el Liverpool actual, es el de Alexander Isak. Tres goles en tres jornadas de Premier, una sociedad creciente con Gakpo —autor de las asistencias en sus tres tantos— y una confianza que no se veía en él desde antes de su desembarco en Anfield.

La gran pregunta se traslada ahora a Europa. Isak solo ha marcado una vez en 13 apariciones en la Champions League. El contraste entre su forma actual en liga y su discreto registro continental es evidente. La defensa del Atlético, que viene de encajar tres tantos en Bilbao y aún no ha encontrado su versión más sólida, ofrece un escenario ideal para que el sueco empiece a ajustar cuentas con la competición.

Si Liverpool encuentra la forma de activar a Wirtz entre líneas y de dar metros de carrera a Isak, la noche puede girar hacia el lado local. Si el ataque vuelve a atascarse, el sueco tendrá que sobrevivir a un partido de pocas llegadas claras, justo el tipo de contexto que Simeone desea.

Un partido que pide tensión, no festival

Los números de creación de Liverpool chocan con la imagen de equipo ofensivo que arrastra el club. Cuatro grandes ocasiones en tres partidos, muy lejos de las 15 que presenta Brighton en el mismo tramo. Y enfrente, un Atlético que no renuncia al gol —siete en sus últimos cuatro encuentros ligueros—, pero que sabe cuándo bajar el ritmo y encoger el campo.

Barrios y Hjulmand serán los guardianes de las zonas que Wirtz quiere conquistar. Si ganan ese duelo, el partido se volverá espeso, de pocas llegadas y muchos duelos. Oblak, como casi siempre, será el termómetro: si el esloveno pasa una noche relativamente tranquila, el plan de Simeone habrá funcionado.

En la previa, el pronóstico más frío dibuja un 1-1, con Isak marcando para Liverpool y Álvarez respondiendo para el Atlético. Un guion corto de goles, largo de nervios.

Anfield ya sabe lo que es ver al Atlético levantarse en mitad de la tormenta. La cuestión es si este nuevo Liverpool, aún por ensamblar, está listo para que la historia deje de repetirse.