Liverpool sub-19 empata 2-2 ante Atlético en la UEFA Youth League
Liverpool sub-19 abrió su campaña en la UEFA Youth League con una mezcla de ilusión y rabia contenida. Tenía el partido donde quería, 2-0 arriba en Kirkby ante Atlético de Madrid, y lo dejó escapar en los últimos minutos para acabar firmando un empate que supo a oportunidad perdida.
Durante buena parte de la tarde, el plan de Rob Page funcionó. Golpeó primero, amplió la ventaja antes del descanso y vio cómo su equipo maduraba el duelo con personalidad. Pero Atlético, tozudo, se negó a caer. Recortó distancias con un golazo desde la frontal y, cuando el reloj ya marcaba el minuto 90, castigó un error en un córner que dejó helado al Academy.
De un 2-0 controlado a un empate que duele
El encuentro se abrió para Liverpool con la firmeza de un central. Mor Talla Ndiaye, imperial atrás y decisivo en área rival, adelantó a los locales en el 27’ con un testarazo tras un saque de esquina botado por Joe Bradshaw. El extremo derecho ya había avisado antes con un disparo al poste y encontró premio en la estrategia.
El 2-0 llegó justo cuando Atlético empezaba a desordenarse. A dos minutos del descanso, el dorsal 10 Josh Sonni-Lambie firmó una definición de mucha clase. Corrió al espacio, controló y resolvió con calma, culminando una acción que nació de un pase bombeado sensacional de Eden Luca por encima de la zaga española. Un detalle técnico de jugador grande.
Con esa renta, Liverpool parecía tener el partido bajo llave. Pero Atlético no se fue. Ni del césped ni del partido.
La reacción visitante se aceleró pasada la hora de juego. Joel Sanchez, recién ingresado desde el banquillo, recogió el balón al borde del área y dibujó un disparo enroscado perfecto al palo largo. Golazo. 2-1 y cambio de guion. Desde ahí, el choque se jugó casi exclusivamente en campo de Liverpool.
La presión fue creciendo, metro a metro. Bailey Hall sostuvo al equipo con varias intervenciones de mérito, la zaga rechazó centros y segundas jugadas, pero la sensación de asedio ya era evidente. Y el castigo llegó cuando el punto parecía asegurado: córner en el 90’, mala defensa del rechace y Adrian Lis-Zielinski cazó el balón suelto para empatar. El 2-2 dejó a los locales con la mirada perdida. Sabían que habían tenido el triunfo en la mano.
El empate mantiene viva la racha de Liverpool, que nunca ha faltado a las rondas eliminatorias de la competición, pero también deja claro el listón de exigencia para este curso.
Will Wright, regreso al escenario de la lesión
Para Will Wright, la tarde tenía un peso emocional que iba más allá del marcador. Hace un año, en este mismo duelo ante Atlético y en este mismo escenario, el delantero recién llegado desde Salford City sufrió una grave lesión de rodilla que lo dejó fuera hasta Año Nuevo.
Esta vez volvió como referencia ofensiva, con la confianza acumulada tras un final de temporada pasada plagado de goles que incluso le valió una presencia en el banquillo del primer equipo con Arne Slot. Y se notó desde el inicio que no rehúye el contacto.
Sin apenas protección arbitral, el punta de 18 años se enzarzó en un duelo físico constante con Lis-Zielinski, su sombra durante todo el choque. Choques, agarrones, disputas aéreas. Un anticipo del trato que le espera cuando dé el salto definitivo al fútbol sénior. Wright rozó el gol en una ocasión temprana, pero esta vez el protagonismo en la definición recayó en Sonni-Lambie.
Alrededor de ellos, Bradshaw castigó por banda derecha y se apuntó una asistencia, mientras que Oliver O’Connor demostró por qué es tan valorado en el Academy: arrancó el partido como extremo izquierdo y acabó apareciendo como lateral derecho en varios tramos del segundo tiempo, adaptándose sin perder intensidad.
Eden Luca, récord, personalidad y un pase de lujo
Antes incluso de tocar el balón, Eden Luca ya había hecho historia. Con 15 años y 182 días, se convirtió en el jugador más joven en disputar un partido de UEFA Youth League con Liverpool, arrebatando el récord al lesionado Josh Abe.
La expectación en torno a su figura llevaba tiempo creciendo entre los aficionados, alimentada por un vídeo viral de un gran gol con la selección de Inglaterra sub-16. Y también por los inevitables paralelismos: centrocampista local, todoterreno, en el club desde los cuatro años, luciendo el dorsal 8. La comparación con un antiguo ídolo de Anfield es casi automática, hasta en la forma de correr.
Pero Eden empezó a escribir su propia historia. Tras unos minutos iniciales de ajuste, se asentó en el centro del campo, pidió la pelota y comenzó a mandar. Su acción más brillante fue ese pase por encima de la defensa que dejó solo a Sonni-Lambie para el 2-0. Una decisión rápida, un gesto técnico preciso, una jugada que cambió el ritmo del partido.
Su despliegue físico impresionó en un contexto duro, con un encuentro muy disputado que terminó con cuatro tarjetas amarillas para cada equipo. Aguantó choques, se metió en duelos, no se escondió. Con el paso de los minutos, el cansancio le pasó factura en la segunda parte, lógico a su edad y ante un rival que apretó sin descanso. Pero nunca desentonó. Y dejó claro que no será el último récord que rompa.
Prince Cisse, de la estirpe goleadora al muro defensivo
El apellido Cisse remite, casi por instinto, a goles. Djibril se hizo un nombre viviendo en el área rival. Su hijo, Prince Cisse, está construyendo el suyo en el lado opuesto del campo.
Tras un debut en la UEFA Youth League el curso pasado en el que llegó a ocupar varias posiciones, hoy se afianza cada vez más como central. Ante Atlético fue clave, sobre todo en un inicio de partido en el que los visitantes mandaron con claridad.
En esos primeros minutos, Cisse sacó un balón sobre la línea que ya se cantaba como gol y firmó una entrada providencial para frenar a Miguel Llorente cuando encaraba con ventaja. Actuaciones así sostuvieron a Liverpool hasta que el equipo encontró el 1-0 de Ndiaye.
Detrás, Bailey Hall respondió con una serie de paradas importantes cuando Atlético se adueñó del juego. A su lado, Ndiaye completó una actuación muy completa: gol de cabeza en la primera parte y una entrada soberbia en el segundo tiempo para abortar otra ocasión clara.
Liverpool se marchó del césped con un punto y un regusto agrio, pero también con certezas: hay talento, carácter y una generación que no se arruga ante nadie. La pregunta, después de dejar escapar un 2-0 en casa, es si este empate será una simple advertencia de inicio de curso o el recordatorio constante de que, en la UEFA Youth League, cada detalle cuenta.






