El Madrid se estrella en La Cartuja: dominio sin goles
Todo el dominio, todas las ocasiones y toda la sensación de superioridad… para nada. El Real Madrid de José Mourinho se marchó de La Cartuja con una derrota tan corta en el marcador como dura en el golpe: 1-0 ante un Real Betis que resistió, esperó su momento y lo aprovechó con un zarpazo de Bakambu en los minutos finales. Primer tropiezo de la temporada para los blancos, a las puertas de su estreno en la Champions League.
Mourinho ya lo había avisado en la previa: ganar al Betis exigía ver la mejor versión de su equipo. La advertencia quedó en nada. Hubo arranque, hubo ocasiones, hubo fases de asedio. Pero faltó lo que decide los partidos: el gol.
Salida en tromba… y primera oleada desperdiciada
El Madrid salió como un ciclón. Presión alta, ritmo feroz, sensación de que el 0-1 era cuestión de minutos. Kylian Mbappé rozó el gol muy pronto, y en el 13’ Álvaro Valles firmó la primera gran parada de la noche al desviar un disparo potente de Dean Huijsen.
Solo dos minutos después, el destino empezó a enseñar los dientes. Vinícius Júnior conectó con un pase delicioso de Arda Güler, superó al portero… y el poste le negó el tanto. El gesto del brasileño lo decía todo: el Madrid estaba llegando como quería, pero el marcador seguía intacto.
El Betis, mientras tanto, no se limitaba a aguantar. Cuando podía, salía. Antony era su principal vía de escape y de amenaza, atacando los espacios y obligando a Thibaut Courtois a no desconectar. Aun así, las ocasiones verdaderamente claras seguían cayendo del lado visitante.
El tramo final del primer tiempo fue un monólogo blanco… y un catálogo de lo que no hay que perdonar. En el 44’, Mbappé dispuso de una oportunidad de oro: se plantó ante Valles, remató, el portero rechazó, y en la segunda jugada volvió a sacarle el disparo. Dos paradas en la misma jugada, dos puñaladas a la confianza del francés.
En el añadido, Huijsen volvió a levantar al banquillo. Esta vez no fue Valles, fue el larguero el que se cruzó en su camino. El central enganchó un disparo potente y seco que se estrelló en el travesaño. La sensación al descanso era inequívoca: el Madrid mandaba en todo menos en lo único que cuenta.
El partido se da la vuelta
Tras el descanso, Mbappé siguió buscando el gol con insistencia. Probó con un disparo ajustado, con rosca, que se marchó rozando el palo. Parecía cuestión de tiempo. Pero el partido empezó a girar.
Poco a poco, el Madrid perdió claridad y metros. El Betis empezó a respirar mejor, a enlazar pases, a creer. La grada de La Cartuja lo notó y empujó. Donde antes solo se defendía, ahora también se discutía el balón.
Mourinho reaccionó tirando de banquillo. Entraron Bernardo Silva, Yan Diomandé y Trent Alexander-Arnold para agitar el ataque, para recuperar el filo perdido. El plan no despegó. El Madrid acumuló talento por detrás y por fuera, pero no consiguió transformar eso en ocasiones limpias. El juego se espesó, las decisiones en el último tercio se torcieron, la ansiedad empezó a asomar.
El equipo blanco empezó a pagar cada ocasión fallada del primer tiempo. Y el fútbol, que rara vez perdona tanta generosidad con el rival, cobró la factura.
El golpe de Bakambu y una noche maldita
Minuto 81. Saque de esquina a favor del Betis, balón al corazón del área y primera intervención de Courtois para salvar a los suyos. Pero el rechace cayó donde no debía: en los pies de Bakambu. El delantero no dudó. Remate, gol y estallido en las gradas de La Cartuja. 1-0. Castigo máximo a la falta de puntería madridista.
El Madrid se volcó a la desesperada. Balones al área, ataques rápidos, todo el mundo arriba. El empate llegó a parecer realidad por un instante: Asencio encontró portería y celebró el 1-1, pero el asistente levantó el banderín. El colegiado confirmó el fuera de juego y el tanto quedó anulado. Otro mazazo.
Quedaba todavía un último giro cruel. En el 90+5’, penalti para el Real Madrid. Mbappé, el hombre llamado a resolver estas noches, se plantó en el punto fatídico con toda la presión del partido sobre los hombros. Lanzó… y falló. La guinda amarga a una noche en la que todo lo que podía salir mal en el área rival, salió mal.
Aviso serio antes de la Champions
El pitido final dejó una imagen clara: jugadores del Betis celebrando una de las grandes sorpresas de la jornada, un triunfo enorme ante un gigante que les había sometido durante muchos minutos, pero al que supieron castigar en el momento justo.
En el otro lado, el Real Madrid de Mourinho, tocado. No por el juego, que por tramos fue más que suficiente para ganar, sino por la contundencia del resultado y el momento en que llega. Primera derrota del curso, justo cuando el calendario abre la puerta de la Champions League.
El mensaje es evidente: el dominio sin gol no alcanza. Y la pregunta, inevitable: ¿habrá sido solo una noche torcida o el primer aviso serio de lo que puede costar esta falta de puntería en Europa?






