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Liverpool prepara un golpe triple para reconstruir su ataque

Liverpool prepara un golpe triple para reconstruir su ataque. No es un simple ajuste de plantilla: es un intento de cambiarle la cara al equipo de área a área.

La necesidad es evidente. La temporada pasada, el equipo se atascó por fuera, sin desborde, sin vértigo, sin esa amenaza constante que obliga a los rivales a defender más atrás. Las bandas se apagaron y, con ellas, buena parte del colmillo ofensivo de Anfield.

Por eso el plan empezó con un nombre claro: Yan Diomande. El extremo era el gran objetivo para abrir el campo y devolver la profundidad al juego, pero esa operación se cayó. Lejos de quedarse paralizado, el club giró el timón hacia París.

Barcola y Mbaye: velocidad desde París

Ahora el foco está en Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain. Según L’Équipe, Liverpool está dispuesto a poner 115 millones de euros sobre la mesa para convencer al club francés. Una cifra de élite para un futbolista que, a sus 21 años, ofrece justo lo que falta: zancada, uno contra uno, agresividad con y sin balón.

La ofensiva no se queda ahí. Fabrice Hawkins apunta que Liverpool también trabaja en el fichaje de Ibrahim Mbaye, igualmente de PSG, y que las negociaciones están en marcha. Dos atacantes jóvenes, verticales, con hambre. Dos perfiles que encajan de lleno con la idea de recuperar la amplitud y la velocidad en los últimos metros.

La posible llegada de Barcola, sin embargo, tiene una consecuencia directa: Cody Gakpo apunta a la puerta de salida. El neerlandés se perfila como refuerzo para Tottenham Hotspur si el francés aterriza en Anfield. Una pieza importante que se va, otra que llega para redefinir el frente ofensivo.

Con ese escenario, y aun contando con Mbaye como opción para el costado derecho, en Liverpool hay quien considera que el cambio no debe quedarse en un simple relevo de nombres. La reconstrucción del ataque pide algo más profundo.

Endrick, la pieza que falta

Ahí entra en escena Endrick. El brasileño, propiedad de Real Madrid, ha dado luz verde a una salida temporal del Santiago Bernabéu, y Liverpool se ve bien posicionado para hacerse con un jugador al que sigue desde 2022.

No se trata solo de una oportunidad de mercado. Endrick encaja en una carencia muy concreta: el equipo no tiene ni un solo atacante zurdo en la plantilla. Cero. Para un club que históricamente ha vivido de extremos desequilibrantes, es una anomalía difícil de entender.

Endrick puede atacar desde la derecha con su zurda, pero también moverse por dentro, donde se siente más cómodo. Esa versatilidad cobra aún más valor con Hugo Ekitike fuera hasta 2027, un vacío que deja el centro del ataque huérfano de alternativas de futuro.

En el entorno del club muchos ven en Endrick un potencial heredero del rol que un día ocupó Roberto Firmino: un delantero capaz de enlazar líneas, presionar arriba, asociarse y, al mismo tiempo, marcar diferencias en el área. El escenario ideal, creen, es Anfield.

Un tridente para cambiar de nivel

Barcola, Mbaye, Endrick. Tres nombres, un mismo mensaje: rejuvenecer, acelerar y afilar un ataque que el curso pasado perdió filo. Juventud, ritmo, gol, experiencia internacional pese a su corta edad. Los tres han estado en un Mundial este verano. No llegan a aprender, llegan a competir.

Si Liverpool cierra este triple movimiento, no será solo una inversión millonaria. Será una declaración de intenciones hacia la Premier League y hacia Europa: el club no se resigna a vivir de los últimos coletazos de una generación brillante, quiere construir la siguiente.

La pregunta ya no es si necesita extremos. Eso quedó claro hace tiempo. La cuestión es si se atreverá a completar un golpe de mercado que podría redefinir su ataque durante la próxima década. Porque operaciones así no se presentan todos los veranos. Y cuando aparecen, o las aprovechas… o las ves triunfar en otra parte.